viernes, 24 de abril de 2009

CAPITULO (1) L DE DON QUIJOTE


Si quieres oir el diálogo que tuvo el padre con su hijo hace un momento, pulsa en el siguiente enlace:

http://www.youtube.com/watch?v=b5LK6vxiYpI

CAP. (1) 50

No toleraba don Quijote, que el canónigo quisiera incluir a los Libros de Caballería, en la lista de libros de ficción. Máxime, cuando los citados libros son impresos con la venia de su Majestad, y son leídos gustosamente por ricos y pobres, por cultos e iletrados; causando en todos ellos grandísimo placer.
Y, ¿cómo iban a ser de ficción o imaginarios aquellos libros, si narran quiénes son el padre y la madre que lo gozó y parió respectivamente, al caballero?, con otros detalles que se dan punto por punto, como por ejemplo, si la ensalada le gustaba con más o menos sal.
En cuanto a que estos libros, se encuentren en las listas de más vendidos, no le pone objeción don Quijote. Lo que no está de acuerdo ni con el canónigo ni con Manuel Rodríguez Rivero, nuestro Sr. don Quijote, es en que no sean ciertas y en que no posean un enjundioso mensaje.
Así escribe, el sábado pasado, en el Babelia (suplemento literario del diario El País) el reputado crítico, autoridad literaria, antes mencionado: “Las mesas de novedades de las librerías están abarrotadas de historias inanes compuestas sin talento y torpemente”.
¿Quién nos librará a nosotros, pecadores por desconocimiento (el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento), de las garras de un libro de éstos que describe Rodríguez Rivero?.
¿Quién pondrá en nuestro camino, a ese mesías-orientador, que nos saque de la confusión de pirámides-libros de contenido huero o tóxico (porque se crean toxicómanos, si no somáticos, sí cerebrales).
María José apuntó la frase de Larra, quién dice, que en el libro menos esperado encontramos una importante enseñanza.
Argumento en todo punto cierto, pero, ¿no será mejor leer libros que todo en ellos sea una enseñanza, una obra de arte; y no tener que esperar, a que quizás sí o quizás no, encontremos algo brillante?.
Apostemos por valores seguros porque (y repito): “Es tan corta la vida y son tantos los libros” (porque en noches como ésta… NO lo tuve entre mis brazos: el buen libro).
Totalmente de acuerdo, con quien dijo que, los auténticos libros de caballería de hoy son los programas (de nuevo tóxicos) de la TV basura. Ahí sí que hay cantidades industriales de basura……pero vamos, que la mayoría de los libros best seller también lo son (no he dicho todos).
Sigamos con don Quijote, quien, como ejemplo de sus afirmaciones, improvisó una historia caballeresca; la que podríamos denominar como el culmen de las caballerescas aventuras. Donde es la más bella de todas las doncellas, la que reclama con voz “tristísima”, la intervención del esforzado brazo del caballero andante. Pero esta vez, en vez de galopar tendrá que bucear, ya que se desarrolla en el “licor”(líquido elemento), pero pegajoso y repugnante; lleno de toda clase de reptiles (culebras, lagartos etc, aún no se tenía conocimiento de los dinosaurios, si no, hubiera descrito paisajes de Parque Jurásico).

Una vez sumergido en tan asqueroso elemento, se cambian las tornas, y de repente se encuentra en unos floridos campos que no tienen nada que envidiarle a los Elíseos. Aparece un precioso castillo, que contiene un gran cuarto de baño, dentro del cual, una legión de preciosas damas lo pone en cueros y lo refriegan con diversos afeites hasta quedar bien aromatizado (en los campos de batalla no hay muchas ocasiones de bañarse, y ya desprendía un tufillo…). Acto seguido, lo visten con las mejores galas, lo sientan en trono de marfil, le sirven exquisitos manjares y le ponen serena música de fondo (esto es un hedonista de lujo). Pero el Caballero del Lago se carga el cuadro: ¿cómo se pone a mondarse los dientes (los cuales la mitad estarían carcomidos por las caries, y la otra mitad, sencillamente no existirían ya) delante de tan sabrosas damas?, y máxime, cuando ya va llegando otra, la más hermosa de todas: se había quedado rezagada en el (los o la, tal vez) toilettes.
Pero ésta ya es la definitiva, la que lo va a “distraer” con deliciosos cuentos…(esto es un tío con suerte).

No pasan segundos, cuando don Quijote nos sorprende con un sencillo acto de humildad, diciéndonos: “De mí se decir que, después que soy caballero andante, soy valiente, comedido, liberal, bien criado, generoso, cortés, atrevido, blando, paciente, sufridor de trabajos, prisiones , de encantos;..”. Parece que al Sr. Cervantes se le ha despistado “la olla” y disfruta hablando de él mismo: “valiente, bien criado, sufridor de cárceles…”.

Ahora toca agasajar a Sancho, de quien dice el de la figura triste, que es el mejor hombre del mundo y que, de momento que pueda lo recompensará con la prometida ínsula. Formula aprendida del Amadís de Gaula, quien hizo a su escudero conde de la Ínsula Firme (que éstas no se van a la deriva).
Lo único que teme nuestro caballero, es que Sancho no sepa gobernarla. Sancho, que oye estas palabras, defiende su talento en gestión y dirección de empresas. Y que, a unas malas, la daría en renta, dedicándose a descansar a “pierna tendida, gozando de la renta que le dan”.

Continúan nuestros personajes con el almuerzo sentados en aquel frondoso prado verde, cuando de repente, escuchan un tropel como de varias legiones romanas, pero se trata simplemente de una humilde cabrilla que, a causa de su fogoso ciclo ovárico, estaba buscando un cabro que le pusiese remedio a aquel contratiempo. La sencilla “rumianta” venía seguida a traspiés de su amo quien, a grito limpio, pretendía frenarla: ¡Manchada, Manchada!.
Los comensales serenan al cabrero, le ofrecen de comer, lo que él acepta, y a cambio del alimento los va a recompensar con un relato que, como ya hemos comprobado en anteriores ocasiones, es el mejor y digestivo ingrediente para la comida.

La cabra, al parecer aficionada a los relatos del cabrero, se recostó junto a su amo, y mirándole a la cara parece que le dijera: venga, empieza cuando quieras, que te estamos esperando.

REVULSIVA NOTA:

Continúo publicando los viernes de pasión –quijotesca-, a última hora de la tarde. Es cuando me permite mi situación laboral, durante la semana viajo cuasi sin interrupción. Durante el fin de semana, en cuatro escapadillas, puedo visitar a los colegas blogueros; aunque a cada instante tenga que escuchar una voz que se “desgañita” diciendo: “Antonioooooo, ¿otra vez estás con el dichoso Internéeeeeeeeee? (parece una cabra).

Este revulsivo comentario pertenece a la lectura-locura colectiva que desde el blog La Acequia nos mima y dirige el (ya menos griposo) profesor Pedro Ojeda Escudero.

P.S ( no leer Play Station):
Tucci, hoy quizás te compre una ruedecilla para el ratón. Creo que me pasé de largooooo.

viernes, 17 de abril de 2009

CAPITULO (1) 49 DE DON QUIJOTE

D. Quijote hace caso omiso al cartel que reza "NO TOCAR", y arremete contra el molino-gigante. Se encuentra el La Roda de Andalucía (Sevilla), lugar de paso d'este autónomo-caballero andante que por estos, y otros parecidos lares se rebusca las habichuelas.

CAP. (1) 49 DE D. QUIJOTE

El capítulo anterior, (1) 48, nos descubría los gustos y opiniones que Cervantes tenía sobre ciertos libros y escritores.
Yo, en mi comentario a ese capítulo, establecí un paralelismo entre aquellos libros y algunos de los “más vendidos” en la actualidad.
Sólo me resta decir, que es muy fácil encontrar orientadores literarios que nos descubran libros de calidad e imperecederos, al margen de las modas que imperan en cada momento; al margen de las listas de los más vendidos, y de los que “nos meten por los ojos” los escaparates de la mayoría de las librerías, así como de las enormes torres de producto seudoliterario (artículos de usar y tirar, nunca como obra de referencia para volver a leer) que nos ofrecen, cortándonos el paso, las grandes superficies comerciales.

Es muy fácil encontrar una columna literaria, en prensa o en revistas, de Muñoz Molina, Javier Marías o de Enrique Vila-Matas; incluso se les puede ver en alguna entrevista de TV (raro pero cierto): allí encontraremos citas sobre buena literatura; además podemos estar absolutamente seguros de que no nos van a defraudar.
Un manual muy interesante es lo último de Vila-matas: Dietario Voluble. Allí encontraremos un buen puñado de referencias literarias. Dice Vila-matas: “Citar es respirar literatura para no ahogarse en los tópicos castizos…”. Además, hace tiempo que tenemos entre nosotros el famoso Cànon del Sr. Bloom, muy buena guía para lectores descarriados.
Neruda nos dejó escrito el siguiente verso: “Es tan corto el amor y tan largo el olvido”. Los lectores lo debemos de transformar en: “Es tan corta la vida y son tantos los libros”; como…..¡ para que no perdamos el (escasísimo) tiempo en literatura huera!.

Ahora les pido disculpas por mi osadía “aconsejatoria”, a quienes no compartan conmigo la opinión que anteriormente he expuesto:
la literatura, como todas las artes, tiene mucho de subjetivo.

Dejamos a don Quijote, en el capítulo anterior, “razonando” con Sancho, sobre su peculiar forma de encantamiento. Aquello no era un encantamiento según usos y costumbres, sino que don Quijote admite que siente necesidades que no son anejas a los encantados caballeros: como comer, beber, o ir al excusado.
Éstas son sus palabras, respondiendo a Sancho, sobre la urgencia que tiene de evacuar sus intestinos de sustancias indeseables: “Y muchas veces, y ahora la tengo. ¡Sácame de este peligro, que no anda todo limpio!”.
A lo que Sancho responde: “ ¡Ah, cogido le tengo!. Esto es lo que yo deseaba saber como al alma y como a la vida.”
Y es que, el interesado Sancho, pretendía que desenjaulasen a su señor, ya que él estaba seguro de que no sufría ningún tipo de encantamiento. Que ellos, lo que debían hacer, era continuar con la reconquista del reino Micomicón; de donde Sancho habría de salir coronado conde, gobernador, o aunque fuese, tirano de cualquier república bananera. Que, con cualquiera de esos títulos, él se conformaría.

Más adelante, leemos cómo don quijote retoma la plática con el canónigo, quedando éste admirado de la discreción e ingenio de don Quijote. El canónigo le recomienda la lectura de las Sagradas Escrituras (Nuevo guiño adulatorio a la Cátolica Iglesia Romana) y de verdaderos libros de historia, con los que podría recuperar el juicio que perdió con la lectura de libros de caballería. A lo que nuestro Sr. don Quijote contesta que, el sin juicio y encantado era él, ya que todos los personajes que en los “caballeriles” libros aparecen, han existido de verdad. Y para confirmar su tesis, don Quijote, inició una retahíla de nombres históricos y ficticios que, ni el mismísimo Satanás sería capaz de dilucidar, cuales pertenecieran a la Historia, o cuales a la paranoia mental del de la Triste Figura.

Aprovecha don Quijote, la retahíla de personajes mencionados, para incluir un ascendiente suyo que vendría a llamarse Gutierre Quijada, de quien dice descender por línea directa de varón: santo, y heroico varón…….¡Nuestro Sr. don Quijote!.


Revulsiva nota:

Hoy no he podido reprimir, de nuevo, mi malestar por los “modernos libros de caballería” (jaja, hace años que les tengo manía). Ya todos sabemos cuales son sus equivalentes al día de hoy.
Por fin, los de la Cía de Internet me han mandado un mensaje diciéndome que en 4872 horas, me restablecerán el servicio de ADSL. Ahora tengo que dividir 4872 horas entre 24, para ver cuántos días son esto.
Luego Óscar, el pintorcillo de Espolón, me dijo que aquello querría decir 48 ó 72 horas. A ver….

Saludos revulsivos y laterales.

miércoles, 8 de abril de 2009

CAPITULO XLVIII DE DON QUIJOTE

Literatura "tóxica" !! NO LEER, SI NO VA ACOMPAÑADO DE UN ESCRITOR ... !!

Cap. (1) 48

Continúan en este capítulo, el cura y el canónigo, la plática que ya iniciaran en el cap. anterior. El cura está totalmente de acuerdo en lo expuesto por el canónigo, sobre la falta de calidad y rigor histórico en los libros de caballería. El canónigo declara haber escrito unas cien hojas en la línea de estos chapuceros libros; pero tras haber reflexionado y caído en la cuenta de que sus lectores pertenecerían al vulgo necio, decidió no continuarla.

Después de exponer sus respectivos puntos de vista, en cuanto a lo que a libros de caballería se refiere, los dos clérigos, inician una disección a las comedias de entonces. Coinciden (parece que hubieran estudiado en el mismo seminario. Un servidor en  San Pelagio de Córdoba, no divulgar)  en que gran parte de las comedias son auténticos disparates, pero que suelen tener muchos adeptos porque los autores se atienen al ridículo gusto del vulgo.

Pone el Sr. de Saavedra, a continuación, en boca del canónigo un enjundioso discurso, en el que vemos a las claras el profundo conocimiento que el Sr. don Miguel posee sobre el género literario llamado teatro; en el que él tampoco (al igual que en la poesía) pudo ser un lumbreras. Sí lo fue, y él lo reconoce, un coetáneo suyo, de quién dice: “…muchas e infinitas comedias que ha compuesto un felicísimo ingenio de estos reinos….”. Podemos comprobar, como nuestro manco autor, no envidia a don Lope de Vega. Muy al contrario: lo admira y lo ensalza.

Podemos constatar, no libres de indignación, cómo gran parte de la cultura está en manos de bellacos villanos (que dijera nuestro santo Sr. don Quijote). Ya Cervantes ha dado repaso, en este cap. y en el anterior, a la literatura y teatro “basura” (cual fondos tóxicos que nos han llevado a la actual situación de debacle económica) que ya se escribía y representaba en el S. XVI y XVII. Aunque la época se viera salvada por él mismo, Calderón, Lope, Gracián y otros grandes.

Pero volvamos al estercolero: Ya dije en mi comentario al cap. anterior, cómo Fernando Savater decía que estaba hasta la coronilla de tanto pilárico, sabanístico, templario y milagroso libro. Somos muchos los que le acompañamos en esta opinión. Y Cervantes, hace cuatro siglos, le daba a esto una explicación: “ ..han hecho mercadería vendible, dicen, y dicen verdad, que los representantes no se las comprarían si no fuesen de aquel jaez; y así el poeta procura acomodarse con lo que el representante que le ha de pagar su obra le pide.”

La explicación que daba Cervantes sigue tan vigente, como que el agua al tocarla aún moja. Los grandes grupos editoriales, la feria de Frankfurt etc corrompen el género literario para poder ofrecer “carnaza fresca a sus fieras”. Siempre ha pasado, y continuará pasando por los siglos de los siglos…..si nuestro Santo Sr. don Quijote no le pone remedio antes.

Hoy tocó la crítica al teatro.¿¿ No son, sino los archifamosos e hiperrecaudatorios musicales de moda, los que arrastran a la “masa” a llenar “hasta la bola” los palcos de los solemnes teatros??. 

Cervantes propone crear la figura de un censor en la corte, pero esto nos trae malos recuerdos de dictaduras pasadas. Pero, quizás, ya que disponemos de tanto genio informático y científico, se pudiera crear una máquina- filtro por donde hubiera que pasar cada obra antes de lanzarla al mercado. El problema radicaría en: ¿quién establecería los cánones que regirían el funcionamiento de esta máquina?. Todo lo han de manejar los hombres, en consecuencia, todo quedará corrompido.

 

Revulsiva Nota:

          Por falta de tiempo, no puedo abordar el ingenioso final de este capítulo. La semana que viene lo tendré en cuenta.                                                         Continúo sin conexión a Internet;  daré el texto a Ojito para que se lo lleve en su “pendrait”. Si abren los ciber-niños-chillones, haré como esta semana, leeré lo publicado por los paseantes desde tan chillón lugar. Y pido que me disculpen por no poder intervenir en los comentarios.

Mercí beaucoup, feliz navidad.

R. Nota (2):

Este revulsivo comentario forma parte del club de lectura-locura colectiva sobre El Quijote, que desde su blog La Acequia nos dirige y mima nuestro querido ( y muy griposo) profesor Pedro Ojeda Escudero (pariente de Sancho, por lo que al apellido respecta).


sábado, 4 de abril de 2009

CAPITULO XLVII DE DON QUIJOTE


Don Quijote en Castro del Rio

Cap (1) 47

 Se queja don Quijote del extraño medio de transporte que los encantadores han elegido para él: una carreta tirada por un par de “perezosos y tardíos animales, (porque a los caballeros andantes)  siempre los suelen llevar por los aires…., en alguna nube o en algún carro de fuego, o ya sobre algún hipógrifo”. Pero lo que de ninguna manera se entiende es que lo lleven en una carreta de bueyes:”¡vive Dios que me pone en confusión!”.

A Sancho le extraña que aquellos encantadores no tengan el cuerpo de aire, es más, él los encuentra macizos y bien alimentados (rollizos, dijera Sancho); y además que no huelan a azufre (como hizo saber el venezolano Hugo Chávez a sus conciudadanos; refiriéndose a su particular demonio George W. Bush), sino que uno, olía a ámbar.

Se organiza la comitiva procesional (sálvese quien pueda, se aproximan fechas señaladas) según jerárquicos criterios.

Las “chicas”: la ventera, su hija y Maritornes, representan su plañidera función, consistente en  despedir a llanto vivo a don Quijote. El de la Triste Figura se lo agradece, y las complace con un discurso, arte que domina harto mejor que el de las armas.

 Todos se besan y abrazan; una vez, después otra, le han cogido gustillo a los “apretones”. Acuerdan mandarse sendas cartas: contándose de bautizos, casorios, y  cualquier otro matrimonesco acontecimiento que se presente.

 Ya que está todo presto para partir, con todos los antropomorfos personajes en formación procesional, en silencio, y esperando la orden de iniciar la marcha, aprovecha don Cervantes para inocular a la audiencia un “mensaje publicitario” :espacio para promocionar (que no intercalar, gracias a dios) su ejemplar Novela de Rinconete y Cortadillo. Y es que el ventero la había encontrado en el “aforro” del almacén de sorpresas, que no era otro que la famosa maleta del viajante desconocido.

 Inició la comitiva el viaje de vuelta a la aldea, y cuando hubieron transcurrido dos horas haciendo camino, ya estaban todos cansados,  excepto don Quijote que iba metido en la jaula todo “espatarragado”, y sereno al fin.

Por lo que, decidieron descansar en una verde (azules nunca las vi) pradera, que allí se avecinaba. Caballos, borrico y bueyes pastaron a sus anchas (un rebaño de ovejas segureñas recién esquiladas, con alguna trasquilada, sendereaban también por allí).

 Combinó que pasaba por aquella dehesa, un canónico toledano con varios de sus secretarios y monaguillos, y al ver a don Quijote de aquella presidiaria guisa, preguntó a los circunstantes que por qué aquel hombre así venía, cual fiera circense; a lo que respondieron, que aquel “criaturo” había sido encantado e introducido en aquella jaula por incorpóreos magos que por allí pasaron.

El canónico, que se atribuye conocimientos de la andante caballería, dialoga con don Quijote y el cura: de los dos opina que están locos de remate. Sancho, que se ha contagiado de cordura, no se acaba de tragar el engrudo de que, los hombres que custodian la comitiva, están encantados. Pues él,  los ha visto realizando todas las necesidades fisiológicas, que cualquier criatura del Señor, necesita hacer para un normal funcionamiento somático (para qué las voy a enumerar, todos las hacemos).

Y es que Sancho ve peligrar el casorio de su amo con la Micomicona reina; y vaporizarse, la posesión de su condado.

 ¡Adóbame esos candiles!:

El cura amenaza a Sancho con encerrarlo en la jaula con su amo, argumentándole que lleva el mismo frenopático camino que él (por jugar a estar cuerdo, papel que a Sancho no le pertenece interpretar).

 A continuación, todos los que por la pradera estaban, inician un debate sobre los libros de caballería. 

 El cura explica al canónico que la locura de don Quijote procede de la excesiva lectura de los libros de caballerías. Admirado quedó el canónigo; y como gran conocedor de tales libros, expuso detenidamente en un largo discurso los defectos de que adolecían:

ser perjudiciales para todos, abundar en disparates, estar llenos de hazañas inverosímiles y fantasías absurdas, no contener apenas enseñanzas útiles.

 En la actualidad sobreviven abrumadoramente una estirpe de nuevos “libros de caballerías”. Llámense de la lápida templaria, de cimientos o pilares de la tierra, códigos o enigmas da Vinci, sábanas y mantas santas y perfumadas.

Nos dice uno de nuestros mejores Quijotes de este siglo, Fernando Savater, en su higiénico-espiritual libro LA VIDA ETERNA: “Las novelas de más éxito tratan de evangelios apócrifos, profecías milenaristas, sábanas y sepulcros milagrosos, templarios -¡muchos templarios!- y batallas de ángeles contra demonios. Vaya por Dios, con perdón: qué lata.

 REVULSIVA NOTA:

 Después de llevar toda la semana sin conexión a Internet por haberme cambiado de Cía., me enfrento al fin de semana con la misma carencia de ella. Seguro que para cobrar no se demoran….

Lo que más me fastidia es que aprovecho los fines de semana para hacer una visita a los colegas blogueros, y como no ocurra un milagro…..es viernes tarde, 18 horas….., y no hay nada nuevo bajo el resplandor de este sol cordobés que deslumbra la vista e incita al hedonismo: Baco y Eros, serían buenos compañeros.

 

viernes, 27 de marzo de 2009

CAPITULO XLVI (1) DE DON QUIJOTE


"... Sino que yo tengo por cierto y por averiguado que esta señora que se dice ser reina del gran reino Micomicón no lo es más que mi madre, porque a ser lo que ella dice no se anduviera hocicando con alguno de los que están en la rueda, a vuelta de cabeza y a cada traspuesta".
CAP. (1) 46
Donde se demuestran las artes diplomáticas del cura (ante dios interceda también por nosotros), y la descomunal ferocidad verbal de don Quijote.
Mató el cura, no dos pájaros, sino tres, de un certero tiro:
1.- Convenció a los cuadrilleros para que no apresaran a don Quijote, por estar afectado de frenopatías varias y crónicas.
2.- Consiguió contentar al barbero (como siempre en toda negociación: con dinero) pagándole ocho reales por la bacía.
3.-Habló a Sancho para que trocara con su víctima la albarda, aunque Sancho se “apalancó” para sí las cinchas y el cabezal o jáquima (entregar la jáquima, para los hortelanos de aquí, es mal asunto, es entregar la vida. ¡Lagarto, lagarto! F.G.L.).

Don Fernando por su parte, pagó al ventero la estrepitosa factura que había ocasionado don Quijote; incluidos cueros lanceados y figuritas varias de porcelana (muñecas incluidas) que había en la mesa de noche.

Y ya, todos felices, y contentos (que es lo mismo pero suena bien), quedan con todos los problemas resueltos.

Entonces, y para continuar cerrando historias (como las ya concluidas, de los cuadrilleros y la del barbero forastero), Cervantes se dispone a despedir gente: piensa mandar a don Luis con don Fernando, acompañado de su clara amada Clara; a lo que acceden los criados del “ruiseñor de establo”.

Despojado ya de tanto lío venteril, nuestro Sr. Don Quijote, retoma la alta causa de desalojar al Gigante de la Fosca Vista del usurpado reino Micomicón. Para lo cual se pone de rodillas (y recoge hinojos, pone en el libro) ante la genuina princesa Micomicona, prometiéndole la continuidad inmediata de la causa anti-gigante.
“Sancho, que a todo estaba presente, dijo meneando la cabeza a una parte y a otra: ¡Ay señor, señor, y cómo hay más mal en el aldegüela que se suena con perdón sea dicho de las tocadas honradas!”.

Advierte Sancho a su señor de que la princesa Micomicona no es “agua clara”, y le explica las razones: “…sino que yo tengo por cierto y por averiguado que esta señora que se dice ser reina del gran reino Micomicón, no lo es más que mi madre; porque a ser lo que ella dice, no se anduviera hocicando con alguno de los que están en la rueda, a vuelta de cabeza y a cada traspuesta”.

Sonrojose Dorotea al escuchar las palabras de Sancho, porque era cierto lo que decía, que no era otra cosa, sino que a hurtadillas, con alevosía y nocturnidad, arrancaba a su amado, no sólo cuatro arrumacos, sino también algunos “apretujones” y “hociqueos” como bien explica el amigo Sancho. Y que ésto, más bien era propio de las mujeres llamadas “fáciles”; o de cortesanas, que es lo mismo, pero atacan a un más “alto estanding”, conocidas actualmente como “cepillaejecutivos”(Léase Mónica Lewinski y cia).
Al escuchar don Quijote tan lujuriosa acusación, y ver el enrojecimiento que produjo en la dama de marras, montó en cólera, y con voz “atropellada y tartamuda lengua, lanzando vivo fuego por los ojos dijo: ¡Oh bellaco villano, mal mirado, descompuesto, ignorante, infacundo, deslenguado, atrevido murmurador y maldiciente……..”.
Después de expeler por boca y ojos semejante llamarada, nuestro Sr. don Quijote “enarcó las cejas, hinchó los carrillos, miró a todas partes y dio con el pie derecho una gran patada en el suelo……”
Pero la “albópoda” dama reaccionó rauda y veloz, argumentando a don Quijote, que sin duda alguna, Sancho, habría sido presa de un encantamente; cosa frecuente en la quijotescas historias cuando no se le encuentra explicación al asunto. Sancho, todo mohíno, reconoció su error y pecado por difamación (levantar chismes), se arrodilló ante su amo y le pidió perdón. Don Quijote, como buen padre, le dijo “-Agora acabarás de conocer, Sancho hijo, ser verdad lo que yo otras veces te he dicho de que todas las cosas deste castillo son hechas por vía de encantamiento”.
Destacaré la tierna expresión pronunciada por don Quijote: “ Sancho hijo”, en esta ocasión. Varias veces recuerdo haber leído “ Sancho hermano”, noble expresión también; pero la de Sancho como retoño de don Quijote, toca las fibras más sensibles del lector-cómplice: sensual, sensible, sensitiva.
Finiquitado el vergonzoso y casi erótico tema, se dispuso don quijote a descansar en sus
aposentos. Mientras tanto, los demás maquinaron la forma de llevar al de la Triste Figura a la aldea. Tuvieron una iluminación al ver pasar por allí una carreta tirada por bueyes: rápidamente fabricaron una jaula gigante de madera para poder encerrar en ella a don Quijote ,y, transportarlo cual cabeza de ganado, a la aldea.
Sin pensarlo dos veces, así lo hicieron. Y de nuevo echaron mano del recurrente recurso de los magos encantadores para convencer a don Quijote de que ellos no tenían la culpa de aquella situación.
Finaliza este fabuloso y fantástico capítulo con la promesa que hacen los carceleros a don Quijote de que se vería convertido en un “león manchado con la blanca paloma tobosina yoguieren en uno (….) de cuyo inaudito consorcio saldrán a la luz del orbe los bravos cachorros, que imitarán las rumpantes garras del valeroso padre”.
REVULSIVA NOTA:
Creo que me he extendido más de la cuenta en el comentario de hoy. He dudado mucho en poner unas frases u otras, o cortar por lo sano ,y, haberlo trasquilado cual oveja segureña en época de canícula. Entiendo que transcribir muchos fragmentos literales del libro no estimula la creatividad, pero, ¡ y lo que se ríe uno escribiéndolos!.
Genial capítulo que hace reir al más sombrío individuo.Esta es mi revulsiva aportación para con la tribu lectora del Quijote, domiciliada en el burgalés blog: La acequia; coordinada por el sin par profesor Pedro Ojeda Escudero, a quién dios conserve sano y sin más gripes muchos años.

viernes, 20 de marzo de 2009

CAPITULO XLV (1) DE DON QUIJOTE

PAISAJE DESPUÉS DE LA BATALLA (parodia de la guerra y lección de relatividad)

(Donde pendenciera y empedernidamente, don Quijote defiende a sangre y fuego, o mejor dicho a lanzón y oratoria, la autenticidad del yelmo de Mambrino).

1). Hablando en serio:


Nos enfrentamos hoy a uno de los capítulos más cómicos e hilarantes de cuantos contiene este, inicialmente, manchego libro.

No he podido resistir la tentación de transcribir aquí algunas “irresistibles” citas de cervantistas más que autorizados. (Citar es respirar literatura…., para no ahogarse en los tópicos castizos, en fáciles ocurrencias: Vila-Matas en una entrevista del Público Lee.)

Es hasta cierto punto extraño que una obra de tamaño alcance sea una obra cómica. Porque el Quijote es, por de pronto, un libro
para hacer reír, y así es como empezaron a verlo sus lectores.
No es que en literatura lo cómico sea de jerarquía inferior a lo trágico y lo dramático, pero lo cierto es que virtualmente la totalidad de las obras de primer orden de la literatura universal son dramas y tragedias, no comedias.
Es obvio que Cervantes es un humorista. Su ironía alcanza a todo, sin perdonar a su propia persona a la que muchas veces trata con humorístico desprecio. (V. Gaos 1959 y 1971).

El delirio, como materia de humor, tiende al idealismo y a la poesía, cuando lo trata un verdadero artista.(….) Don Quijote es un espíritu idealista.
El Quijote no corre peligro alguno de profanación o desdoro. No puede haber burla contra la mayor burla del mundo. Los grandes personajes de la literatura son irreductibles.
Quevedo busca la gracia en el escarnio y, como él, aunque menos intensamente en diferentes grados y modos, todos nuestros clásicos.(….) La excepción de Cervantes que ironiza, no con esa fraternidad piadosa que le atribuyen los que pretenden levantar un monumento a la perfección, que su grandeza natural no necesita; pero sí con el sentido filosófico y comprensivo –en realidad, un poco desdeñoso- que le proporcionaron su conocimiento de la vida, sus desilusiones personales y su escepticismo. Cervantes puede ser humorista, don Quijote, Jamás. (Antonio Espina, en Visiones del Quijote. Ensayos. 2005)

2). Hablando como dios, a cada cual, nos dio a entender:

Seré todo lo conciso que me sea posible, en esta mi particular perorata, para no cansar a mis caros y “ocupados” lectores.
Haber “plagiado”(legalmente ¡EH!. Mencionando las refrescantes fuentes) un par de textos en la sección anterior, me exime ahora de fatigar a mis holgadas y bucólicas neuronas, aún adormiladas en el crepúsculo de esta mañana (a cambio, me daré a la bebida de aguardiente Machaquito).

Nos sorprende cómo don Quijote en este capítulo, se ha transformado (y que no diga luego que fue obra de los encantadores) en todo un cabecilla de la kale borroka, repartiendo junto a sus secuaces, mamporros a diestro y siniestro.
Y todo porque un cuadrillero de la Santa Hermandad, haciendo raro uso de razón, dice que están todos locos: “Tan albarda es como mi padre; y el que otra cosa ha dicho o dijere debe de estar hecho uva”.
-“Mentís como bellaco villano –respondió don Quijote”.
-“Y alzando el lanzón, que nunca le dejaba de las manos…..”, pero nuestro valiente caballero falló el golpe, estrellando el lanzón en el suelo, convirtiendolo en mil astillas. Cosa incomprensible, fallar el golpe, en nuestro caballero, ya que desde su tierna juventud acudía jubiloso a todas las fiestas y ferias de la comarca; siendo su mayor especialidad pegar palos a las piñatas, las cuales siempre le recompensaban con algunos higos pasos o algún mondadientes de lechosa higuera.

Al reclamo del estruendo, y al imaginario olor de la sangre, acudieron a la contienda todos los presentes en la venta:
“El cura daba voces, la ventera gritaba, su hija se afligía, Maritornes lloraba, Dorotea estaba confusa, Luscinda suspensa y doña Clara desmayada. El barbero aporreaba a sancho, Sancho molía al barbero, (….). De modo que toda la venta era llantos, voces, gritos, confusiones, temores, sobresaltos, desgracias, cuchilladas, mojicones, palos, coces y efusión de sangre.”

Y eso que, momentos antes, habían estado haciendo bromas. Otro de los cuadrilleros había dicho que no entendía como hombres de tan buen entendimiento parecieran locos rematados: que la bacía era bacía, y que la albarda lo era de asno.
-“Bien podía ser de borrica –dijo el cura.
Fundados argumentos tenía el cura al decir que era de borrica,¿es que nadie se había percatado del color de la albarda, que no era otro que el ROSA??; distintivo del “débil” y femenino mundo.

Como finalmente los cuadrilleros de la santa hermandad quisieron apresar a don Quijote, ya que traían un mandamiento judicial por haber libertado a los galeotes, DQ los azota con un improvisado e inesperado discurso que dejaría frío al más ardiente; pero, que por la hora que ya es, no voy a reproducir aquí (algunos ya estaban temblando jajaja), sólo diré que así comienza: “ Venid acá gente soez y malnacida….”.

Revulsiva nota:

Comentario al cap. correspondiente de don Quijote, en unión al grupo de lectura que coordina en el blog la acequia el maese profesor Pedro Ojeda.

Saludos a todos los paseantes (y sentados)

viernes, 13 de marzo de 2009

COMENTARIO AL CAP.1.42 DEL QUIJOTE

Nota de Ojito: Perdón, por no haber podido poner la imagen con el texto, debido a asuntos personales, he tenido que ir a Córdoba de viaje. Espero que les guste el montaje, gracias ..... saludos a todos.

NOTA PROVISIONAL:

Si algun desocupado lector llegara antes de que Ojito Saltòn haya publicado la imagen, le ruego que vuelva màs tarde; pues mi triste texto sin su imagen es como perro sin amo.


Cap 1.42 de don Quijote.
(Que trata de la conclusión de la aventura del Cautivo, y de la llegada de un oidor a la venta; con hija, pero sin cama).

Una vez concluido el relato cautivo-moruno, todos los escuchantes quedaron gustosísimos, y expresaron su gusto en poder volver a oírla algún otro día.

No coincidía ya Cervantes, en la segunda parte de la novela, con el gusto de los que más arriba he denominado escuchantes.
Según leo en “Claves de literatura española” de Vicente Gaos, el memorable Manco de Lepanto, no quedó satisfecho con la inclusión del Curioso impertinente y la Historia del Cautivo, en la primera parte del Quijote (siempre opiné que debía de haberlo pensado antes).

Metidos ya en faena del cap.42, vemos como llegan a la venta “ un coche, con algunos hombres de a caballo”, quienes pidieron hospedaje a la ventera. La ventera les contestó que lo sentía en
el alma, que aquella venta era de las denominadas de “suelo pelao”, o sea que, o traes tu propia cama, o duermes en el suelo.
Pero cuando, finalmente la ventera, descubrió la alta alcurnia a la que pertenecían aquel hombre, que era oidor, y su clara hija que lo acompañaba, que para más inri también se llamaba Clara, llegò a ofrecerle su propio dormitorio.

La bizarra, hermosa y gallarda doncella que iba de la mano del oidor, su padre, es motivo de unas elogiosas palabras por parte de don Quijote, quien, a todas las mozas y doncellas diviniza (algo menos a las casadas). Ésta que hoy nos ocupa será “al parecer de diez y seis años” (tierna ternera), y algunos de los milagros que don Quijote le adjudica son que, ante ella, “no sólo deben de abrirse y manifestarse los castillos, sino apartarse los riscos, y devidirse y abajarse las montañas, para dalle acogida”.

Y ya puestos con las milagrosas virtudes que poseen algunas doncellas, mencionemos otros poderes que el de la Triste Figura no declara, pero que “ansimesmo” son “anejos” a las albinas damas, como son:
1) Separar los mares, cual travesía bíblica, en su huída de Argel (“pa no mojase” las enaguas).

2) Ser galardonada por el pirata galo, con cuarenta escudos de oro (no sabemos si el galo le besó los pies, los otros le besaron las manos… en el cap.anterior. Ver sección “besamanos”).

3) Poseer un magnífico almacén de chatarra, parte de la cual luce al cuello, tobillos, rostro, ombligo, y tal vez en otras pudendas partes (el rostro y la pechuga podemos apreciarlos en el comentario al cap. anterior. Hagan girar hacia atrás las ruedecilla del ratón, allí Ojito Saltón les espera con la imagen).

Finalmente, dan cobijo a la clara chica , en el camarachón del sexo débil, que será débil sólo de fuerza física, porque de fuerza estética, las del camarachón, son unas “Sansonas”. De esta forma, reunimos en un mismo cielo, un trío de astros, que quemaran los ojos de tanto mirarlos. A saber: la del blanco pie (y por lo visto, también el resto del cuerpo), la manialba o metálica dama, y finalmente el astro más pequeño, pero no por ello menos embriagador a los sentidos, y que no es otra que la preclara hija del oidor, muchacha de claro nombre, que claramente prefería dormir en cama, y que no tiene muy claro (porque duerme) qué hace en la venta un encantador que canta, metamorfoseado en mozo de mulas (creo que no me expresé muy claro).

También se da la feliz coincidencia de que El Cautivo es hermano del recienllegado oidor. Todos celebran este reencuentro (con una cena, y doble para los que allí ya estaban) con dulces besos y húmedos lagrimeos.
Comunica el oidor a su reencontrado hermano que toda la familia se encuentra bien. El padre, ya “metido por verea” de sus lujuriantes y alcohólicos excesos, y el hermano menor lleva una vida próspera en el “Pirú”, país que se encuentra al ladito del “Icuador”.

REVULSIVA NOTA:
No estoy hoy muy contento de este comentario, lo he realizado en dos madrugones, cuando he echado mano, he perdido el texto del primer día, el cual he tenido que rehacer ahora, viernes tarde, deprisa y corriendo. Pero, ¿por qué les cuento yo mis penas? Jajajaja. Espero que les guste.

Saludos revulsivos y laterales.

ÑIÑA QUE HABLÓ ANTE LA O.N.U.