miércoles, 15 de julio de 2009

DE BAROJA HEMOS PASADO A KEN FOLLET

DE BAROJA HEMOS PASADO A KEN FOLLET

De Baroja hemos pasado a Ken Follet en un abrir y cerrar de ojos; Dan Brown y Noah Gordon son tan canónicos como Marsé o Valle-Inclán. Todo vale para encuadernar. Ha desertado la critica que mete el dedo en el ojo, o la han desterrado, y los espacios literarios de la resistencia.

Ahora les invito a que lean las siguiente reflexión del crítico literario, Manuel Rodríguez Rivero:

“Cada año por estas fechas, en cuanto el sofocante verano rompe a cantar con sus penetrantes olores y los habitantes de mi ciudad se conjuran para desnudarse y mostrar sus vergüenzas allí donde se encuentren -que es por doquier-, recuerdo la sabia exclamación de mi abuela: ¡Qué ordinario es el verano! Encuentro un asiento libre en el metro entre dos montañas de carne (género epiceno, no quiero susceptibilidades) que leen con aparente fruición sendos tomos del Larsson. Tengo enfrente a otra persona absorta en el último Falcones. Y me parece vislumbrar desde mi encajonado lugar inundado de fragancias no precisamente orientales (un enólogo descubriría vestigios de esencia de tomate) a otra que, de pie, lee un volumen de la saga Millennium. Me pregunto qué sucederá a la vuelta del verano cuando ya esté todo el pescado bestselérico vendido. Sí, ya sé: se anuncia un nuevo Dan Brown, pero me da que no va a ser lo que era.”

10 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

¡Me ha encantado esta crítica literaria! Ahora, está muy bien que la gente en el metro lea, sea a Dan Brown o al Larsson ese en vez del "Marca" ¿no crees? Besotes, M.

Abejita de la Vega dijo...

Estoy con Merche. El que lee los best seller un día puede dar el salto a cosas mejores.Y si lo le en el metro, buena señal. Si los chavales leyeran aunque fueran esas hamburguesas nórdicas...su apetito podría llevarles a cosas mejores.La pena es que no leen NADA.
Un abrazo

Cornelivs dijo...

Estupendo post. Me gusta muchisimo.

Pero lamento disentir de los anteriores comentarios: me quedo con Baroja y con los clasicos. No deberiamos de detenernos en los best seller.

Puestos a pedir...¡coño, pidamos lo mejor...!

;)
Un fuerte abrazo, amigo Antonio.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Vamos a ver...yo al tipejo ese (ni al ke te follet)no lo he leído, sin embargo he visto la película y pasé un rato entretenido. Veo en la crítica cierto tono de envidia...Te puedo decir que si leen eso...es un reto... pero los tiempos cambian...ni tu ni yo jugabamos a la play, a la nintendo, a la wii...¿porque? simplemente porque no existía....

En fin al menos leen..(que no leen tanto) pero si lo hacen lo mismo un día leen el Quijote. Un abrazo

Alyka y el Objetivo dijo...

Gran trilojia

Jan Puerta dijo...

En una feria del libro en Mendoza (buenos Aires) leí en una parada el siguiente "refrán"...
Dime lo que lees y te diré lo que eres.
No recuerdo a quien le escuché decir, que era más difícil leer un libro anodino que uno que te aporte algo. Aunque a la hora de comprarlos es la revés.
Hace unos días, fotografié a un sin techo sentado en el banco que le servía de cama, leyendo el Anticristo de Nietzsche.
Un abrazo

Antonio Aguilera dijo...

Creo que no estoy de acuerdo con los que decìs que, de este tipo de literatura se puede pegar el salto a otra de màs enjundia.

Estos libros son de tan fàcil metabolismo mental, que es muy difìcil luego pasar a Baroja o a Muñoz Molina; y no quiero decir con èsto que los mencionados sean difìciles, si no que hay que meditarlos un poco màs.

La gente "pasa" de pensar y comerse el coco: lo consideran un problema màs, y añaden que demasiados quebraderos de cabeza ya proporciona la vida.

El que no empieza desde pequeño con los comics y literatura juvenil, difìcil lo tiene para luego dar el salto.

Del Còdigo Da Vinci no se puede saltar a Madanme Bovary, lo tengo demostrado en amistades mìas.

Como apunta Jan, es màs fàcil ver a un vagabundo leyendo el Anticrsito, que a un aburguesado acostumbrado a las hamburguesas: comidas ràpidas como lecturas ràpidas.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Me quedo con Baroja...

Anónimo dijo...

Parece que lo único que se lee en la playa son los tochos de mil páginas del Larsson. Dos de tres leen lo mismo, son identificables por el grosor y mayoría de féminas.
En todos los libros hay algo bueno. Incluso en el Marca hay artículos buenos de Segurola o Trecet. pancho

Juan Luis G. dijo...

A mi no me parece mal que la gente sea feliz leyendo, ya sea Baroja o un best seller de esos. Queda mucho para que los best sellers sean el principal problema de la cultura en este país.

Saludos.

ÑIÑA QUE HABLÓ ANTE LA O.N.U.