viernes, 7 de agosto de 2009

CAPITULO (2) 9, DE DON QUIJOTE

¿Vamos por dicha a llamar a la casa de nuestras mancebas, como hacen los abarraganados, que llegan, y llaman, y entran a cualquier hora, por tarde que sea?


CAP (2) 9

Las piquetas de los gallos
Cavan buscando la aurora,
Cuando por el monte oscuro
Baja Soledad Montoya.

Tal vez Federico cuando escribió estos versos, que son el inicio del “Romance de la pena negra”, pensó en la búsqueda que realizaba al alba nuestro Sr. Don Quijote de su Sra Dulcinea.
“Media noche era por filo, los gallos quieren cantar”: anota Fco. Rico que fue la frase que inspiró a Cervantes para dar comienzo a éste capítulo; que inicia diciendo “Media noche era por filo, poco más o menos”. Vamos comprobando cómo Cervantes era algo más “áspero”, a la hora de expresarse, que los poetas; pero bueno, él se forjó en la guerra y en las cárceles, y algunos poetas fueron mimados entre flores y maestros de piano: el refinamiento no es el mismo, pero no importa, el caballero de la Triste Figura, (trasunto casi ininterrumpido de Cervantes), dejó dicho que él no comería pan a manteles.

Pues bien, cuando entraron don Quijote y Sancho esa noche al Toboso, cuenta Cide Hamete, que “estaba el pueblo en un sosegado silencio”. Pero, al percatarse la población pecuaria del lugar, de la entrada de tan insigne pareja, tocaron un himno de bienvenida: ”rebuznaba un jumento, gruñían puercos, mayaban gatos”; imaginamos, incluso, de los suspiros de diversas señoras.

Don Quijote insistía apremiantemente a Sancho para que encontrase el palacio de Dulcinea. Sancho se defendía diciendo que aquello no eran formas de abordar la búsqueda. Que su señora Dulcinea, si era dama decente, hubiera de estar durmiendo, con sus blancas piernas, a pierna suelta; pues son las mancebas y abarraganadas solamente, las que a esas libidinosas horas, se pueden encontrar “vivitas y coleando”.

Esa noche estaba Sancho por encolerizar a su Sr. don Quijote, porque le dice que no recuerda exactamente en qué callejuela sin salida (que éstas vienen bien a las amancebadas, por lo recóndito) vio a Dulcinea por primera y última vez. “¡Maldito seas de Dios mentecato!, -dijo don Quijote- . ¿Adónde has tú hallado que los alcázares y palacios reales estén edificados en callejuelas sin salida?”.

Añade a continuación Sancho, que le sería difícil reconocer a Dulcinea, pues una nube de polvo le ocultaba el rostro el día de la entrega de la carta.
Y le recordó a don Quijote, que él como enamorado de la tobosina, sí que debería reconocerla al instante. Porque, ¿cómo puede uno estar enamorado de una señora/ita sin al menos haberla visto? (Lorca escribió, que alguien que dormía, al despertar podría, incluso, enamorarse de un caballo, si por allí se encontrara). Don Quijote concluye con que él está enamorado de “oídas y de la gran fama que tiene de hermosa y discreta”, a lo que Sancho contestó, ante tamaña ocurrencia, que él asimismo también la conocía de oídas, que de vista no pudo ser por la gran polvareda antes citada.

Bueno, entonces que dios les continúe conservando el oído (como el dicho popular reza), porque la vista la tienen fatal.

Revulsiva nota:

Más tarde encontramos, la después adulterada frase, “con la iglesia hemos dado..”, ya bastante manida, hasta por la explicación que se da de ella. Y yo diré: hasta aquí he llegado, que no tengo tiempo para más; son las 9:00 de este viernes y bajo el sol hay que trabajar…¡ya!.

Que ustedes lo pasen fresquito.

Saludos, abrazos y besos: revulsivos y laterales

11 comentarios:

Selma dijo...

Por haberme encontrado, sin pretenderlo, en un callejón sin salida ( Blogger culpable de todas, todas) acudo a estas ¿libidinosas? horas...
Disfruta de tu tiempo, Antonio..Sín interrupciones ;-)
Y con besos.. frontales..

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Ay¡¡¡ si a la manceba la encuentra don Quijote..le dan por saco a Dulcinea..por muy dulce que fuese de todas formas buena entrada tuvo don Alonso con la coral animalada... no trabajes mucho Antonio...que "ase" mucha caló...un abrazo

Merche Pallarés dijo...

Al principio pensé que la de la foto era Dulcinea... Muy bien traido el poema de nuestro gran Lorca. Muchos besotes, M.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Y tanto que la tienen fatal. Me gusta este ir y venir tuyo de hoy de Federico a Cervantes.
Y ya veo a Ojito buscando a Dulcinea, ya lo veo...

Abejita de la Vega dijo...

¡Vaya Dulcinea la de Ojito!
De Federico a Cervantes.El primero bebió del segundo, en la fuente inagotable del Quijote.Tu pasión por la literatura,la revulsiva, la que nos obliga a pensar...
Se me olvidó decirte en mi blog que a mí también me resulta incómodo leer en pantalla. Pero no es que tengamos mal la vista ni las gafas, es que a todos nos pasa. Dice mi hermano que es por la vibración. Para fabricar el cacareado libro digital, tendrán que eliminar esa vibración. Tendrá que tener más de 100 herzios, eso es lo que dice mi hermanito Pitagorín.
Un abrazo

María José dijo...

Los gallos ya no cantan al alba.

En Bacares cantan a cada momento, ja ja ja , cada vez que se les antoja. Yo los escuchaba desde la escuela.

El amor idealiza a la persona. Enamorarse de una mujer a la que nunca se ha visto, es como quienes se enamoran de un ídolo musical ,artista, cantante ... sin mediar ni una palabra con ellos, o incluso por internet.

Hasta pronto.

Kety dijo...

"Cervantes era algo más “áspero”, a la hora de expresarse, que los poetas;

Estas dos frases corroboran lo que se dice de Cervantes:

“La poesía tal vez se realza cantando cosas humildes“.
Miguel de Cervantes


“ La poesía debe ser un poco seca para que arda bien, y de este modo iluminarnos y calentarnos.“
Octavio Paz

Dulcinea se supera día a día, o, ¿está encantada?

Un abrazo

El Gaucho Santillán dijo...

Como siempre, un placer leerte, Antonio.

Saludos

(Y Ojito, que me diga donde hay màs de estas Dulcineas!)

MAMERTO dijo...

¡¡¡CRIATURITA DE DIOS!!! :)

Mª Antonia dijo...

Querido Antonio:
En los tiempos de nuestro caballero andante, no creo que hubieran muchas criaturas tan despelotadas como la de la foto de Ojito, pero asumo que hay que ir con los tiempos...
El amor de nuestro Quijote por Dulcinea, es desde luego, más platónico que real y el pobre no lo sabe.
Un placer leerte.

Abrazos.

pancho dijo...

Cuando los gallos cantan a media noche es que algo los alborota. Esa noche seguramente también cantaron, aunque a Cervantes se lavidara de reseñarlo en la novela. Otro instrumento solista más a unirse al concierto.

Afirmación arriesgada la que haces sobre el refinamiento de los poetas (hay de todo) pero algo de verdad hay en lo que dices.

Cuidao con los golpes de caló. Por aquí está llegando ahora.

Llego tarde, mal y nunca pero es una satisfacción leerte. ¡Ah! a los tomates no les ha pasado nada, no llegó el granizo por el cortijo.

ÑIÑA QUE HABLÓ ANTE LA O.N.U.