sábado, 3 de julio de 2010

CAP 2.56 TOSILOS ENAMORADO

Repito esta imagen, fruto del ingeno de Ojito Saltón (cuando él finalice la web de Pricampo, le pediré que nos obsequie con algún collage...picantillo...) y que publiqué en fechas estivales. Pedro no necesita presentación (nótense las horas de gimnasio); Abejita, haciendo honor a su nombre, siempre enriqueciéndo su panal mental; Selma, a quien echamos mucho de menos y la siempre joven  maciza jubilata Merche Pallarés. El de la bacía y el sombrero creo que les sonará sus caras.

No le sirvieron de nada a don Quijote los entrenamientos previos y las horas de gimnasio para ponerse “cachas”, por el inminente duelo para cambio de estado civil, que iba a mantener con el usurpador de la honra de la hija de La Rodri. Ya nos advierte desde un principio, el verdadero autor de esta obra, de que algo inusual, atípico y fuera de toda lógica iba a suceder en el trascurso de la acción: de una descomunal batalla que no se celebrará por repentino enamoramiento.

Como ya vimos en el cap. de marras, el usurpador original de “la cosa” de la niña de La Rodri huyó a acompañar (o, a lo mejor, a cantar) flamenco-s; flamenco que era el “gachó”, como guerra y lata dieron los de Flandes. Más la identidad de este usurpador fue usurpada para poder enfrentarse con don Quijote por el Grande Lacayo Tosilos: designado directamente para tal empresa por los duques, que por nada del mundo se querían perder un duelo en el que participara el hidalgo manchego. Burlas y bufonadas de circo; humillaciones, distracciones y entretenimientos varios, a costa de nuestro caballero y escudero respectivo, no le faltaron a los duques:¡ qué aburrida será la vida en el castillo ducal cuando nuestra pareja falte!.

Previo a la salida al campo de batalla de los contendientes, los duques habían dado algunas instrucciones a su Gran Lacayo Tosilos, referente a los modos en los que debía embestir a don Quijote. Los duques no querían un gran derrame de sangre, todo lo más unos rasguños y magulladuras al más puro estilo gatuno, tal como ya recibiera don Quijote en días pasados.

Llega la hora de la verdad. Por una parte del campo aparece el Grande Lacayo Tosilos montado en un también grande caballo frisón que rondaba la tonelada de peso (qué manantial de chuletas para aquellos tiempos...e, incluso, para los de ahora). Tenía el frisón del Tosilos una arroba de lana en los bajos de cada extremidad, lo que dejaba dudas en cuanto si sería dañino en caso de ser embestido por ellas, o provocaría al sujeto pasivo una muerte tierna y algodonada.

En el otro extremo del campo estaba situado don Quijote; quien, una vez encomendado a su señora Dulcinea y a la madre que la parió (o, al dios que la creó) se lanzó a la carrera en busca del Tosilos; pero éste se había quedado inmóvil, prendado de la hermosura de la niña de La Rodri. Flechazo en el acto (bueno, antes del “acto”). Ahora él lucharía para casarse con ella, no para rechazarla; por lo que dice: “alto parao”, deténgase el duelo. Llama a voces al maese de campo y le comunica que se da por vencido. Cupido había hecho estragos en su corazón al ver la moza, ahora necesitaba masajes cardíacos de ella.

Al duque no le gustó el repentino cambio de opinión del lacayo, pues él lo que buscaba era diversión, no ver cómo nace un romance. Tampoco fue del agrado de don Quijote aquella decisión pro-apareamiento: con la de horas que había dedicado al gimnasio…, como para que ahora sólo pueda ser útil como testigo de boda.

La Rodri y su niña, al principio, se sintieron estafadas, al no reconocer en aquel lacayo al "flamenquín",  pero luego pensaron: “más vale pájaro en mano que ciento volando” y, “pájaro que vuela a la cazuela”; aquel Tosilos quizás no hiciese mal caldo. Lo chungo en aquel tiempo era “quedarse compuesta y sin novio” o “quedarse para vestir santos”.

Cervantes nos retrata la triste realidad de las chicas “desfloreadas” por algún chico, a las que luego no se acercaba ningún (o, ¿ninguno?) otro, por culpa de la maledicencia de la sociedad. No hace tantos años que aún se pensaba así en España. Algunos, incluso, las reservaban desde preadolescentes con tal de asegurarse el “desfloramiento original”.

Revulsiva nota:
Este comentario pertenece a la Red de Comentarios Quijotescos que desde su blog La Acequia dirige el ahora más descansado profesor  Pedro Ojeda Escudero.
Se le agradece al autor de esta Verdadera Historia el que nos haya ofrecido esta semana un capítulo cortito: "la caló" dificulta la concentración, aunque esta tarde de sábado (sabadete, camisa y etc para el que pueda), ahora son las 8 de la tarde,  se ha levantado una brisilla más fresca que estos días atrás.

Tomaré de nuevo unos caracolillos con varias Buckler fresquitas a vuestra salud.

Felices vacaciones, en playa o donde les apetezca, a los docentes y alumnos  (los autónomos vamos a seguir como estábamos: la humedad, la del sudor y la de la ducha, que ahora funciona más)

Saludos

10 comentarios:

Selma dijo...

Antonio, todo y el cierre de mis "casas", no os olvido, el corazón no está cerrado y estás/estáis en él...
Besos, muchos!
Y gracias por recordar..

El Gaucho Santillán dijo...

Como siempre, me rìo y aprendo Antonio.

Oye, es que todos, alla en España, van al "gym"???

Un abrazo.

Merche Pallarés dijo...

Se le echa de menos a OJITO. A ver si es verdad y vuelve pronto con sus collages. ¡Ya quisiera estar yo tan maciza como en el montaje! pero, ay... los años son los años... Muy bueno tu resumen quijotesco como siempre y me he reido de buena gana. Oye, ¿solo comes caracoles? Cuidadín que pronto igual te sale caparazón... Besotes caracolados, M.

Kety dijo...

Pues si, amigo Antonio, en aquella época, se poblaron los conventos de jóvenes despechadas.

Me hace reir tu ironía.


Por cierto, mi Lola sigue preciosa. ¿Cuantos años viven esos conejos?

Myriam dijo...

Aquí autónoma de parranda-pronto raportándose: Toni y antes que pase a comentarte este caracoleado comentario tuyo, pásate por mi blog a tomarte una, que aunque no buckler funciona igual de bien.

Foto: menos mal que yo estoy practicando buceo en ella. ¡Qué alivio! y en la próxima segurito que afloro con forma de ballena.

Texto: entre tus desflorados y carne de caballo, hermano, se me ha cortado la inspiración. O será que el calor me ha pegado las neuronas en una masa amorfa, latosa y pachurrienta.

En fin, ¡Salud y buenas duchas!
y un fuerte abrazo ensudorado.

Paco Cuesta dijo...

De todo lo sucedido nos queda la satisfacción por la contrariedad del duque.

Abejita de la Vega dijo...

Si yo tuviera el tipín de esa foto...Ya no leo en ese Martín de Riquer verde, estaba el pobre hecho trizas después de tres lecturas y media. Ahora tengo un Rico de pastas blancas. De Riquer a Rico, pero cada vez más leo la versión digital, los tiempos cambian.

Este Tosilos se enamora como un adolescente, nos cae mucho mejor que el mayordomo pelota, lacayo como tú dices.
La Rodriguita no hace ascos a Tosilos, que "a falta de pan...". Era una situación tristísima la de estas chicas que buscaban tapar su "deshonra". No es algo tan antiguo, yo conozco alguna Rodríguez. Eso de perder la flor...machismo puro, qué asco. ¿Y ellos?
Lo de Vandalia fue cortito, ya estoy de vuelta en la Cabeza de Castilla. En Estepona, ese paisaje que tan vivamente describes. Con adelfas, eso sí. Como soy abejita me fijo en las flores.

Un abrazo y en lo del calor llevas razón.

Asun dijo...

Ay Antonio, cómo suena eso del "usurpador de la cosa de la niña"...

No estaría mal una lectura del quijote emulando al grupito de la foto (por lo de la playa, digo), además todas salen estupendas. Para la próxima me apunto, siempre y cuando se respeten esos cuerpos esculturales. Ya procuraremos broncearlos un poquito este verano.

Besos

Lisístrata dijo...

por fin! leído!...

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Leyendo tu comentario veo cómo han cambiado los tiempos, querido Antonio, para bien, sobre la sexualidad femenina.
Por cierto: he dejado los anabolizantes, ya no cabía por las puertas.

ÑIÑA QUE HABLÓ ANTE LA O.N.U.