
Los antecedentes literarios que poseo de Herman Hesse (lo que he leído de sus escritos), habían sido, "Bajo las Ruedas"y "Sidharta". Ahora ya también "Demian", propuesto por la Asociación de Amigos de la Biblioteca de Priego de Córdoba (nuestro pueblo). Los dos primeros me gustaron en su momento, ahora "Demian" me aburre durante bastantes páginas. Será a causa de la edad, o que los derroteros literarios que uno ha ido tomando se han alejado de este tipo de escritura. Las dos primeras novelas que leí de Hesse, supongo que ahora me serían tediosas.Entonces, huyendo de estos registros, tuve curiosidad de conocer al autor luchando en las distancias cortas, los cuentos, y he leído varios y me han gustado bastante: El ENANO, EL LOBO, son muy buenos relatos, los recomiendo. Hay un par de buenos ejemplares editados por Alianza Editorial esperando en las librerías a que los llevemos a casa estas navidades.Demian, la novela, está impregnada de un halo seudomístico, que comprendo en parte por el contexto familiar del autor, rodeado de clérigos desde su infancia; pero que no comparto sea pretexto para rellenar doscientas páginas largas que cuenta la novela. Parece ser que la vida de Sinclair, el protagonista, sea en parte la vida de Hesse: seminarista, admirador del misticismo hindú y los coqueteos con el sicoanális (asistió a las terapias de Jung, el seguidor de Freud). Sin olvidar el influjo que supuso para él,e inquietarlo aún más, el gran Niezstche .Parece ser que la vida de Hesse fuese como la vida de Sinclair, llena de incertidumbres sobre la aceptación de un creador, representado por ejemplo en el demiurgo Abraxas.Dice Hesse en la página 153: "Somos hombres. Creamos dioses y luchamos con ellos y ellos nos bendicen". Pero creer le es incómodo le proporciona dolor y remordimientos, tiene un concepto sobre la sexualidad , la castidad , completamente frustrante:"tengo que luchar incluso en sueños contra esa contaminación".Dice en la página 128: "si la música me gusta tanto es por su carencia de moralidad. Lo moral no me ha procurado nunca nada que no fuese doloroso".Me permito la licencia de incluir un par de citas que vienen a cuento con estas frases y quizás nos hagan sonreir un poco, que siempre vine bien, muy bien:Dice Arrabal:!SIN LOS PECADOS Y LOS VICIOS, ¿QUÉ HAY DE EXCITANTE SI NO?!. Continúa su tocayo Savater: "los mandamientos no nos han hecho mejores, ¡PERO SÍ HAN DADO MÁS SABOR A LOS VICIOS!". Si el pobre Sinclair escuchara las frases de estos dos Fernandos seguro que se escandalizaría.
Demian, la novela, es la historia de un joven en busca de su destino. Lo encontramos en la página 161: ”el verdadero oficio de cada uno era tan solo llegar a sí mismo”. Para expresarnos esto, Hesse nos hace pasar por una marabunta de pensamientos, ideas, diálogos casi esotéricos y dudas seudomísticas, seudoreligiosas y seudofilosóficas impresionate.Alucinaba el gran Unamuno cuando decía: ”una fe que no duda es una fe muerta”·Y no es así, es una fe que no es fe, porque en el fondo el asunto que se cuestiona, no te lo acabas de creer, y por miedos diversos se acepta a regañadientes.Para Bergman, el cineasta, negada la existencia de dios, no hay solución posible para hallarle sentido a la vida.El loco, muy cuerdo, de Nietzsche se los carga a los dos de un plumazo con el aforismo siguiente: ”Son los esclavos, los vencidos por la vida, los que aceptan la existencia de dios y el más allá, para compensar su miseria existencial”.Si en el fondo, no me acaba de gustar es por lo tedioso de su temática (me aburre el misticismo) y la simplicidad con que se trata, salvo excepciones. Dijo alguien por ahí que las novelas que no le ofrecían resistencia le aburrían. De lo que no hay duda es de su calidad formal, de su estilo. El libro está jalonado de algunas frases magistrales, paso a exponer algunas:Página 34.- Cuando mintió por primera vez , por fanfarronear delante de un amigo:”por vez primera saboreé la muerte, cada nota era, para mí, hiel y veneno”.Página 81.- Aquí encontramos estas sublimes palabras:”cuando oía la pasión según S,Mateo de Basch, me estremecía con místico escalofrío el doliente esplendor sombrío y poderoso de aquel mundo enigmático. Todavía hoy veo en esta música y en el ACTUS TRÁGICUS la quintaesencia de toda poesía y de toda expresión artística”.Este fragmento estarán ustedes de acuerdo conmigo en que es francamente soberbio.Pareciera como si no perteneciera a esta novela , tiene otra huella. Y relacionado con esta obra de Basch recuerdo unas palabras del que es uno de los mejores novelistas contemporáneos en España, Antonio Muñoz Molina , que reflexiona lo siguiente sobre la famosa semana santa española:”En compañía de Basch, de Harnoncourt, del evangelio según S. Mateo, según Pasolini, descubro el estremecimiento común a todos ellos, y sospecho que quién menos tiene que ver con la pasión de Cristo es la gran maquinaria retrógrada de la iglesia católica”.Datos de diario El País 29-04-2001.Página 84.- Vemos las constantes meditaciones en las que está sumido el protagonista:“Veo que piensas más de lo que puedes expresar, pero también que nunca has vivido por entero lo pensado”.Página 167.-Aquí demostramos la admiración y el conocimiento que tiene Herman Hesse con respecto a Nietzsche(ignoro si la T la pongo en su sitio correcto), comenta el protagonista:” tenía encima de mi mesa un par de volúmenes de Nietzsche. Vivía con él, sentía la soledad de su alma , vislumbraba el destino que le empujaba sin tregua, sufría con él y me sentía dichoso sabiendo de alguien que había seguido inexorablemente su camino”. Máxima compenetración y comprensión de Hesse para con el autor de “El Anticristo”. ¿Diferencia a destacar entre ellos?, Nietzsche en sus teorías y obras es concluyente, aunque sus afirmaciones sean arriesgadas. Y en cambio Hesse deja los problemas abiertos, sin solución, tira la piedra y esconde la mano para que cada lector interprete a su libre albedrío.Página 180,-Habla Sinclair:”para el mundo, nosotros los marcados con la señal, habíamos de pasar por hombres extraños o incluso locos y hasta peligrosos”. Sobre esto Doris Lesing, flamante Nobel de literatura argumenta:”Los idealistas me dan miedo, por las utopías que persiguen son capaces de matarse unos a otros”.Página 198.- Aquí aprovecha Hesse para descubrirnos su espíritu pacifista, antibelicista :”la guerra la gente la recibirá con alegría . Ya hay muchos que esperan impacientes la explosión.!Tan insípida se les ha hecho la vida!”. Por su pacifismo Herman Hesse se hizo ciudadano suizo.El final de la novela coincide con la muerte de Demian y de Sinclair, el protagonista, en acto de guerra. Como si el autor, como ya he mencionado antes, no supiera como concluir (deja las puertas abiertas) y se los carga de un “hachazo”.Dos protagonistas que quizás sean uno solo, el conciente y el subconsciente. Y este final trágico resume y explica en qué quedarán nuestras vidas. Explica que somos seres para la muerte. Este es nuestro destino: la tierra fría, la tierra fría del cementerio. ¿Qué esperanzas nos infunde Hesse con esta novela?, ningunas, toda ella es un mar de dudas y cavilaciones(lo que son también nuestras propias vidas), y nuestro fin último es la muerte sin remisión y pasto para los vermes (como dice Borges en su poema). Quien quiera tener consuelo que se busque una ideología o un dios que remedie su aflicción.




