domingo, 1 de agosto de 2010

CAP 2.60 Roque Guinart: un sinvergüenza idolatrado

Para darnos cuenta de la repercusión mediática de estos bandoleros, basta con decir que Cervante dedica un par de capítulos a Roque Guinart ( Perot Rocaguinarda). Nuestro querido Quijote lo describe diciendo que ..."llevaba cuatro pistoletes en la cintura, que en esa tierra (Catalunya) llaman pedreñales”.

Era fresca la mañana “y apacible el día...” (Rosalía) en que don Quijote salió de la venta, preguntando antes cuál era el camino más derecho para ir a Barcelona: por llevarle la contraria al “historiador moderno” que profetizó su viaje antes de tiempo-

Varios días cabalgaron aburridos caballero y escudero en busca de la catalana ciudad; que cuando Cide Hamete, “parlanchín” empedernido, cierra el pico es porque no hay nada notorio que contar. Y al sexto, que no al bíblico séptimo, descansaron bajo unos genéricos árboles.

Sancho, como hubo merendado, se quedó “roque” (que no Roque, el de después) al instante; pero don Quijote, que poco o nada había comido, en vez de ponerse a contar ovejas, fijó sus pensamientos en su encantada y malograda Dulcinea: todo por culpa de aquel bellaco que a su lado dormía, “ pues a lo que creía, solos cinco azotes se había dado, número desigual y pequeño para los infinitos que le faltaban”. Con estos razonamientos llegó a la conclusión don Quijote de que, si Sancho no quería azotarse voluntariamente, debería ser él mismo el que zurrara a aquel sujeto pasivo que tenía por escudero: “pues la sustancia está en que los reciba, lleguen por do llegaren”.

Toma don Quijote las riendas de Rocinante para con ellas ruborizar las posaderas de Sancho, pero el escudero es de sueño frágil y despierta cuando su amo los greguescos intentaba bajar. Se entabla entre ellos desigual batalla, con el resultado previsto: de Sancho 1, don Quijote 0; la rodilla del escudero encima de los esmirriados pectorales de su amo. Firman la paz con la condición de que Sancho se azotará cuando le apetezca.

Se retira Sancho a dormir más alejado de su amo, por si le da de nuevo tentación de azotarle.
Pero, en estando Sancho en una arboleda buscando lecho, siente como unas botas y calzas le tocaban en la cabeza. Se asegura de que no son regalos en árboles gigantes de Navidad. Se estremece de miedo, grita a don Quijote, el valeroso,  para que venga a socorrerle (ya ha olvidado que hace un momento le tenía vencido bajo su rodilla). Llega don Quijote, analiza los racimos que cuelgan de aquellos árboles y tranquiliza con las siguientes palabras a su escudero: “No tienes de qué tener miedo, porque estos pies y piernas que tientas y no vees, sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados; que por aquí los suele ahorcar la justicia cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta; por donde me doy a entender que debo de estar cerca de Barcelona".

Es costumbre, según don Quijote, encontrar ahorcados por docenas en entrando en tierras catalanas. ¿Se cumple aquí el razonamiento “jesusnazariano” de: “por sus obras -o frutos- los conoceréis”? ¿A qué tipo de fricción responden estas ejecuciones masivas, y por qué es normal y frecuente encontrarlas en aquellas tierras? Sea como fuere, don Quijote ya sabe que está en las estribaciones de Barcelona.

Ensimismados con tan atípico y macabro panorama, nuestra entretenida pareja no se percata de que son rodeados por hasta cuarenta bandoleros, algunos de los cuales inspeccionan a fondo dentro de las alforjas y la maleta de Sancho con cuentas de aligerar su peso. Así como “escardarle” y mirarle hasta lo que subcutáneamente esconde..

En esto que llega el “masca” de la tribu, un tal Roque Guinart, joven de unos 34 años.Tío serio, fuerte y de tez morena. Manda a sus subordinados que dejen de incordiar a nuestros amigos. Don Quijote le reconoce y le adula: “No es mi tristeza -respondió don Quijote- haber caído en tu poder, ¡oh valeroso Roque, cuya fama no hay límites en la tierra que la encierren!".

Mientras platica Roque con don Quijote se acerca formando un gran tropel un jinete, que resulta ser “jineta”, o moza disfrazada de mancebo, la cual viene a pedir ayuda a Roque ya que, armada hasta los dientes -cuchillos, puñales, escopetas y pistolas- fue a un supuesto resarcimiento de su honra, matando a un joven de varios disparos. Por este motivo pide a Roque que la acompañe a huir a Francia y luego proteja a su padre de una posible venganza por parte de la familia de la víctima.

Don Quijote, que ve la oportunidad de adjudicarse un triunfo por socorrer a una menesterosa moza, comunica a la chica que él la ayudará. Sancho da fe de que su amo es especialista en recomponer matrimonios. Pero es Roque el que acompaña a la moza en esta misión. Don Quijote queda al margen, de rueda de repuesto; y no es necesaria su participación pues Roque es un bandolero muy especial: socorre, como don Quijote, a las viudas y menesterosas en general; roba, pero reparte también entre los robados parte del botín, agradeciendo ellos el noble gesto de no robarles del todo.

No sé los motivos por los que Cervantes adula a este generoso bandolero. Es posible que todo esté enfocado desde una perspectiva irónica, pero un revulsivo servidor no lo pilla.

Revulsiva Nota:


                     Playa desde la cual el profesor P.O.E. coordina los comentarios Quijotescos

Este comentario pertenece a la Red de Comentarios Quijotescos, que desde su blog La Acequia, coordina el profesor Pedro Ojeda Escudero

9 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Yo también me pregunto por qué Cervantes adula al tal Guinart, con el que don Quijote no pudo encontrarse en 1614 porque fue indultado en 1611 por el Rey. Igual estaba hacer la rosca a su Majestad...vete a saber. Lo del bandido generoso es una leyenda más falsa que Judas y , en Vandalia, lo sabéis bien.

Veo que lees a Rosalia, gran poeta y muy llorona la pobre mujer. Cuando uno está depre, mejor no leer a la Castro.

En este capítulo llama la atención eso que apuntas, que Roque y Claudia dejan a don Quijote como simple espectador.

Con lo que no me aclaro yo es con lo del resarcimiento de la honra. Por un lado dice que en obras no pasaron adelante, por otro dice que su honra se escapa por la herida del deshonrador. Uy, perdona, creí que te ibas a casar con otro... Y él va y dice que a casarse, en vez de un "quítate de mi vista".

Genial tu foto, dedicada a nuestro profe, desaparecido.
Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

Bueno, desaparecido pero coordinando como tú dices. Y las señoritas ayudantes tienen pinta de muy puestas en la intertextualidad quijotesca.

Un beso para ti y para tu Mildred.

Merche Pallarés dijo...

Ay, tus análisis quijotescos son too much! Cada dia te superas. La foto dedicada, efectivamente, a nuestro querido P.O.E. debe de ser verdad. Así debe de estar, perdido y obnubilado ¡en alguna isla paradisiaca! Porque nunca ha faltado a su cita quijotesca... Besotes, M.

El Gaucho Santillán dijo...

Que buen lugar de trabajo, el del señor Escudero!!

El comentario, magnìfico.

Una pregunta, este Guinart, es similar a "Robin Hood". Existe alguna relaciòn?

Saludos

Paco Cuesta dijo...

Quizá la incorporación de Roque Guinart sea un modo de crítica hacia la literatura de bandolerismo.

Asun dijo...

Ay ANTONIO, como dice MERCHE, te vas superando en tus resúmenes.

Las Doroteas de la foto, ¿no habrán tenido a nuestro profe atrapado en su red? Lo digo porque en el ángulo superior derecho se vislumbra algo así como una tela de araña.
¡A ver si le han picado y le han insuflado algún encantamiento!

Besos

Mª Antonia dijo...

Hola Antonio:
Las aventuras y desventuras de los bandoleros, han sido una romántica y atractiva fuente de inspiración para muchos y CErvantes no iba a pasarlo por alto .
Magnífico.

Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Roque Guinart ya estaba perdonado en aquellos tiempos en los que Cervantes escribió el texto. Por una parte, la admiración por la aventura real y no literaria; por otra, la trama política que estaba detrás de aquellos bandoleros. Debo entrada sobre esto.
Por cierto, vaya playa...

BIPOLAR dijo...

Ya le gustaría a Pedro tener estos contertulios y esta playa
JUAS
:P

ÑIÑA QUE HABLÓ ANTE LA O.N.U.