domingo, 14 de marzo de 2010

CAPs (2) 39 Y 40 de DON QUIJOTE

Y luego la Dolorida y las demás dueñas alzaron los antifaces con que cubiertas venían, y descubrieron los rostros, todos poblados de barbas, cuáles rubias, cuáles negras, cuáles blancas y cuáles albarrazadas

 CAPs (2) 39 Y 40

Siguiendo el hilo del cap. anterior, donde la Infanta Antonomasia quedó embarazadísima del cantarín y fabricajaulas Sr de Clavileño, ahora vemos cómo el Vicario, en vez de declarar a tan donjuenesco personaje, asaltacunas y pervertidor de menores, le concede el uso y disfrute del infantado de tan tierna criatura.

“De lo que recibió tanto enojo la reina doña Maguncia, madre de la infanta Antonomasia...” que le provocó un “suponsio” (y no “simposio”, que dijera Belén Esteban cuando vio a uno desmayarse) y la posterior muerte.
"Debió de morir, sin duda -dijo Sancho.
-¡Claro está! -respondió Trifaldín-, que en Candaya no se entierran las personas vivas, sino las muertas."

Sancho se refería a que no era tan grave el tal maridaje como para morirse del todo, que el chico tenía buen porte además de ser muy habilidoso.

Intervino don Quijote diciendo a la Condesa que continuara en su relato “que a mí se me trasluce que le falta por contar lo amargo lo hasta aquí dulce historia”.

“Tan amargo que en su comparación son dulces las tueras y sabrosas las adelfas”, añadió la dueña Trifaldi. (Puedo dar fe del amargor y nocividad de dichos vegetales, que si algún femenino caprino en estado de gravidez los come, al instante el animal quedaría desembarazado y a punto de descansar en su lecho de muerte).
Prosiguió La Dolorida: "apenas la cubrimos con la tierra y apenas le dimos el último vale, cuando,(...) puesto sobre un caballo de madera, pareció encima de la sepultura de la reina el gigante Malambruno, primo cormano de Maguncia, que junto con ser cruel era encantador, el cual con sus artes, en venganza de la muerte de su cormana, y por castigo del atrevimiento de don Clavijo, y por despecho de la demasía de Antonomasia, los dejó encantados sobre la mesma sepultura: a ella, convertida en una jimia de bronce, y a él, en un espantoso cocodrilo de un metal no conocido"

Malambruno puso como condición para desencantar a la joven pareja que fuera don Quijote a luchar con él en singular batalla; y que sólo la derrota que su brazo le infringiera haría posible el desencantamiento de los futuros padres.
No contento el susodicho Malambruno con el cambio de especie animalesca que produjo en ellos que, como ojeriza les tendría a las dueñas, cual buen escudero les tiene, pobló los rostros de éstas con espesas barbas de machorro y con diferentes tipos y colores de pelaje: “cuáles rubias, cuáles negras, cuáles blancas y cuales albarrazadas”. (Porque Malambruno no sólo era “encantador”, sino alegre e ingenioso, por ello lo de las barbas en multicolor).
                                                                                                                                                                                Rostros barbados de dueñas, que no quedarán lampiñas, o al menos lanugas, hasta que el forzado brazo de don Quijote doblegue al de Malambruno.

CAP. (2) 40 (" os suplico, andante ínclito y señor indomable...”)

Se inicia este cap. con una invitación a reconocer el mérito al primer autor de esta novela, Cide Hamete, a quien hay que agradecer su perfecta creación, ya que no deja átomo sin tocar; y la de sus “graciosos” personajes: que vivan muchos años “para gusto y general pasatiempo de los vivientes”(no para la Maguncia que fue enterrada muerta, según la costumbre).

Cuando Sancho ve que La Dolorida se desmaya al final de su relato, prorrumpe en maldiciones contra Malambruno por haber tratado tan cruelmente a las dueñas, poblándoles el rostro de barbas. Y es que Sancho es todo un caballero, y, aunque no simpatiza con el dueñesco mundo, a fin de cuentas féminas son y el no tolera que se les infrinja injusticia ni castigo alguno (o algunos?) (luego ante su Teresa seguro que agacha la cabeza).
Una de las barbadas dijo a Sancho que usaban unos “pegotes o parches pegajosos” que, aplicados a sus caras y luego despegándolos, arrancaban algunas pelambreras con los consiguientes chillidos de las damas de marras. (He aquí las precursoras de la depilación a la cera).

Todo por no gastarse un duro o guardar la decencia, "puesto que hay en Candaya mujeres que andan de casa en casa a quitar el vello y a pulir las cejas y hacer otros menjurjes tocantes a mujeres" (o sea, las primeras esteticiennes que en el mundo han sido)
Volvió en sí la Dolorida y don Quijote le prometió librarlas de aquella borra machuna, preguntándole qué debía hacer.
La Trifaldi le informa que, dado que el reino de Candaya está a más de cinco mil leguas, deberán de tomar como medio de transporte un caballo volador de madera llamado Clavileño el Alígero, haciendo honor a su nombre, porque se conduce por medio de una clavija y, además, es ligero como el viento. “y es lo bueno que el tal caballo ni come, ni duerme ni gasta herraduras, y lleva un portante por los aires, sin tener alas, que el que lleva encima puede llevar una taza llena de agua en la mano sin que se le derrame gota"
Sancho alega que él prefiere ir en su Rucio aunque no vuele, pero por la tierra no hay quien “le moje la oreja”.
¿Y para cuantos pasajeros está autorizado el tal caballo volador? -preguntó Sancho.
-Para dos, uno en la silla y otro en las ancas, contestó la Trifaldi. (No estaba Sancho dispuesto a viajar en ese caballo, además expuesto a que le denunciaran por ir en lugar no autorizado:las ancas).                                                                                                                                                                         
Y añadio Sancho:"pero pensar que tengo de subir en él, ni en la silla ni en las ancas, es pedir peras al olmo. ¡Bueno es que apenas puedo tenerme en mi rucio, y sobre un albarda más blanda que la mesma seda, y querrían ahora que me tuviese en unas ancas de tabla, sin cojín ni almohada alguna!"

Finalmente, para solidificar sus argumentos, declaró Sancho: "qué tienen que ver los escuderos con las aventuras de sus señores? ¿Hanse de llevar ellos la fama de las que acaban, y hemos de llevar nosotros el trabajo?"

No se dio por vencida la Condesa Trifaldi, y apeló al sentido caballeresco y solidario de sancho, rogándole se compadeciese de ellas por el lastimoso estado en que se encontraban. Eran unas mujeres olvidadas del mundo, nadie las socorrería. Sancho, que es un chico tierno de espíritu, acabó aceptando acompañar a su amo en tan largo viaje, e ir al fin del mundo si fuese preciso.

Y esperando que llegue el caballo volador termina este cap., en el siguiente veremos cómo se desarrolla tan intrigante y estrafalario viaje.


Nota Revulsiva:
Este comentario pertenece a la Red de Comentarios Quijotescos que desde su blog La Acequia dirige nuestro "andante ínclito y señor indomable" (cual Quijote) profesor Pedro Ojeda Escudero.

11 comentarios:

Myr dijo...

no me digas que la foto es tuya de jovencito ¡Qué guapo!... dueño habrás sido entonces de unos cuántos corazones...¡oleh!

Merche Pallarés dijo...

Sancho, pobre, siempre tiene que apencar con las consecuencias... Si el solo quiere ¡ser gobernador,ya, de una vez! Besotes, M.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Es que Sancho siempre se las tiene que llevar y mira que ahora se las ve venir...pero es de luego que es buena persona...en el fondo no olvida que su auténtica misión es proteger a su amo...y por supuesto no perder la posibilidad de mandar en su ínsula. salud amigo

Asun dijo...

No sé yo, esta dueña que nos presentas, a pesar del pelaje varonil, tiene unos rasgos muy femeninos. Yo creo que las dueñas que nos atañen serían algo mas toscas.

Besos

Abejita de la Vega dijo...

¡Qué barbuda más guapa has puesto!

Como dices, el Quijote puede tener muchas lecturas. Esas líneas del principio pueden ser una parodia, una alabanza propia o Cervantes quiso rascarse antes de que le saliera el grano.Por si le dicen que se ha pasado un pelín con las minucias trifaldescas, convierte las semínimas en virtud.
El Clavijo ahora sería un asaltacunas y pervertidor de menores. En el XVI , bendición y todo arreglado.
No sabía que las tueras y adelfas eran tan malas y abortivas. Miguel Hernández, que tenía rebaños, utiliza la palabra tuera: "tuera es tu voz para mi oído, tuera". O sea , algo amarguísimo y malísimo.
Has matado dos pájaros de un tiro, con la gracia y maestría de siempre.
Mis comentarios me salen XL, cierto. Muchas gracias por lo que me dices de las tres bes. Por lo menos baratos sí son, a no ser que Google decida cobrarnos, je, je.

Un abrazo

pancho dijo...

Lo de hacer jaulas debía de estar cotizado por parte del género femenino, casi tanto como los cantantes trasnochadores, cierrabares.

Las adelfas tienen mala prensa, dicen que son venenosas, pero bastante valoradas por su rusticidad y los pocos cuidados que necesitan para dar muchas flores.

Sancho se interesa por un vehículo de mantenimiento tan económico. No habría muchos talleres con tanta austeridad de consumo.

Uno va sabiendo cosas con todos vosotros. No es muy difícil aprender con tan estupendos maestros. Sólo hay que tener los oídos y los ojos abiertos para que vuestra sabiduría se traslade. Enseño Inglés y Lengua Española en el Centro de Educación de Adultos (casi todos jóvenes de 17 ó 18)de Béjar desde hace 14 años. Antes anduve por Institutos varios.

Para encontrar imágenes de Clavileño, sólo tienes que buscar en google imágenes. Hay a cientos.

Cornelivs dijo...

Como siempre, magnifica entrada querido Antonio. Me encanta leer tu filosofia quijotesca irónica e inteligente.

Por cierto, estoy con Asun; pero ¡no te imaginas como me hubiera gustado ver la cara del/la Trifaldi original...!

un abrazo.

El Gaucho Santillán dijo...

Asì que ya en tiempos del Quijote, se depilaban!!!


Como siempre. estupendo, Antonio

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Me sigue sorprendiendo tus conocimientos de hierbas y demás sustancias...
Por cierto: no creo yo que la Dueña Dolorida tuviera ese aspecto...

Jan Puerta dijo...

Ay Antonio… ay con el aspecto, con el análisis, con al alma que encierra cada entrada quijotesca que puedo leer, releer y después comentar. Ay con estos temblores que le dan a mis caderas unos movimientos casi de lambada.
Este Sancho, si hubiera habido una tercera parte del tomo, creo que hubiese exigido que su nombre figurase delante de la de su amo y señor. Sabio es el menudo hombre, pero me temo, que algo encantado por los acontecimientos está. No obstante, esa filosofía de enfrentarse dialécticamente a todo y todos, me sigue fascinando. Don Quijote sigue siendo entrando al quite con la supuesta injusticia. Es su sino.
Por cierto, gracias por tus palabras de apoyo. A veces no sentirse tan solo es alg mas que una bocanada de aire fresco, respirable.
Un fortísimo abrazo

Rodrigo Manso dijo...

Me sorprendió el texto tan largo y tan bien pensado. Muy bueno. Yo también soy medio Quijote. Eso dice mi hermana. Y creo que tiene bastante razón.

ÑIÑA QUE HABLÓ ANTE LA O.N.U.