viernes, 2 de octubre de 2009

CAPITULO (2) 17, DE DON QUIJOTE

He aqui a nuestro colega y coeditor del Espolón, Antonio Osuna Ropero. Maestro quesero en las Sierras Subbéticas Córdobesas. Nos obsequia con un sabroso requesón para tomarlo de postre, una vez ingeridas unas buenas porciones de membrillo "El Quijote y queso Rocinante".


CAP. (2)17


Un capítulo de cachondeo: el requesón y la burla del león.


Haberlos haylos (como las meigas, que dicen), muchos momentos, episodios, en que reímos a pata suelta o a tripa distendida, en este nuestro libro de cabecera (por su proximidad al tálamo nupcial), espía fisgón de algún que otro “melodrama” ; apetitoso, porque pulula (a veces) cerca de los fogones, rozándose con la pata del cochino (jamón, vamos); o flirteando con el queso en aceite, a quien le roba incluso aromas que se pierden dentro, y se funden, o confunden con el requesón.


El amigo Sancho, ante los gritos que su amo le vocifera, pierde el sentido de la realidad, e introduce el requesón en la celada de su señor; y éste, sin advertir las humedades lácteas que la celada contenía, se la encasqueta en el cráneo:
”y, sin que echase de ver lo que dentro venía, con toda priesa se la encajó en la cabeza; y, como los requesones se apretaron y exprimieron, comenzó a correr el suero por todo el rostro y barbas de don Quijote, de lo que recibió tal susto, que dijo a Sancho:-¿Qué será esto, Sancho, que parece que se me ablandan los cascos, o se me derriten los sesos, o que sudo de los pies a la cabeza? Y si es que sudo, en verdad que no es de miedo; sin duda creo que es terrible la aventura que agora quiere sucederme. Dame, si tienes, con que me limpie, que el copioso sudor me ciega los ojos.”
Sancho se defiende de las acusaciones de don Quijote, con lógicos y razonables argumentos: antes los pusiera él en su estómago. La mentira la puso Sancho indiscutiblemente “vestida”.

Se les acerca un carro con un envío para el rey, con sus correspondientes banderas de identificación, y que transporta una pareja de leones. Nuestro caballero, al ver aquellos “lindos gatitos”, recuerda batallas de ilustres caballeros con fieros leones, él quiso, entonces, probar suerte y no ser menos que los que en papel lucían.


El leonero advirtió a don Quijote de la fiereza y desmesurado tamaño de aquellos leones:

“A lo que don Quijote, sonriéndose un poco:

-¿Leoncitos a mí?. ¿A mí leoncitos, y a tales horas?”

Ordenó don Quijote al leonero abrir la jaula. El del Verde Gabán intentó persuadir a don Quijote, con términos jurídicos y filosóficos, de acometer la locura de luchar contra leones; a lo que le contestó don Quijote: “Váyase vuesa merced, señor hidalgo, a entender con su perdigón manso y con su hurón atrevido…” (Me hiere esta expresión, porque me recuerda una que alguien espetó contra mí cuando quise mediar en un conflicto que casi llega a navajas: ¡¡Aguilera, usted váyase a cuidar sus pollos!!).

Como el leonero no atendía al pedido de don Quijote, éste tuvo que levantarle la voz: “¡Voto a tal, don bellaco, que si no abrís luego luego las jaulas, que con esta lanza os he de coser con el carro”.
Finalmente tuvo que acceder el leonero a abrir la puerta de la jaula; Sancho, entre sollozos y suplicios, picó al Rucio que, aunque de patas cortas, salió al galope. El de Verde se quitó de en medio a toda prisa.

He aquí que quedan los dos contrincantes cara a cara, nuestro invencible hidalgo don Quijote y el fiero león de Orán. El macho y bravo león miró a don Quijote, y dijo: ¡valla birria de tío que se me pone delante!, para esto no me mancho yo las manos. Se dio media vuelta el felino, le enseñó los cuartos traseros a nuestro caballero en señal de burla, y retomó la siesta:


“Pero el generoso león, más comedido que arrogante, no haciendo caso de niñerías, ni de bravatas, después de haber mirado a una y otra parte, como se ha dicho, volvió las espaldas y enseñó sus traseras partes a don Quijote, y con gran flema y remanso se volvió a echar en la jaula. Viendo lo cual don Quijote, mandó al leonero que le diese de palos y le irritase para echarle fuera”.

14 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

AY¡¡¡ que al ver al osuna con el requesón...pense: "Ahora más abajo el Antoinio con el requesón estrellao en la cabeza"...juas

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Qué bien aciertas con el cachondeo. Por cierto, esto no se enseña sin ofrecer... Qué buena pinta.

pancho dijo...

En este capítulo la guasa afloraba sola.Tu visión le da un punto más. Ni se inmutan los leones, pero Dq no sabía que el león no se iba a dignar ni a lanzar un bufido. Le dio al toreador el pase del desprecio, mirando al tendido, mejor a la leona, que iba en la otra jaula.
Buen requesón parece, aunque a mí no me guste mucho este subproducto del queso.

Selma dijo...

¡No es de recibo que nos tientes una y otra vez con las delicias de tu Tierra! Antes el queso, el membrillo, y otras "delicatessen" pero este requesón!!!Con lo que a mí me gusta! Eso sí sin previo paso `por cuero cabelludo alguno, ya se sabe que en época de nuestro Quijote la higiene brillaba por su ausencia...

Estas Entradas tuyas de cadaFinde sobre nuestra locura "quijotera" son tan y tan necesarías para mantener esta Alegria! GRACIAS, Antonio..

Y un beso, que sepa a queso y membrillo.. ;-)

Merche Pallarés dijo...

A mi el requesón me gusta con miel... Muy risible, como siempre, tu comentario pero el capítulito de marras, admítelo, te lo ha puesto a h...o. Besotes, M.

El Gaucho Santillán dijo...

Muy bueno y ameno, como siempre.

Harè mìa la expresiòn "Andà a cuidar tus pollos!!" jajajajajaja!!!!!

Cornelivs dijo...

Mmmm, que buena pinta tiene ese requeson, acompañado con miel, eh? Hmmm....

Estupendo comentario al capitulo...!!!

Un abrazo.

Antonio Aguilera dijo...

TUCCI: Tu chiste de hoy me ha gusta un montòn: ¡¡y relamerse el requesòn que chorrea mi calva abajo!!, le falta el chorreón de miel.
PEDRO: Nos regaló Antonio Osuna una tarrina...., qué lástima que no nos dió para mandaros.
PANCHO; El león "pasó" olimpicamnete de don Quijote; y menos mal que fue así.
SELMA: Esta tierra ofrece buenos manjares. Yo no había probado antes el requesón. Beso que sabe queso....o al revés
MERCHE: Y que lo digas Merche, que me lo puso a h...; pero más difícil se me hizo comentarlo. Tiene demasiado NIVEL este capítulo.Besote de menbrillo, qué rico.
GAUCHO: Pollos he cuidado toda mi vida, a veces por miles. Amén de otros bichejos: porcinos, vacunos, leporinos...
CORNELIVS:
Para nuestra próxima "vista" te obsequiaré con uno de estos, la miel debes de buscarla por donde crecen las jaras y el romero. Abrazo amigo

apm dijo...

Antonio, como siempre, genial, absolutamente divertido y por supuesto, genial. Y mientras Sancho se aplicó al piernas para que os quiero, o, lo que es lo mismo, eso de mariquita el último, nuestro DQ con el suero chorreando y literalmente a los pies de los leones, menos mal que también está eso de no es tan fiero el león como lo pintan...

!que me gustan tus capítulos quijotescos comentados!

Un besote enorme, de esos que son bien gordos y sonoros

Silvia_D dijo...

Yo quiero!! que rico requesón y que rico el comentario!!

Besos muy ricos, monada!!

santiago dijo...

COMPAÑERO ANTONIO, PREFIERO EL REQUESÓN A DON QUIJOTE
un abrazo

Myr dijo...

¡¡¡Qué buen complemento a este capítulo!!!

(me refiero al requesón, que tiene muy buena pinta)

Abrazos

DESPLAZADOS AL PARAISO dijo...

Es un capítulo genial, me divertí mucho con su lectura...
Por cierto, nunca he probado el requesón, aunque sí que lo he olido y por el olor creo que no me gustaría si lo probase.
Una entrada genial también.
Saludos

Abejita de la Vega dijo...

¡Qué bien has atinado con el cachondeo cervantino!Requesones chorreantes y leones mansurrones te han inspirado una entrada con chispa...
¡Felicita también al maestro quesero espolonero!
Tu retrato, estupendo. Mira que compararlo con el monito gafoso de tu icono de presentación. Veo que te ha gustado el Fernández Álvarez, en él ya has visto que vida y obra, obra y vida, son raíles paralelos...
Que tengas tiempo para tus pollos, para tus lecturas y para tus jugosas escrituras; seguiremos disfrutando de ello los acequianos.
Un abrazo con mucha miel de abeja

ÑIÑA QUE HABLÓ ANTE LA O.N.U.