miércoles, 8 de diciembre de 2010

COMIDA QUIJOTESCA (II)



Foto secuestrada a José Manuel "Firvulag". Aqui posamos todos con la panza llena y los mofletes coloraos...

 
Aquí se ve a un buen puñado de los asistentes a la comida quijotesca. Un servidor no sale en la foto porque está con la cámara en ristre, cosa lógica. Fuimos 22+1 (el 1 fui yo que no comí olla podrida por prescripción médica; excusas..., mi menda que quería mirindar solomillo de ternera)
... Continuación de entrada anterior

Enlaces en azul, bleu o azur (se puede escuchar mientras se lee).

Constaté que la conducción de Pablo (Clic Cornelivs) no tornaría a paso de tortuga por más que yo le incordiara, por lo que asumí mi papel de acompañante sufridor, relajando con ello mi motobomba coronaria y el ambiente general. Después de recorrer el norte de la provincia de Jaén, nos adentramos en el desfiladero de  Despeñaperros (terrorífico nombre,¿alguna vez despeñarían a algún canino por aquí?) Cuando ultimamos el estrecho paso, famoso antaño por ser refugio de bandoleros, avistamos tierras de La Mancha (no me apetece precederle de “Castilla”: no lo dice El Quijote), como nunca nos la describió  Cervantes: cubierta de nieve. Don Quijote y Sancho se lo perdieron, por no haber hecho salida en Diciembre. También sería engorroso para ellos tener que acarrear abultados hatos ahítos de ropa de invierno con la que abrigar a nuestra graciosa pareja. Ellos, ligeros de ropa, por si había que aligerar vientre bajo algún chaparro.

Cruzamos toda La Mancha cubierta por un albo manto de nieve. No vimos ningún conejo corriendo por sus llanuras. Apenas si se percibían las viñas que producen el endeble vino manchego, por estar cubiertas con una blanca sábana. Se me vino a la cabeza la evidente reflexión consistente en que, si aquellos parajes estaban nevados, de Madrid para arriba,  los recios castellanos,  seguro que  no estarían tomando el sol en las terrazas. Y acerté: no había ni un grajo en las calles; sí vimos unas bandas de negros estorninos. Tienen que ser duros estos bichos.




Así estuvo la carretera desde Despeñaperros hasta Burgos. Pero mi buen piloto Cornelivs supo sortearla cual Fernando Alonso.

En el comedor, junto a nuestro entrañable profesor Pedro Ojeda. Me llamó la atención lo campechano y simpático que es; porque lo de gran erudito ya lo sabíamos: se queda uno embelesado escuchándolo.

Anduvimos la meseta castellana, también toda nevada. Yo, ya no hablaba a Pablo, sólo cerraba los ojos cuando venía alguna curva; o cuando nos acercábamos a las máquinas quitanieves y esparcesales.
                                                                                                                                                                 -AY! ¿Queda mucho Pablo? 
-Nooo, una horilla
- ¡Para Pablo!, que voy a fotografiar ese almiar de paja; ¡qué peaso de almiar!, contendrá varios trailers de paja. Si lo vieran las cabras de mis cabreros se le haría la boca agua; están cansadas de comer hojas de olivo.

Llegamos a las tres del mediodía al Hotel Corona de Castilla, en todo el centro de Burgos. Junto al Parque del Espolón (éstos se enteraron del nombre de una revista que se edita, o editaba..., por aquí y le copiaron el nombre; fijo). Por allí justito pasa el Río Alarzón, que estaba casi congelado: un torrentillo de agua se abría paso entre unas dunas de nieve. Desde su puente se ven la agujas de la Catedral como gigantes imponentes (que es la de Burgos, no cualquier cosa).

Practicamos algo de patinaje sobre hielo por aquellas calles burgalesas, que no me parecieron muy transitadas de gente. No, me dio la impresión de que la ciudad es tranquila, no como Córdoba v.gr.

El sábado nos acomodamos en los coches disponibles y pusimos rumbo hacia Ibeas de Juarros, que se encuentra a unos dies Km; donde nos esperaba la famosa olla podrida que Sancho se relamiera en la bodas de Camacho:espumas de gallina -que también, creo, que sirvieron en las de Camacho-  no vi.

A los postres leí un comunicado de mi buen amigo Manolo Tuccitano, quien no pudo asistir  a este encuentro. Rezumaba su escrito (casi dos folios: ¡Manolo, con lo mal que yo leo! que tengo lengua de trapo) tanto sentimiento y humanidad que poco me faltó para que me fallara la garganta; uno que se emociona. Cuando acabé la lectura el comedor con sus 23 comensales dentro explotó con un fervoroso aplauso: nos llegaron al corazón las palabras de Manolo.

No me canso de hablar y pensar sobre la calidad humana de todos los asistentes. Vuelve uno a su casa pletórico de felicidad. La gente que le rodean a uno no aciertan a comprender el estado cuasi místico en que uno se encuentra. Y es que es demasiéeee pal cuerpo..., y pa l´arma.

Nota revulsiva:
Hay un montón de detalles y anécdotas, fruto de este viaje, que ahora no tengo tiempo de contar. Pero creo que lo más  maravilloso de todo, que es el factor humano de toda la troupe, está dicho.
Comida que pertenece a la Red de Comidas Literarias que desde su blog    La Acequia coordina el Profesor Pedro Ojeda Escudero.  

22 comentarios:

Jan Puerta dijo...

Misterio aclarado. Prescripción médica entendida.
En cuanto al viaje con Pablo, debió de ser para haberlo visto por una mirilla. En la mesa donde normalmente escribo, mi Quijote espera impaciente que mis dedos vuelvan a darle vida con su lectura. Hoy he comentado que difícilmente volverá a la estantería, y si lo hace, será en el estante más accesible para su consulta constante.
Un abrazo

pancho dijo...

Qué guapa está La Mancha cubierta de nieve. La suelo atravesar en verano con el calor que le derretía la bacia a don Quijote camino de algún lugar del Mediterráneo.

Bueno, el solomillo de medio Kilo, como dice Portillo, tampoco es moco de pavo.

Un abrazo y a ver cuando celebramos otra comida literaria por ahí más al Sur, que hace más calorcito.

Cornelivs dijo...

Jejej, querido Antonio, preparate porque creo que no será el ultimo viaje que hagamos juntos...

Lo dicho, amigo mio, para mi fue un placer y un honor acompañarte en esta inolvidable odisea en la que hemos conocido a gente autenticamente maravillosa.

Quieran los dioses darnos muchas odiseas como esta.

Oye, ¿Y si avisamos a Tucci y nos vamos esta Navidad a comer ese deliciosisimo rabo de toro que ponen cerca de la Mezquita? Nos vamos con las mujeres y pasamos un buen dia alli...!

Piensatelo.

Un abrazo, querido Antonio.

Martine dijo...

por lo que llevo leyendo por los Blogs, te lo has pasado de.... fábula.. ;P Me alegra un montón!

Un abrazo, Antonio

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Gracias Antonio...no esperaba menos de tí...gracias...y a Pablo por llevarte sano y salvo.

Ey!!! que es eso de hacer planees a mi espaldas...que de todo se entera uno....
y si quedamos en mi pueblo a medio camino...entre Jodar y Priego...ya quedamos....un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

Vuelvo de Vandalia y me encuentro con el relato quijotesco del viaje de Antonio Aguilera y Cornelivs hacia las tierras del Cid. El almiar soñado por las cabras de tus clientes , el Arlanzón hecho un torrentillo entre dunas de nieve,el Espolón burgalés que os copió el nombre, patinaje sobre las tranquilas y gélidas calles burgalesas...ay, esto me lo leo otra vez y lo paladeo. Gracias, Antonio.

Besos a los dos intrépidos viajeros

PDT: en cuanto a lo de Despeñaperros, recuerdo a tu paisano Antonio Gala diciendo a su perro Troylo: "tranquilo, Troylo, que esto no va contigo". A ver si nos enteramos a quién despeñaron.

Abejita de la Vega dijo...

Vuelvo de Vandalia y me encuentro con el relato quijotesco del viaje de Antonio Aguilera y Cornelivs hacia las tierras del Cid. El almiar soñado por las cabras de tus clientes , el Arlanzón hecho un torrentillo entre dunas de nieve,el Espolón burgalés que os copió el nombre, patinaje sobre las tranquilas y gélidas calles burgalesas...ay, esto me lo leo otra vez y lo paladeo. Gracias, Antonio.

Besos a los dos intrépidos viajeros

PDT: en cuanto a lo de Despeñaperros, recuerdo a tu paisano Antonio Gala diciendo a su perro Troylo: "tranquilo, Troylo, que esto no va contigo". A ver si nos enteramos a quién despeñaron.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

¡Un viaje bien épico! Veo que cruzar Despeñaperros te sentó bien: debes animarte más a subir por acá.

Asun dijo...

Ay Antonio, te imagino con los ojillos cerrados y los puños prietos y frenando con disimulo en el asiento del copiloto.

ya te mandaré algunas fotillos que fui haciendo tanto el viernes como el sábado para que vayas recordando el frío que hacía, que con tanto calor humano se te habrá olvidado.

Un beso

Carlos Alberto Arellano dijo...

¡Qué curioso! ¿No nevaba en tiempos de Cervantes? ¿La nieve es un invento moderno en La Mancha? ¿Estamos en camino de una nueva glaciación?

Yo extraño la nieva de la precordillera mendocina. Me gustaba jugar al fútbol con mis amigos mientras caían y caían los blancos copos.

Nota: En Buenos Aires nieve cada 70 años. (Nevó hace dos años. Voy a estar bajo cinco metros de tierra la próxima vez.)

Carlos Alberto Arellano dijo...

¿Nunca salieron en diciembre? Y claro, era más lindo salir con otros soles, más calentitos. Pero, aunque nunca hayan salido en esta época del año, no cuesta nada imaginarlos arrojándose copos de nieve y riendo a carcajadas. ¡Toma! ¡¡¡PLAF!!! ¡Toma! ¡¡¡PLAF!!! ¡Jajaja! ¡Jojojo!

Carlos Alberto Arellano dijo...

Antonio: Los encuentros con buenos amigos, sobre todo cuando se está lejos de casa, le dan un sabor especial a la vida.

Myriam dijo...

Acabo de llegar hoy a casita y me encuentro con tu cálido beso, que me hace mucho bien pues llegué resfriada.¡Graaaaacias!¡Qué bien la pasamos!

BIPOLAR dijo...

Qué deformación profesional al ver el paisaje, que el paisano sólo piensa en su rebaño como el buen pastor. No quiero ni saber lo que pensarías al vernos a nosotros.

Increíble la lectura del comunicado de la casa real.

Fue todo tan emotivo
y DIVERTIDO

Un placer quillo

Firvulag dijo...

Antonio, tu relato me has recordado el siguiente chiste: "Pepe, no corras tanto que cada vez que tomas una curva tengo que cerrar los ojos. Y Pepe le responde: Ah!, pero ¿tu también?".

Transmites una alegría contagiosa tanto en tus conversaciones como en tus escritos y eso es algo muy bueno. Me alegro de haberte conocido en vivo y en directo, fue todo un placer charlar contigo.

Un abrazo.

José Manuel.

El Gaucho Santillán dijo...

Hermosa aventura, Antonio.

Que bien lo han pasado.

felicitaciones.

Un abrazo.

Mª Antonia dijo...

Querido Antonio:
Me alegro muchísimo de que lo pasárais tan bien. El tiempo compartido con buena gente no se olvida jamás.
¡Ojalá pueda acompañaros la próxima vez!

Un abrazo.

Antonio Aguilera dijo...

Ciertamente se instauró un magnetismo entre los asistentes que parecía que nos conocíamos de toda la vida. Creo que le llaman empatía a este sentimiento.

CARLOS ALBERTO: siempre celebro tus palabras. En cuanto a la nieve en la salida de don Quijote: es que fue en verano, cuando cantaban las chicharras y los manchegos se achicharraban.


Gracias a todos

Ele Bergón dijo...

Hola Antonio

Aunque el viaje fuese un poco intranquilo y supongo que largo, pues hay unos cuantos kilometros, merecio la pena. Pues es verdad que se establecio entre nosotros una corriente de simpatia y familiaridad que los malandrines nos quisieron regalar.

Te reconoci enseguida, aunque tengas puesta la foto de Garzon.

Seguiremos en contacto

Un abrazo

Luz

Paco Cuesta dijo...

El paseo del Espolón debe su nombre a un ínclito bloguero llamado Antonio que, por cierto ha prometido volver a pasear bajo sus árboles.

Aldabra dijo...

¡como me reí con lo de: "cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo!... ay, no, que eso no lo has dicho... tú sólo dijiste que no había grajos sino estorninos.

¡menudo dúo dinámico que formásteis el Pablito y tú!

vuestro viaje, si os grabaran, daría para una película, una comedia, sin duda.

biquiños,

Merche Pallarés dijo...

¡Estaba segura de que te había contestado y veo que no...! Bueno, mi querido Antoñito, sabes que fue un placer conocerte y hacer el viaje contigo y CORNELIVS hasta Getafe. He recibido tu e-mail y te contestaré en cuanto pueda. No me olvido, mi querido amigo. Muchos besotes quijotescos, M.

ÑIÑA QUE HABLÓ ANTE LA O.N.U.