domingo, 3 de febrero de 2008

LAS PERSONAS LIGERAS

LAS PERSONAS LIGERAS

En la entrevista que Juan Cruz le hacía a Miguel Delibes hace unas semanas, aquel le recordaba unas palabras escritas por éste acerca de su mujer, Ángeles, muerta hace ya muchos años. “Entonces dije esa gran verdad de que, con su sola presencia, aligeraba la pesadumbre de vivir. ¿PUEDE DECIRSE DE ALGUIEN ALGO MÁS HERMOSO?.

He conocido a unas cuantas personas así a lo largo de mi vida. No muchas claro.
Sin duda, según contaba Vicente Aleixandre, su amigo García Lorca era así: alguien que, nada más aparecer en cualquier sitio, lo animaba e iluminaba con su simpatía y sus bromas afectuosas; que se interesaba por el que estaba mohíno y acababa arrancándole una sonrisa o haciéndole ver su panorama, durante un rato, menos negro de lo que lo tenía.
De manera muy distinta, supongo, es así Fernando Savater, quien en más de una ocasión ha hablado de “la obligación de la alegría”, incluso en momentos de su vida en los que, visto desde fuera, parecía imposibilitado para cumplir con ella. (Fernando Savater lleva muchos años amenazado de muerte por la banda terrorista ETA, por decir las verdades en voz alta y en público).

Nota revulsiva: Este texto ha sido extraído de un artículo de Javier Marías

13 comentarios:

Antonio Aguilera dijo...

Visité a mi amigo Gaucho en su blog "este gaucho dice cosas raras" y estuvimos tomando café y charlando lo siguiente:
Antonio Aguilera dijo...
Amigo Gaucho, llegó por fin el domingo y la parienta me dejó un rato suelto(me tiene a cuerda corta de contínuo). Fíjate qué tarde vengo. Aunque en nuestra Córdoba decimos que nunca es tarde si la "dicha" es buena; algunos cambian lo de "dicha" por "picha", no sé si me entiendes jajaja.
Querido Gaucho tu texto es de los que me gustan.
Sabes lo que le pasó a D. Quijote?, que se muríó cuando dejó de soñar y recobró la cordura(tengo un texto en el blog sobre "La muerte de D. Quijote" donde analizo este asunto). La vida no es sueño desgraciadamente pero debería de serlo.
Dices que la realidad nos quita ilusión, Gaucho nos quita LA VIDA ENTERA, quedamos como seres para la muerte que dijera el filósofo(Nietzche quizá uno de los locos más cuerdos). Soberbio tu poema, jeje, "aunque la soberbia te lastima de la gente"(te rompí el verso), pero es porque son idiotas.
Gaucho el final del soneto es bastante gracioso: "Donde la gente, no vive y no muere. No me defraudan.....". Y te son fieles. A mí como a tí, tambien me gusta la vida "contemplativa", uno solo con sus sueños y sus ideas.
Gaucho a ver si te gusta la siguiente frase: " Porque nosotros para vivir, para sobrevivir necesitamos de la nutrición de los sueños". Amén así sea. No es mía, la tengo anotada por algún cuaderno de los que tengo para las frases célebres e ilustres.
Gaucho me voy, que llevo rato dándote la tabarra.
PD: Abandoné ya en el revulsivo a los curas y marché a las antípodas en busca de buenas personas.

3 de febrero de 2008 17:04

Carlos Alberto Arellano dijo...

Amigo Antonio:

Este texto me ha emocionado. Es la verdad. Me ha emocionado mucho. Me ha hecho sentir nostalgia por los tiempos idos. Me ha hecho recordar a mi viejo, a mis tías Ángela y Estela, a mi tío Guillermo, a mi cuñado Alfredo. Ese tipo de gente que te alegra la vida con su sola presencia. Todos tenían una grande alegría de vivir. Les encantaba estar vivos. Sus sonrisas y sus risas eran contagiosas. Te hacían reír. Te hacían sentir bien. Te sentías a gusto, muy a gusto, cuando estabas con ellos. Eran muy especiales. Todos ellos sabían ser «el alma de las fiestas». Si ellos andaban por ahí, la diversión estaba asegurada. Mi vida ya no es lo mismo sin ellos. Más que avanzar hacia el futuro, me gustaría volver al pasado. Yo estaba cómodo y feliz en ese pasado. La vida era muy buena. Tenía sus momentos malos, por supuesto. Pero los buenos eran tan buenos, que te olvidabas de los otros. ¡Que pena saber que se murieron! Que ya no están más. Que ya nunca volveré a verlos. Sí, Antonio, es una tristeza muy grande ser consciente de esa dura realidad.

¡Saludos!

Ricardo Tribin dijo...

Mi querido Antonio,

Simpatiquisimo tu comentario en mi post, el cual aun con el humor tiene muchisimo de profundidad. Gracias por tu post de hoy en el que nos metes con inteligencia al amplio mundo de la literatura. Un abrazo grande y suerte en tu proxima consulta.

Antonio Aguilera dijo...

CARLOS ALBERTO: tenemos la obligación moral y existencial de encontrar personas y situaciones que puedan reemplazar, en la medida de lo posible, a los seres queridos que ya no estan con nosotros. La vida continúa, y nosotros, aunque cada vez con más años encima, debemos conservar todo el entusiasmo posible, todos los sueños posibles. En ello nos va la calidad de vida-----------------------RICARDO:Ya te dí las gracias, y te las reitero de nuevo. Tus palabras tambien tienen efecto revulsivo( como el slogan de tu blog: intentar mejorar en la medida de lo posible)

Mª Antonia dijo...

Es cierto, Antonio. Existen personas que "aligeran la pesadumbre de vivir" o lo que es lo mismo, nos contagian de su ilusión. Sin embargo, a veces, nos damos cuenta de ello, cuando ya no están con nosotros, por desgracia. Por lo tanto, deberíamos aprovechar al máximo cada instante al lado de personas así. Con toda seguridad, todos tenemos cerca a álguien que nos ilumina el alma y nos transmite fuerza.
Un abrazo.

Darilea dijo...

A las personas que encontramos por la vida que son capaces de devolvernos la sonrisa yo les llamo Hadas, y cierto es que habitan en el cuerpo de cualquiera que camina por la calle, su aura de luz ya es suficiente para distinguirlas. Afortunado aquel que las halla en momentos de oscuridad. Fernando Savater quizás lamente su obligación por la alegría, pero quizás su rostro enojado algún día se arrepienta de no llevar consigo la sonrisa en los bolsillos.
Carpe Diem.
Vive la vida y disfruta el momento.
Ya habrá tiempo de lamentar.
Besitos Antonio y un saludo a Ojito.

El Gaucho Santillán dijo...

Hola Antonio. Si que hay personas que te alegran.
PERO a mí me pasa, y no sé si es raro, que algunos lugares me alegran. Incluso 40 años después.
En mi ciudad natal, por ejemplo, que hace años que no visito, hay un convento de las "Hermanas Oblatas", junto al que yo pasaba cuando nio, para ir a la escuela. Ellas, plantaban lavandas, en el jardín. Y yo las olía siempre.

Aún hoy, el olor a lavandas, me trae aquella época de mi niñez, donde todo era futuro. Donde había un padre que se ocupaba de TODOS los problemas, y lo SABÏA todo. Donde hasta las cosas desconocidas, no asustaban.

Será por eso, que soy fanático de la lavanda.

Saludos

Carlos Alberto Arellano dijo...

Antonio:

Sí, tienes razón, hay que seguir buscando.

Por otro lado, en el mundo de los libros, recuerdo dos autores que me alegraban la vida y me maravillaban con sus pensamientos: Isaac Asimov y Carl Sagan. Dos grandes amigos que ya se fueron.

Por supuesto sigo leyendo sus libros. Y llegan nuevos autores, como Ray Kurzweil, Frans de Waal y Roger Fouts.

Pero esos dos gigantes, probablemente porque comencé a leer sus libros en mi adolescencia, son irremplazables.

¡Saludos!

Carlos Alberto Arellano dijo...

Antonio:

Muchas gracias por pasarme la respuesta de tu gran amigo Ojito Saltón. ¡Cómo quisiera yo, que tan poco tiempo libre tengo, tener un colaborador con el talento de Ojito en mi blog!

¡Saludos!

amar dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
amar dijo...

no sé si hablas de "revulsiva" aludicndo a una 'purga' o una reacción "revolucionaria" o de "alivio"..
jeje

pos por lo regular julian marías a mi deviene bien..
siendo subjetiva claro.. je

ahora esas personas ligeras seguro lo son en su totalidad.. y son en la vida.. integral..
imagino..
la vida la tengo que visionar como maravillosa..
como bellaaaaa..

toy preparando un post al respecto..
jeje

y io no hablaria de "reemplazar" precisamente creo que una persona ligera no lo veria asi.. sino de "prolongar" "continuar" la vida que siempre ha sido con o sin ciertos recuerdos o cariños-apegos..

vivir amAr
amAr vivir


amAr..

amar dijo...

gracias

vivir amAR
amAr vivir


amAr..

La Maga dijo...

Antonio, te dejo un magnífico extracto de "Espantapájaros" de Oliverio Girondo.

Un abrazo!
Maguita

No sé; me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso si! - y en esto soy irreductible - no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Está fue - y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa. ¿Que me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Que me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? ¡ María Luisa era una verdadera pluma! Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡ María Luisa! ¡María Luisa!... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte. Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo. ¡Que delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo! Después de conocer a una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

Oliverio Girondo

ÑIÑA QUE HABLÓ ANTE LA O.N.U.