sábado, 12 de marzo de 2011

Sexo en La ciudad del Gran Rey (2)

"Allí había una frase que decía: Ai que dar mulé al Faisán. Junto a ella el dibujo de un ave (más parecida a un pato que a otra cosa) con las insignias de comandante y varios tiros en la barriga."

Hace un rato que he concluido la lectura del La ciudad del Gran Rey.

Destaco el depurado estilo de Esquivias, que aplica tanto a la novela realista como a la de ficción: aunque mi particular "apocamiento" no me ha hecho –me temo- cercana la fabulación de este segundo libro.

Según va uno cumpliendo años, va perdiendo la inocencia, pero- desgraciadamente- también la capacidad de absorción e interpretación. Por ello, a lo largo de su lectura, he tenido la sensación de haber perdido el tiempo: con una obra muy bien escrita, pero con un argumento que no conseguía atrapar. Me resistía a pensar que sólo fuera ficción por ficción (aunque esta opción es muy loable), con los cientos de ejemplares que me esperan en el cuarto de los libros (y ácaros y telarañas…) ,con desesperanza, por leer.

Espero "aprender" –y reírme- más con "Viene la noche" y encontrar claves para acabar  desentrañando la ciudad del Gran Rey.

Vayamos en busca de SEXO (qué bien suena).

Pág 143 y 144 Donde sucede una escena bastante graciosa (me ha gustado y me he reído) y que –fuera tabús- es real como la vida misma.
Se refiere al acto sexual en solitario, en el cual se dan –obviamente- algunas carencias, pero que también tiene la ventaja de que nadie te va a reprochar el poco entusiasmo empleado. O algún otro defecto de forma (o de fondo).

El doctor Albiñana está usando el váter del blocao. El comandante Paisán se desespera aguardando que salga el doctor: “¡Doctor Albiñana! ¡Lleva tres cuartos de hora encerrado en el váter!

 Al salir el doctor Albiñana del retrete vaporiza esta estancia con perfume. El comandante le reprende, pues le tenía prohibido usar el ambientador en el toilette. El Doctor se defiende, acusándolo de exceso de celo para con él; cuando en aquel habitáculo se producen comportamientos, más reprobables que una simple mezcla de perfumes, por otros sujetos de la guarnición.
El comandante le replica que no sabe de qué le habla, a lo que Albiñana contesta: “Sí que lo sabe. Piense, piense, comandante, en lo que hacen sus soldaditos cuando están solos ahí dentro. Algo muy, muy feo. El comandante suponía a qué se refería el doctor, ya que el retrete era el único lugar de la casa donde un hombre podía encontrarse a solas y tenía la seguridad de que muchos lo aprovechaban para masturbarse (…) Por ello salió en defensa de sus hombres: ¡Doctor! ¡Me sorprende usted! Debe ser tolerante con las efusiones de unos muchachos jóvenes que están aquí encerrados sin tocar hembra.”

 Pero el Doctor no se refería a la práctica del onanismo, sino a las inscripciones hechas a punta de navaja en el envés de la puerta, “donde los soldados habían ido poniendo los nombres de sus pueblos y novias (…) siluetas de mujeres, sexos erectos. La frase que más destacaba era la que decía: CONCHITA PLAZA, TI VIA COMER. Bajo la palabra comer habían añadido en hilera partes de la anatomía de la muchacha que los soldados consideraban apetitosas: uno había puesto los labios, otro las tetas, uno el culo, el chocho, y así hasta completar todo lo nombrable en su cuerpo.
 –Es normal que se acuerden de ella. Es la chica más guapa de Burgos (...)
- Comandante, ¿está ciego? Me refiero a esto Señaló el ángulo inferior.

Allí había una frase que decía: Ai que dar mulé al Faisán. Junto a ella el dibujo de un ave (más parecida a un pato que a otra cosa) con las insignias de comandante y varios tiros en la barriga."

Evidentemente los chicos “amaban en solitario” a Conchita Plaza cuando se encerraban en el retrete, pero también más de uno no quería bien al comandante Paisán.

Nota Revulsiva: (qué poquito me ha dado tiempo a escribir)

La lectura de esta escena me ha hecho reír bastante. Cosa excepcional en esta novela, que me ha resultado tediosa.
 Admiro el magistral manejo del lenguaje que tiene Esquivias; muchísimas de sus frases son excelentes, originalísimas, asombrosas y únicas. Esquivias es un esteta literario, su estilo es depuradísimo, sabe emplear la palabra adecuada en el momento oportuno. He aprendido bastante léxico. Pero…, no sé por qué (o quizás sí), a mí no me apetecía una novela de ficción de estas características, no estaba preparado … ¡Mira que me repito!!

11 comentarios:

Asun dijo...

Sí que debes estar algo "apocao", porque que sólo hayas rescatado una escena... no sé, no sé, vas a tener que empezar a preocuparte.
De todas formas, la escena que has traído sí que es bien divertida, yo también me reí un montón.

Ánimo, que el tercero es muy distinto.

Besos

J. G. dijo...

yo voy a entrar en el tercero distinto ese el lunes

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Excelente análisis. Entiendo tus razones iniciales, Antonio. Me encanta ver cómo te desapocas.

Abejita de la Vega dijo...

No sabemos si al Faisán le dieron mulé o se dio mulé el mismo. Me caía muy gordo, desde el capítulo de la mancebía, descargando violencia sobre unas pobres mujeres.

Poco a poco, el desapocamiento irá haciendo efecto.

El pasaje del onanismo no lo recordaba, ahora me lo has refrescado.

En los "pampanitos" hay también mucho sexo...

Besos

Myriam dijo...

Buenísma la escena que trajiste a cuento. A mí también me divirtió un montón.

Besos

Paco Cuesta dijo...

Muy cierto lo que dices, Antonio. En ocasiones el cuerpo no está para determinadas situaciones (lecturas). Es cuestión de... no se de qué.

pancho dijo...

La verdad es que con los comentarios de los dos libros a la vez, a veces se amontonaba el trabajo. Pero El Hereje ya se acaba. Lo tenía que terminar para que los chavales le echen una ojeada si les parece bien, antes de irnos de excursión a Pucela. Tampoco es para tanto. El trabajo sobre el habla del pueblo ya lo tengo casi todo hecho. Ahora sólo tengo que buscar fotos acorde. Me vienen muy bien las que sube al foro del pueblo. Me ha dado permiso para usar todas las que quiera.

La primera vez que leí La Ciudad del Gran Rey también me pareció inferior a las otras, pero ahora creo que es la mejor de todas. Raro que se va haciendo uno. En ella hay un gran trabajo de autor, de querer ser diferente. Y lo consigue.

¿Qué hacía el doctor en el vater si era un muerto de verdad? Los muertos no defecan.

El Paisán también tenía muchas plumas...

Un abrazo

El Gaucho Santillán dijo...

Hola antonio.

No he leìdo esa obra.

Pero tu reflexiòn, me anima a dejarla de lado.

Hombre, veo que andas mejor.

Un abrazo.

Cornelivs dijo...

Estupendo, como siempre, amigo Antonio.

Un abrazo enorme.

Aldabra dijo...

Pero preparado o no has concluido el “trabajo” de la lectura y hasta has colaborado con tus apuntes sexuales.
Si esperas reírte con “Viene la noche” espero que te pase como a mí, que cuando leí el pasaje de la Nochevieja se me saltaron las lágrimas de la risa. Hasta le leí a “Cosmo” el pasaje entero en alto. Es que es buenísimo, verás, verás… y ya me contarás. Esta novela es muy tragicómica. Biquiños,

Merche Pallarés dijo...

Genial tu entrada, querido Antoñito. Como dice ALDABRIÑA, la cena de fin de año es tronchante, especialmente cuando Sara confiesa su relación sexual con Jaime. Los padres respectivos se quedan a cuadros... No te digo mas. Besotes, M.

ÑIÑA QUE HABLÓ ANTE LA O.N.U.