sábado 6 de febrero de 2010
CAP. 2.35 La formula magistral para desencantar a Dulcinea
(Aviso revulsivo: Tengo el teclado “escacharrao” y no pone tildes. Las que hay puestas las pone el programa, v gr: le pone a también, pero no le pone a musica)
CAP. 2.35 (La formula magistral para desencantar a Dulcinea: "Yo no se que tienen que ver mis posas con los encantos")
Aparece por fin en este capitulo el desencantador de Dulcinea que ya nos anuncio un diablo la semana pasada. Lo hace en un carro gigante, que mas que carro es carreta (como las que se usan en mi pueblo para “acarrear” de un lado para otro a los Reyes Magos). Venia la carreta del desencantador tirada por media docena de mulas pardas, las cuales sufrían el peso, cada una, de un individuo llamado disciplinante; aunque de los atípicos, porque en vez de llevar latigo o fusta portaban una antorcha. Una docena mas de estos raros y albos disciplinantes acompañaban al desencantador subidos en la carroza (se ve que los disciplinantes estaban en oferta). Pero la perla de la corona, que iba montada “asin” también, en la susodicha pedazo de carroza, era una jovenzuela a la que ya, puede, que la haya visitado el nuncio (Valle dixit en el de Bohemia) hace media docena de años; venia la moza bien abrigada y vestida a lo pijo con “mil velos de tela de plata …”. Junto a la chica “venia una figura vestida de una ropa de las que llaman rozagantes”, y que, por lo que se ve, era allí el jefe. Al pasar junto a los duques y nuestros colegas don Quijote y Sancho, de golpe cesaron todas las musicas –y eso que la orquesta era grande- y jefe empezó a quitarse vestimentas, sacando su rostro a la luz descubrió patentemente ser la mesma figura de la muerte descarnada y fea”: “no era ni mas ni menos . . .que Merlin, el mago, “aquel que las historias dicen que tuve por mi padre al diablo” ( o sea, hijo del feo demonio que encabezaba la comitiva).
Recitoles el tal Merlin un largo poema en versos endecasílabos, aunque de rima libre (yo no se esto como se llama, pero como estoy rodeado de buenos profes…), en el cual descubrió la, hasta ahora, inescrutable receta para desencantar a Dulcinea:
“ es menester que Sancho, tu escudero,
se dé tres mil azotes y trecientos
en ambas sus valientes posaderas,
que le escuezan, le amarguen y le enfaden.”
“-¡Voto a tal! -dijo a esta sazón Sancho-. No digo yo tres mil azotes, pero así me daré yo tres como tres puñaladas. ¡Válate el diablo por modo de desencantar! ¡Yo no sé qué tienen que ver mis posas con los encantos! “
Como vemos Sancho se niega en rotundo a azotarse, pero don Quijote lo amenaza con atarlo a un árbol y darle el doble de azotes, adjudicándole unos cariñosos calificativos: “don villano, harto de ajos”(este de los ajos creo que lo inauguro la dueña Rodriguez , y ahora le cogen el gustillo).
Ante la continua negativa de Sancho, ahora es la ninfa-jovenzuela que junto a Merlin venia, la que, “con un desenfado varonil y con una voz no muy adamada” toma la palabra, y le suelta varias preciosidades como las siguientes: “ ¡ Oh malaventurado escudero, alma de cantaro, corazón de alcornoque, de entrañas guijeñas y apedernaladas! (…) si te pidieran, enemigo del género humano, que te comieras una docena de sapos, dos de lagartos y tres de culebras (…) pero hacer caso de tres mil y trecientos azotes, que no hay niño de la doctrina, por ruin que sea, que no se los lleve cada mes, admira, adarva, espanta a todas las entrañas piadosas de los que lo escuchan .(…) Date, date en esas carnazas, bestión indómito, y saca de harón ese brío, que a sólo comer y más comer te inclina, y pon en libertad la lisura de mis carnes, la mansedumbre de mi condición y la belleza de mi faz; y si por mí no quieres ablandarte ni reducirte a algún razonable término, hazlo por ese pobre caballero que a tu lado tienes; por tu amo, digo, de quien estoy viendo el alma, que la tiene atravesada en la garganta, no diez dedos de los labios, que no espera sino tu rígida o blanda repuesta.”
Sancho sigue en sus trece, negándose a autoflagelarse; ni que lo diga la viva representación de Dulcinea, por quien la mozuela (luego resulto ser mozo) se hace pasar. Bastante desgracia ha tenido ya con la rotura del sayo, como para que encima vengan a pedirle azotainas en posaderas propias. ¡Cuando se ha visto a un gobernador azotarse!!.
Pero el duque le pilla la delantera y lo amenaza con desheredarlo, se quedaría sin isla que gobernar, a no ser que acceda a lacerarse sus cuartos traseros. Merlin le concede algunos privilegios: acepta la dosificación en pequeños lotes de los latigazos, puede tomarse el tiempo que quiera y además puede ser ayudado por mano ajena (¡esto son todo ventajas!!). Sancho ya no puede negarse, por lo que finalmente responde positivamente al trato propuesto por Merlin. ¡Como se iba a presentar a su Teresa sin la isla! (si es que el poder y las riquezas mueven montañas). “Apenas dijo estas últimas palabras Sancho, cuando volvió a sonar la música de las chirimías y se volvieron a disparar infinitos arcabuces, y don Quijote se colgó del cuello de Sancho, dándole mil besos en la frente y en las mejillas”. Seria un gustazo ver a don Quijote besuqueando a Sancho…agradecido como un perrito.
Los duques han tomado bien el pelo a nuestros “antiheroes”. Se han reido de lo lindo a su costa. Don Quijote, de momento, queda feliz y contento.
Finaliza Cervantes el capitulo describiéndonos aquel paraje, cual Arcadia: todo lleno de pajarillos cantando, florecillas libadas por distintas abejas (saludos Abejita) y arroyuelos que murmuran alejados del mundanal ruido. Seguro que el Ruben modernista tomo buena nota para escribir su “Azul”.
Revulsiva nota:
Este comentario pertenece a la Red de Comentarios Quijotescos, que desde su blog La Acequia dirige nuestro altruista profesor Pedro Ojeda Escudero
Saludos revulsivos
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domingo 31 de enero de 2010
CAP.2.34
Aunque Cide Hamete nos adelanta, en el epígrafe a este capítulo, que en él se nos diría cómo se desencantaría a Dulcinea, la verdad es que, una vez más, el narrador, autor o traductor de esta verdadera historia, ultima el capítulo sin decirnos cómo la ha de desencantar. Por lo que deduzco, que el mencionado epígrafe pertenece a los acontecimientos del cap. siguiente, o sea al 2.35. Pero no perdamos más tiempo en estas menudencias. Los duques maquinan diversas trastadas o burlas que gastar a don Quijote y Sancho; desde luego, estas tales trastadas, han de tener apariencia de aventuras propias a la caballería andante.
Pues, desde luego, una buena forma de reírse de nuestros amigos sería llevárselos de montería, para poder apreciar al detalle las reacciones que nuestros protagonistas tendrían ante un animal cimarrón. Les dan unos trajes propios para la montería, don Quijote lo rechaza arguyendo que eso son lujos innecesarios, que con una sola muda de ropa pasa él todo el año, e incluso con esa frecuencia la mantiene en perfecto estado de revista.
Sancho no piensa igual, y no porque se asee y se cambie más de ropa, sino porque piensa venderla al primero que se le cuadre. Sin duda este escudero debe de tener no pocas gotas de sangre judía: de otra forma no se entiende cómo ha salido tan fino para las finanzas.
Ofrecen los duques a Sancho un buen caballo para participar en la cacería, pero renuncia a él, prefiere no desamparar a su rucio. Craso error, el que comete sancho -pues sabiendo de la ausencia de su valor-, el caballo le hubiera sido de más provecho en una posible huída. Allá que se los llevaron, al amo y al escudero a un "frondoso bosque que entre dos montañas estaban". Desmontan de las caballerías y van tomando posiciones, el duque y don Quijote en vanguardia, para ser los primeros en abatir la presa; Sancho, como es inherente a su pusilánime espíritu, se queda en el vagón de cola (aunque según se vea, ¡porque quizás pueda hacer frente a los que vengan por detrás!). Pero no pensemos mal del valiente escudero, su papel en la cacería es fundamental: se sube a un árbol para ver antes que nadie cuándo se acercan las fieras. Más la suerte no le acompaña, porque la rama donde se aposta se quiebra; seguro que ha cogido algo de peso por culpa de las opíparas comidas que se aprieta últimamente.
El cuadro que se nos presenta no tiene desperdicio, aunque nos da algo de pena que don Cervantes se burle de Sancho de esta manera:
"Sólo Sancho, en viendo al valiente animal, desamparó al rucio y dio a correr cuanto pudo, y, procurando subirse sobre una alta encina, no fue posible; antes, estando ya a la mitad dél, asido de una rama, pugnando subir a la cima, fue tan corto de ventura y tan desgraciado, que se desgajó la rama, y, al venir al suelo, se quedó en el aire, asido de un gancho de la encina, sin poder llegar al suelo. Y, viéndose así, y que el sayo verde se le rasgaba, y pareciéndole que si aquel fiero animal allí allegaba le podía alcanzar, comenzó a dar tantos gritos y a pedir socorro con tanto ahínco, que todos los que le oían y no le veían creyeron que estaba entre los dientes de alguna fiera."
El rucio no pagó a Sancho con la misma moneda -que lo dejó solo para subir a la encina-, sino que se estuvo al pie del árbol esperándole. Finalmente, don Quijote descolgó a Sancho, y éste en vez de agradecerle a su amo el favor, se lamenta por la rotura del sayo de monte: "la pela es la pela" (dicho que se le atribuía a los catalanes, que nada tienen que envidiar a los judíos en cuanto delfines monetarios).
Como consecuencia, posiblemente, del enfado por la rotura del vestido, Sancho predicó con vehemencia a los presentes que, qué gusto recibían de esperar a un salvaje animal con peligro de ser embestido por un colmillo y que, además, para qué "matar a un animal que no ha cometido delito alguno." No les faltan argumentos al duque y a don Quijote para contrarrestar la prédica de Sancho: "La caza es una imagen de la guerra...................."
Sancho añadió que la caza era ejercicio de holgazanes y que los gobernantes deberían renunciar a tales inútiles y dedicarse al gobierno de sus estados. Con estos dimes y diretes se iba agotando el día, la noche pidió permiso para entrar y entró bien cerrada. De repente se iluminó el bosque por los cuatro costados, y se escuchó gran estruendo de trompetas, tambores, chirriar de ruedas de carretas arrastradas por bueyes en cuyos cuernos venían abrazadas unas antorchas con un fuego cegador (¿sería el origen de los toros embolaos?).
Tanto era el estruendo que hasta don Quijote, viva personificación del Valor, dejó de serlo, y empezaron a temblarle sus más que calcificadas piernas (algo de pellejo también quedaba).Sancho, por su parte, no perdió la ocasión para intimar, cayendo desmayado sobre las faldas de la duquesa. Precedía aquella procesión un feo personaje a caballo que dijo ser el diablo, raro personaje que juraba por Dios y su conciencia. A lo que Sancho dijo que a él le parecía que hasta en el mismísimo infierno hay gente buena. Preguntaba el diablo por don Quijote para darle albricias de Dulcinea. Sancho le dijo al rabilargo que si estaba ciego, porque lo tenía delante de sus narices: "traigo en tantas cosas divertidos los pensamientos, que de la principal a que venía se me olvidaba", contestó el que habita en el corazón de las tinieblas (no en El Congo, aunque parecido).
En la caravana de la muerte venían, en distintas carrozas, varios personajes legendarios y fabulosos. Aunque el más osado resultó ser un "hombrón robusto y de mala catadura" quien quiso amedrentar a don Quijote con la siguiente sentencia: -Yo soy Arcaláus el encantador, enemigo mortal de Amadís de Gaula y de toda su parentela.
Finalmente se escuchó una "suave y concertada música" que hizo alegrar el corazón de Sancho: ¡ya no quiso levantar la cabeza del regazo de la duquesa!!
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sábado 30 de enero de 2010
MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD: PRIMER ANIVERSARIO
Aunque a veces pensemos que de nada vale, sí que vale, porque La Humanidad no es completamente mala.
A veces, tocando su fibra sensible, es capaz de ejecutar actos buenos y solidarios.
¡¡Toquemos esa fibra sensible!!
Que no nos decaiga el ánimo para llevar El Manifiesto a esas "fibras sensibles": CREERÉ EN EL HOMBRE
DICE CORNELIVUS EN EL PRIMER ANIVERSARIO DEL MANIFIESTO:
"Quien mejor que Gandhi para presentar hoy, con sus propias palabras, el Manifiesto que aquí publico. Las frases que a continuación leeréis, todas ellas de Gandhi, resumen perfectamente, en mi opinión, el contenido y el espíritu de este “Manifiesto por la Solidaridad”.
“En la Tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos”.
“Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear”.
"Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos”.
Unamos, pues, todos nuestras voces. Con ese espíritu común, y justamente cuando se van a cumplir 61 años del fallecimiento de Gandhi, el autor de este blog, Cornelivs, publica el Manifiesto por la Solidaridad. Invito, pues, a todos los que compartan este mensaje solidario y así lo deseen (amigos, conocidos, lectores y demás interesados) a que lo publiquen también en sus blogs y que lo difundan a todos los medios de comunicación posibles. Me gustaría que cada blogger, cuando coloque en su blog este Manifiesto, recuerde lo que pensaba Gandhi: "Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga" y también que “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”.
MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD
QUIENES SOMOS:
Los que suscribimos este manifiesto somos ciudadanos en el pleno uso de nuestros derechos civiles, y titulares de la soberanía popular, de la cual emanan los poderes del Estado.
Los firmantes nos dirigimos a todos los ciudadanos del mundo, conocedores de la situación de pobreza,
hambre y enfermedad en la que se encuentra gran parte de la población humana en un momento histórico, como el actual, en el que se disponen de los suficientes medios políticos, económicos y científicos que pudieran solucionar estos problemas.
Este manifiesto tiene vocación de universalidad, y va dirigido a toda la humanidad, a cada ser humano que habita el planeta, para que tome conciencia de la terrible situación a la que se enfrentan millones de personas y de alguna manera actúe en consecuencia para terminar con esta insostenible situación. Por ello la versión original en español será traducida a diversas lenguas, pues nuestro propósito consiste en hacer oír la voz de la opinión pública en los lugares en las que se toman las decisiones políticas y económicas del mundo.
A QUIÉN NOS DIRIGIMOS:
Nos dirigimos a la clase política gobernante de nuestros países; así como a los más altos mandatarios de las Organizaciones Internacionales, tales como la Organización de las Naciones Unidas, y a los Presidentes y Gobiernos de los países más poderosos económicamente de la Tierra.
LES MANIFESTAMOS:
1.- Que este texto tiene su origen en la constatación de la extrema situación de necesidad y de hambre que sufre una gran parte de la población de la Tierra y en el desigual e injusto reparto de bienes que existe actualmente en el mundo. Entendemos que la ecuanimidad y la armonía en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, por lo cual es inadmisible que una gran parte de la población mundial tenga que enfrentarse a una realidad tan precaria, a tal grado de injusticia y desigualdad, a tanta hambre, pobreza y desnutrición.
2.- Que consideramos que dicha situación es intrínsecamente perversa y no admisible ni moral ni éticamente, dado que todos los seres humanos nacen libres e iguales. Igualmente, tenemos presente que todos los ciudadanos del mundo tienen esos derechos desde el mismo instante de su nacimiento y no como una promesa futura cuya conquista dependa de la realidad política, social o económica de sus países.
3.- Que defendemos que es completamente injusto, inmoral y un crimen humanitario punible ante los tribunales internacionales y la Historia que, en pleno Siglo XXI, existan seres humanos que pasen hambre en el mundo, y que mueran por ello. Que es un agravante de ese crimen que, existiendo las leyes internacionales suficientes, así como los medios técnicos, económicos y científicos para corregir dicha situación, los que ejercen el poder en el mundo no lleven a cabo las acciones necesarias para solucionar lo que generaciones futuras calificarán de verdadero genocidio en el que serán culpables todos aquellos que, teniendo los medios para solucionar el problema, no los hayan empleado.
4.- Que consideramos que esta injusta situación es contraria al Derecho Natural, a los Derechos Humanos y a las normas de la más elemental ética, y entendemos que ha llegado el momento de que la voz de la opinión pública exija de sus gobernantes el final de tal estado de cosas.
5.- Que el presente manifiesto no es un manifiesto utópico; y que tampoco es un manifiesto político, ni se pretende con el mismo la instauración de un nuevo orden político o socio-económico mundial, ni ningún menoscabo del tejido empresarial, sanitario y social del mundo desarrollado, sino la más elemental justicia con los desfavorecidos.
POR TODO ELLO, EXIGIMOS A NUESTROS GOBERNANTES:
1.- La adopción de medidas inmediatas y urgentes para paliar tal situación de hambre, enfermedad y desnutrición en el tercer mundo. Consideramos que tales medidas no constituyen una utopía, sino que son perfectamente viables y posibles.
2.- Mantener el compromiso de cumplir los Objetivos del Milenio que, establecidos por Naciones Unidas en el año 2000, definen los principios a los que ha de ajustarse la actuación de los países y del sistema económico internacional para superar, con el horizonte fijado en 2015, las injusticias que aquejan a la humanidad.
3.- La realización de acciones solidarias sistemáticas con los países más desfavorecidos y que se establezca un orden lógico y humano de prioridades en la política económica, con proyectos inteligentes que creen riqueza y puestos de trabajo en los países afectados, facilitando un desarrollo sostenible y un progreso que les ayude a la consolidación de una red sanitaria, económica y social estable que haga posible el retorno a una situación de partida igualitaria.
4.- Que se tomen las medidas necesarias para que los países ricos destinen una parte de sus presupuestos a la creación de riqueza, de empresas y de fuentes de trabajo en los países afectados; así como la adopción de un acuerdo internacional, que debería subscribirse en la ONU de obligado cumplimiento para los países desarrollados.
5.- La implantación de un código ético que regule la estrategia de las empresas multinacionales, así como la eliminación de los paraísos fiscales y la aplicación de la tasa Tobin, ú otra similar, a las transacciones comerciales internacionales, que permita crear un fondo de solidaridad gestionado por Naciones Unidas.
6.- No aceptaremos simples declaraciones de principios que no se traduzcan en políticas concretas. En definitiva, APELAMOS al sentido de la generosidad y humanidad de todos, y fundamentalmente de la clase política internacional económicamente poderosa.
Desde la tierra que espera y cree firmemente en la Solidaridad que construya un mundo mejor y más justo, a 30 de enero de 2009"
REVULSIVA NOTA:
La tribu de El Espolòn organizamos en Priego una lectura pùblica del Manifiesto por la Solidaridad, segun reza el siguiente cartel anunciador: nuestro grano de arena.
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lunes 25 de enero de 2010
NICETO ALCALA ZAMORA: "El pensamiento de El Quijote visto por un abogado"
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sábado 23 de enero de 2010
Una vez que ya Sancho es arrastrado por el bando femenino con oscuros subterfugios, o tal vez, con aliños sin marca registrada, la duque le hace sentar a su vera en una silla “baja”. A partir de aquí es donde dice Cide Hamete que empieza la sabrosa plática entre ellos “digna de que se lea y de que se note” (que estemos atentos al mínimo detalle). Pero la alta señora lo que pretende es tirarle de la lengua a Sancho y divertirse a su costa. Desde ya, lo eleva de condición social, tratándolo desde este momento de gobernador. O sea, le alimenta el ego, ahora es una autoridad como ella misma: Sancho no se resistirá a las “encantadoras” preguntas de la duque; la siesta puede esperar.
De sopetón, le espeta la duque a Sancho que si olvidó la epístola de su amo para Dulcinea, en Sierra Morena, por qué diantres engañó a su señor y le retornó la respuesta de que estaba ahechando trigo y bla bla. Ante tamaña acusación, el pobre de Sancho . . .:” A estas razones, sin responder con alguna, se levantó Sancho de la silla, y, con pasos quedos, el cuerpo agobiado y el dedo puesto sobre los labios, anduvo por toda la sala levantando los doseles; y luego, esto hecho, se volvió a sentar...” Y contestó a la duque que él tenía a su amo por loco rematado, aunque a veces hable con cierta cordura. La alta dama contra ataca ahora a Sancho con toda su artillería pesada, estableciendo una relación causa-efecto: «Pues don Quijote de la Mancha es loco, menguado y mentecato, y Sancho Panza su escudero lo conoce, y, con todo eso, le sirve y le sigue y va atenido a las vanas promesas suyas, sin duda alguna debe de ser él más loco y tonto que su amo; y, siendo esto así, como lo es, mal contado te será, señora duquesa, si al tal Sancho Panza le das ínsula que gobierne, porque el que no sabe gobernarse a sí, ¿cómo sabrá gobernar a otros?»
El bueno de Sancho añade resignado estas preciosas palabras:” Pero ésta fue mi suerte, y ésta mi malandanza; no puedo más, seguirle tengo: somos de un mismo lugar, he comido su pan, quiérole bien, es agradecido, diome sus pollinos, y, sobre todo, yo soy fiel; y así, es imposible que nos pueda apartar otro suceso que el de la pala y azadón.” Toda una declaración de amor y fidelidad hasta la muerte son estas palabras de Sancho. Nada que ver con las que se dedican los novios delante del cura cuando se casan, aunque hueramente pronuncien también lo de “hasta que la muerte nos separe”. Porque Sancho está dispuesto a mucho más: a coger incluso la pala y el azadón cuando su señor “casque la cebolleta”.
Luego, con diversos sofismas y torcidos razonamientos, convence la duque a Sancho de que él no ha mentido a su amo en cuanto a lo de Dulcinea encantada en fea y chata labriega, que verdaderamente el encantamiento era real como la vida misma. Aprueba el escudero la nueva hipótesis porque, además, dios que todo lo sabe dilucidará el día del juicio final quien, como él, hizo bien y quién hizo mal.
Manda la duque a Sancho, harta de tomarle el pelo, a que sestee un rato para que a la hora de la cena esté lúcido y fresco para ser carne de burla de nuevo. Acepta encantado nuestro amigo, pero le recuerda que dé buena cuenta de su rucio, “que no le falte de na”, que el asno era la lumbre de sus ojos.
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sábado 16 de enero de 2010
CAP. 2.32 " no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes”.
“yo soy enamorado, no más de porque es forzoso que los caballeros andantes lo sean; y, siéndolo, no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes”.
CAP. 2.32
Con dificultad, temblando, invadido por el irrefrenable ritmo del Baile de San Vito, se puso don Quijote de pie para dar respuesta a los insultos que le había proferido el clérigo: a él y a la andante y sagrada caballería; que de haberlo escuchado Amadís o cualquier otro histórico y famoso caballero, de buen seguro le hubieran rebaneado el pescuezo a ese grajo negro. De esta forma le habló don Quijote al clérigo: “las armas de los togados son las mesmas que las de la mujer, que son la lengua, entraré con la mía en igual batalla con vuesa merced, de quien se debía esperar antes buenos consejos que infames vituperios”. Añadiendo a continuación el siguiente trabalenguas:” Las reprehensiones santas y bien intencionadas otras circunstancias requieren y otros puntos piden: a lo menos, el haberme reprehendido en público y tan ásperamente ha pasado todos los límites de la buena reprehensión” (Yo había escuchado ese de: “el cielo está entelarañado, quien lo desentelarañará . . ; ahora aprendemos ese de: don Quijote está reprehendido, quien lo desenreprehenderá . . .).
Vemos como don Quijote “reprehende” ahora al eclesiástico y le presenta batalla de igual a igual: blandiendo la lengua de comunicarse con la lengua de besar, comer. . . De esta forma repite de nuevo, nuestro hidalgo favorito al vestido de negro, el discurso completo sobre los principios y fines que rigen la andante caballería; añadiendo que un estudiante lego en la materia caballeresca no debería de meterse “de rondón” donde no le llaman ni en lo que no entiende. Pues Él, caballero es y caballero ha de morir, si place al Altísimo. Porque eligió “la angosta senda de la caballería andante”, y que por angosto, ni su amada Dulcinea tenía queja sobre su comportamiento conyugal (o tal vez sí, por tan prolongado celibato), casto, puro y virgen el Hombre, aún a su edad: “yo soy enamorado, no más de porque es forzoso que los caballeros andantes lo sean; y, siéndolo, no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes”.
Sale Sancho en defensa y aprobación del discurso realizado por su amo en la mejor forma que sabe, tirando de refranes: “júntate a los buenos y serás uno dellos», y soy yo de aquellos «no con quien naces, sino con quien paces», y de los «quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija;”. ¡Y qué vigencia tienen aún en nuestros días estos refranes!!.
El de negro (o “tiznao”) pregunta a Sancho si él es aquel escudero a quien su amo tiene prometida una ínsula; contesta afirmativo el escudero, y, entonces, tirando el Duque de imaginación más que de generosidad, concede a Sancho “el gobierno de una que tengo de nones, de no pequeña calidad”. Don Quijote manda a Sancho arrodillarse ante el Duque y besarle los pies por la merced que le ha hecho: “Hízolo así Sancho; lo cual visto por el eclesiástico, se levantó de la mesa, mohíno además, diciendo: -Por el hábito que tengo, que estoy por decir que es tan sandio Vuestra Excelencia como estos pecadores. ¡Mirad si no han de ser ellos locos, pues los cuerdos canonizan sus locuras! Quédese Vuestra Excelencia con ellos; que, en tanto que estuvieren en casa, me estaré yo en la mía, y me escusaré de reprehender lo que no puedo remediar.Y, sin decir más ni comer más, se fue,"
“¡Mirad si no han de ser ellos locos, pues los cuerdos canonizan sus locuras!”. Aquí están todos locos y loco acabaré yo como siga con ellos: estos fueron los pensamientos que hicieron al clérigo abandonar la mesa sin tomar segundo plato ni postre. Seguro que el Duque celebró “la levantada” del de luto, pues de otra forma hubiera descubierto los, también oscuros, planes burlescos que para nuestra entrañable pareja tenía reservado el muy bellaco aristócrata.
En levantándose los manteles llegaron cuatro doncellas con diversos artículos de toilette: palangana, aguamanil, jabón, toallas. Se acercaron a don Quijote y le pusieron el recipiente bajo las barbas, echándole agua sobre ellas y dándole jabón. Se las manosearon las barbas bien manoseadas (parece ser que esto era considerado como una gran burla hacia el barbado). No digamos que no le hiciera falta este fregado de barbas, que el resto del cuerpo añoraría, a pesar del chapuzón del Ebro. Pero…, y he aquí, el patético cuadro, resulta que de pronto se acaba el agua y las barbas de don Quijote están aún más que espumosas: si alguien ha visto a un peludo gato de Angora recién salido del baño puede imaginarse al hidalgo: “Mirábanle todos los que presentes estaban, que eran muchos, y como le veían con media vara de cuello, más que medianamente moreno, los ojos cerrados y las barbas llenas de jabón, fue gran maravilla y mucha discreción poder disimular la risa; las doncellas de la burla tenían los ojos bajos, sin osar mirar a sus señores; a ellos les retozaba la cólera y la risa en el cuerpo”. Media vara de cuello ennegrecido por el sol de La Mancha y el sufrimiento de la caballeresca vida, siempre de encantador a burlador.
Para restar sospechas por el lavado de las barbas de don Quijote, el duque ordenó que se las lavasen a él también; lo que visto por Sancho, dijo que si en aquel lugar era costumbre lavar las barbas en vez de las manos al acabar de comer, él no quería ser menos, que “salcochasen” también las suyas. A lo que la duquesa contestó que si era su deseo incluso podían ponerle en colada. Pero esto, por lo que se ve, ya debería ser demasiada higienización para Sancho. Al momento vemos a Sancho corriendo por los pasillos de palacio perseguido por una troupe de sirvientas, pero no huía porque temiera que ellas manosearan sus barbas, sino porque querían lavárselas con el agua sucia de la fregona (o de haber lavado los platos).
Finalizados los referidos lavatorios, la duquesa pidió a don Quijote le “delinease y describiese” a Dulcinea, pero el hidalgo le contestó, con discurso no exento de retórico argumento, que “más estoy para llorarla que para describirla”. Recordemos pocos capítulos atrás, como por culpa de diversos encantadores, don Quijote llegó a pronunciar la vencida exclamación: “Yo no puedo más”. Y ahora, al recordar a Dulcinea convertida en fea labriega, más le pide el cuerpo llorarla que describirla, como queda dicho. Ahora bien, la prístina imagen de su amada la lleva impresa en su alma, tal como recuerda el soneto V de Garcilaso: “Escrito está en mi alma vuestro gesto…” (Nota de F. Rico). Hermosa y cierta frase pronuncia don Quijote como colofón a las virtudes de su amada: “Dulcinea es hija de sus obras, y que las virtudes adoban la sangre, y que en más se ha de estimar y tener un humilde virtuoso que un vicioso levantado”
Finaliza este luengo y enjundioso capítulo con el cese de la plática de sobremesa, “don Quijote se fue a reposar la siesta, y la duquesa pidió a sancho que, si no tenía mucha gana de dormir, viniese a pasar la tarde con ella y sus doncellas”. Con fastidio aceptó Sancho la invitación de la duquesa, porque la cosa no está para perdonar cuatro o cinco horas de siesta, que son las que él acostumbraba a dormir en las épocas estivales. Se iría pues a una estancia fresquita con aquella pandilla de féminas: ¡anda que si viera su Teresa Panza el éxito que tiene con las chicas!!!
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viernes 15 de enero de 2010
¡Nunca más encarcelaréis el aire...
ROTAS LAS CADENAS
Nunca más temblar, al rugido de un despacho,
¡aleja de mi las garras de esos trajes!;
Cierro los ojos y ya no estoy,
El alma me retorna serena.
Nunca más el circulo que te atrapa,
Que te absorbe, te extirpa el alma.
Te agarra con infernal fuerza
De martillos y yunques que aplastan.
¡Nunca más encarcelaréis el aire. . .
El viento que sopla de madrugada!.
Huída la estrella, libre,
No la atraparéis nunca,
Ella viaja en busca de su identidad,
Grandeza amada.
Ella vuela al cielo azul,
Azul su cielo alcanza.
Tomará la música en sus labios,
El verso atraviesa su garganta.
Publicado por
Antonio Aguilera
en
01:24
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Etiquetas: POEMAS








