¡ Amigo Tucci no te lleves muy lejos la cigala ! -que el padre Pedro está absorto en sus pensamientos.CONFIESO QUE …HE LEÍDO
Sí amigos, por segunda vez en mi vida, he leído la primera parte del Quijote. Y como habéis visto he jugado con el título del primer libro de memorias de P. Neruda –Confieso que he vivido-.
Estuve tentado de haberlo hecho con el segundo idem del chileno y haber titulado esta “confesión”:-Para leer he nacido- alteración del propio: -Para nacer he nacido-; pero ya este segunda apropiación me pareció demasiado pretenciosa. No sólo de lecturas vive el hombre….., “sino de toda palabra que sale de boca….(ya dije que estuve en el seminario) del profesor Pedro Ojeda Escudero, a quien nuestro Sr. Don Quijote conserve fresco y lozano (como hasta ahora) al menos hasta que acabemos la lectura de la segunda parte y bla bla bla.
Hace un tiempo que yo leía cualquier cosa que caía en mis manos (etiquetado de champúes, prospectos de lociones anticalvicie, cremas para la reducción de la grasa abdominal y cerebral; que esta última es muy tóxica, como los best-seller del Carrefour), hasta que caí en la cuenta de que evitar la calvicie era misión imposible, y que para frenar la acumulación de pringue en la peligrosa curva de la felicidad debía de abandonar mis sanos hábitos alimenticios (chungo, ahora que El Tucci me ha invitado a degustar los langostinos sanluqueños).
Por lo que, sin pensármelo dos veces, dejé de leer tan insalubres lecturas. Entonces me apunté a la peña de La Acequia; tribu, donde cada semana se lee, se reflexiona y se comenta un cap. del Quijote.
El cambio ha sido espectacular: me ha empezado a crecer……, mi melena diciochesca (que no es del año 1800), y con mi dorado flequillo rubio….., ya vuelvo a espantar las moscas que habían tomado mi cráneo por pista de aterrizaje.
Estaba yo algo perdido en la jungla literaria, hace ya un par de años, cuando leí una moderna adaptación de un verso de Neruda (¡cuánto le debo al chileno!): “Es tan corto el amor y tan largo el olvido”, metamorfoseado en: “Es tan corta la vida y son tantos los libros”. -El hecho me dolió (que dijera Borges), pues comprendí que el incesante y vasto universo- me alejaba de ellos (los libros).
De esta forma comprendí que me iba quedando sin vida. Que ya no celebraba los cumpleaños con alborozo.
Tomé, sin remisión, la decisión de leer solamente los mejores libros que en el mundo han sido; incluida la rerrerrelectura de la Biblia (que por algo soy agnóstico). Y no cesar hasta leer: al Dante, al “Chespir”, al Dostoyevski ……
Porque Jesucristo, don Quijote, y algunos personajes del epiléptico ruso como El Idiota -Príncipe Mishkin-, son la muestra máxima de humanidad en la Literatura, en La Tierra.
Son seres extraordinarios, son Santos Profanos a los que había que elevar a los altares (y de camino bajar a alguno que no hizo nada por el prójimo).
NOTA REVULSIVA:
Tengo que agradecer a nuestro director (espiritual?) literario Pedro Ojeda Escudero y a su prole de acequianos (Tucci, Pancho, Merche, Silvi, SorAbejita, Jan Puerta…… y seguro que se me olvida alguien) el calor que me han dispensado desde el primer día (y eso que era invierno).
Agradezco las palabras de mi paisana Mª Antonia, de Mª José maestra en Bacares, y a cuantos han asomado a este revulsivo espacio.
Primo Javier, no me he olvidado de ti jaja
Un abrazo a todos.
Sí amigos, por segunda vez en mi vida, he leído la primera parte del Quijote. Y como habéis visto he jugado con el título del primer libro de memorias de P. Neruda –Confieso que he vivido-.
Estuve tentado de haberlo hecho con el segundo idem del chileno y haber titulado esta “confesión”:-Para leer he nacido- alteración del propio: -Para nacer he nacido-; pero ya este segunda apropiación me pareció demasiado pretenciosa. No sólo de lecturas vive el hombre….., “sino de toda palabra que sale de boca….(ya dije que estuve en el seminario) del profesor Pedro Ojeda Escudero, a quien nuestro Sr. Don Quijote conserve fresco y lozano (como hasta ahora) al menos hasta que acabemos la lectura de la segunda parte y bla bla bla.
Hace un tiempo que yo leía cualquier cosa que caía en mis manos (etiquetado de champúes, prospectos de lociones anticalvicie, cremas para la reducción de la grasa abdominal y cerebral; que esta última es muy tóxica, como los best-seller del Carrefour), hasta que caí en la cuenta de que evitar la calvicie era misión imposible, y que para frenar la acumulación de pringue en la peligrosa curva de la felicidad debía de abandonar mis sanos hábitos alimenticios (chungo, ahora que El Tucci me ha invitado a degustar los langostinos sanluqueños).
Por lo que, sin pensármelo dos veces, dejé de leer tan insalubres lecturas. Entonces me apunté a la peña de La Acequia; tribu, donde cada semana se lee, se reflexiona y se comenta un cap. del Quijote.
El cambio ha sido espectacular: me ha empezado a crecer……, mi melena diciochesca (que no es del año 1800), y con mi dorado flequillo rubio….., ya vuelvo a espantar las moscas que habían tomado mi cráneo por pista de aterrizaje.
Estaba yo algo perdido en la jungla literaria, hace ya un par de años, cuando leí una moderna adaptación de un verso de Neruda (¡cuánto le debo al chileno!): “Es tan corto el amor y tan largo el olvido”, metamorfoseado en: “Es tan corta la vida y son tantos los libros”. -El hecho me dolió (que dijera Borges), pues comprendí que el incesante y vasto universo- me alejaba de ellos (los libros).
De esta forma comprendí que me iba quedando sin vida. Que ya no celebraba los cumpleaños con alborozo.
Tomé, sin remisión, la decisión de leer solamente los mejores libros que en el mundo han sido; incluida la rerrerrelectura de la Biblia (que por algo soy agnóstico). Y no cesar hasta leer: al Dante, al “Chespir”, al Dostoyevski ……
Porque Jesucristo, don Quijote, y algunos personajes del epiléptico ruso como El Idiota -Príncipe Mishkin-, son la muestra máxima de humanidad en la Literatura, en La Tierra.
Son seres extraordinarios, son Santos Profanos a los que había que elevar a los altares (y de camino bajar a alguno que no hizo nada por el prójimo).
NOTA REVULSIVA:
Tengo que agradecer a nuestro director (espiritual?) literario Pedro Ojeda Escudero y a su prole de acequianos (Tucci, Pancho, Merche, Silvi, SorAbejita, Jan Puerta…… y seguro que se me olvida alguien) el calor que me han dispensado desde el primer día (y eso que era invierno).
Agradezco las palabras de mi paisana Mª Antonia, de Mª José maestra en Bacares, y a cuantos han asomado a este revulsivo espacio.
Primo Javier, no me he olvidado de ti jaja
Un abrazo a todos.