sábado, 21 de agosto de 2010

CAP 2.63 Al turco lo mismo le da la belleza de Ana Félix como la de Gaspar Gregorio

Comentario perteneciente al club de lectura del Quijote coordinado por Pedro Ojeda Escudero desdeLa Acequia

Quedó don  Quijote pensativo de la respuesta que la cabeza encantada de don antonio Moreno le había dado en cuanto al desencanto de Dulcinea. Sancho, por su parte, añoraba los días en que fue gobernador, porque: "aborrecía el ser gobernador, como queda dicho, todavía deseaba volver a mandar y a ser obedecido, que esta mala ventura trae consigo el mando, aunque sea de burlas" ("la mayoría de los hombres políticos no merecen ser llamados así, pues no son de verdad políticos, ya que político es el que elige obrar noble y generosamente, mientras que la mayor parte de los hombres abrazan esta vida por dinero y codicia": (Aristóteles "Ética Eudemia", citado por Emilio Lledó en "Elogio de la infelicidad"). Sancho ya sentía este gusanillo venenoso que produce el poder, la vida política. ¿Cuántos, de los políticos que nos gobiernan, no están contaminados por este ente tóxico? ¡Qué actual el sentimiento de Sancho y la afirmación de Aristóteles!.

Aquella tarde, don Antonio Moreno llevó a don Quijote y Sancho a visitar los barcos del puerto; subieron a uno de ellos siendo homenajeados por los marineros y los mandos de éstos. A Sancho le saludaron de una forma especial, pasándolo vía aérea de una fila de remeros a otra: el manteo de la venta fue una ridiculez al lado de esto. Mientras, don Quijote observa como uno de los que dirige el cotarro de los remeros, empuñando un látigo, empieza a azotar suavemente las espaldas desnudas de éstos. No pierde el amo ocasíón para decirle a Sancho, una vez que ya los remeros le hubieron basculado, que aprovechara la ocasión para darse una tanda de azotes a "lomo pelao" a cuenta de los muchos que tiene pendientes para el desencanto de Dulcinea; que entre tanta gente flagelada no le habría ni de doler: el dolor se disiparía entre la azotaina general y, además, es posible que en tales ciscunstancias el sabio Merlín le descontara cada azote por diez.

Mientras tanto, un vigía que estaba apostado en las alturas de Monjuit avista "un bajel de remos por la banda del poniente" y da aviso al resto de embarcaciones para que lo persigan y apresen. Cosa que hacen gracias a las artes guerreras que poseen; aunque dos "toraquis" o turcos borrachos dispararon dos escopetas, dando muerte a dos soldados de los mejores que tenían. El general, o jefe de la flotilla española, prometíó dar muerte a todos los apresados en el bajel, que resultaron ser tres docenas de personas. Preguntó el general por el arráez  del bergantín turco, siéndole presentado con ese cargo un joven y bello mozo de unos veinte años. Pero después de algunas indagaciones y con la amenaza de ahorcarlos a todos, el adonis veinteañero, resultó no ser ni turco ni moro ni renegado, sino fémina bella en extremo: de éstas cuya excelsa belleza se recrea Cervantes en describirnos en largas parrafadas.

La joven suplica ser escuchada; todo un rocambolesco periplo ha recorrido desde que tuvo que salir de España por la orden de expulsión de los moriscos. Salió con un enamorado suyo de nombre Gaspar Gregorio y unos tíos carnales en busca de otras tierras donde asentarse y formar familia. No tuvieron mejor ocurrencia que ir a parar a Argel, según cuenta, el mismo infierno, donde el rey del lugar enterado de su hermosura y de sus riquezas los mandó llamar a ella y a su Gaspar Gregorio (en la vida he visto un nombre más dificultoso de pronunciar). Después de un sondeo a la piba, el rey de berbería pensó mandarla de
vuelta a España para que buscase el tesoro enterrado por su padre y regresara con él a berbería. Mientras tanto el tal Gaspar Gregorio quedaría en manos de los libidinosos turcos:" Turbéme, considerando el peligro que don Gregorio corría, porque entre aquellos bárbaros turcos en más se tiene y estima un mochacho o mancebo hermoso que una mujer por bellísima  que sea"

Precipitadamente, Ana Félix, que se llamaba la chica, antes de retornar a España vistió a su chico de chica por ver si con este metamorfoseo lo pudiera librar de las garras del turco: así vestido-a lo incluirían en un serrallo y las posibilidades de... (EJEM) serían menores.
 Muy apurada la chica rompe en llanto, el general se compadece de ella y le perdona la vida. En esto se le acerca un anciano a Ana Félix, era Ricote el padre de ella y vecino de Sancho "el pobrete o pobrote", que venía de recuperar el tesoro enterrrado, por lo que ofreció dos mil ducados al que rescatase a su yerno de las garras y apetitos del turco. (Seguro que Cervantes le daría vueltas a la cabeza antes de declararnos estas inclinaciones del turco, ya que él estuvo unos años secuestrado en berbería. Lo que no sabemos es si, en sus timepos mozos, fue un adonis como el amigo Gaspar Gregorio).

Nota Revulsiva:

Estoy de averías con la Internete y otros imprevistos personales y profesionales. A esto en los buenos tiempos le llamaba yo "fracasar mejor" (me enseñó la expresión George Steiner), aunque de tanto fracasar pronto le llamaré naufragar. Por lo tanto pido a los colegas a quien asiduo los fines de semana que me tengan un poco de la paciencia, no sé si podré visitarlos. Besos y abrazos

8 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Que gusto da leer tus entradas, Antonio.

Como siempre, uno aprende algo. y eso no es poco.

En cuanto a tus visitas, se reciben con gusto, y se esperan con agrado.

un abrazo.

Merche Pallarés dijo...

¡Vaya con tu internete! Estupendo el resumen que has hecho, especialmente la frase de Aristóteles se ajusta como un guante, da en el clavo totalmente. Besotes quijotescos, M.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Hay naufragios que salvan, querido Antonio. Veo que no se te ha escapado lo del turco...

Abejita de la Vega dijo...

Sancho añora mandar y ser mandado, dicen que la pasión del poder es más fuerte que la del dinero.
La parte de las galeras es muy marinera. La de la morisca es una novela bizantina, tan bizantina que resulta ser una parodia. ¡Qué historia la de la Félix! Un poco artificialilla, sí.
Sería un Adonis, seguro. Así le trataban mejor sus fieros captores y ...pobre Cervan, el tan masculino.
Excelente resultado tras el naufragio.
Un abrazo

Cornelivs dijo...

Volvi de las vacaciones, querido Antonio. Espero reintegrarme a la mayor brevedad posible al grupo de lectura del Quijote.

Un enorme abrazo.

Asun dijo...

La internete parece que este verano se ha aliado con los encantadores en contra de los lectores del Quijote.
Qué gran verdad la frase del Aristóteles. ¿Se podrán contar con los dedos de una mano los que merezcan ese nombre, o nos sobrarían dedos?

Besos

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Yo ya te veía venir vaguillo, pero con la caló que hace las siestorras que te estarás pegando se aunarán a tus averías...el turco? mariquita? que !!!! lo que era es un viciosillo...un abrazo amigo

Paco Cuesta dijo...

Desde luego la historia de Ana es un autentico culebrón que haría morir de envidia a cualquier realizador actual.

ÑIÑA QUE HABLÓ ANTE LA O.N.U.