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domingo, 18 de septiembre de 2011
"Cuando nada vale nada"
Raj Patel nos habla en este video de cómo la ambición sin límites de los Mercados han provocado el hundimiento de gran parte de la economía mundial. El jefe del Tesoro de USA (en la imagen) reconoce que se equivocó, que no comprende cómo algo tan catastrófico ha podido pasar. Ya ves tú, con lo fácil que es deducirlo: nuestro mayores siempre nos dijeron que "la ambición rompe el saco". Pues eso...se les rompió el saco a los granujas estos para que sus compadres los Mercados siguieran saqueando el mundo con más intensidad si cabe (que cupió -que mal me suena: yo con mis colegas decimos "cabió")
Clic: Sinopsis del libro
"El sueño de la «eficacia de los mercados» se ha convertido en una pesadilla. Desde que el mundo fue secuestrado por los fundamentalistas del neoliberalismo, hemos vivido sojuzgados por la idea de que la codicia es buena y el altruismo, una necedad. Hemos confundido el valor de las cosas por su precio, hemos aceptado que la maximización de los beneficios es la regla de oro en la vida. Todo lo cual nos ha conducido a un desastre económico, ecológico y humano de dimensiones terribles y alcance global. En Cuando nada vale nada Raj Patel lleva a cabo un análisis despiadado de las teorías y prácticas causantes de la crisis mundial, y formula, además, un proyecto radical que permite soñar que sí existe una forma de salir de este pozo, un modo de vivir que daría lugar a un mundo más solidario y sostenible"
Nota Revulsiva:
Quería decirle a mis amigos blogueros que disculpen mi desaparición (un tanto) del mundo virtual.
He leído algunos libros más sobre la temática de la "crisis financiera"; que yo considero más crisis moral (que "sa perdío" la vergüenza y el respeto por el ser humano, vamos..., lo demás son eufemismos)
Leí, y no tuve tiempo de publicar mis impresiones, sobre le libro escrito a 10 manos sabias: "Reacciona" (es solemnemente bueno); "Manifiesto de economistas aterrados" (la crisis descrita sin tapujos) y obviamente "Indignaos", y "Nosotros los indignados" (donde cuatro indignados activos cuentan sus experiencias).
Ahora me meto de lleno en la preparación de la próxima y grande movilización para el 15 de Octubre.
Además queremos sacar El Espolón para el 15-0 (aprovecho para pedir colaboraciones, rápidas si pueden ser)
Recibid un fuerte abrazo revulsivo
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Raj Patel
sábado, 19 de marzo de 2011
Sexo en La ciudad del Gran Rey (3)
Sabía del amor entre distintos seres vivos, incluso pertenecientes a distintos reinos. Pero no ha sido hasta hoy que he descubierto el amor vegetal, como se muestra en la imagen.
Bastante entretenido -y divertido- este libro que sí devoro con facilidad. Ya han caído bajo mis fauces las cien primeras páginas de "Viene la noche".
Continúa Esquivias con su refinado estilo (diáfano casi siempre, en este libro más), fina ironía y buen sentido del humor: eso también lo dicen de Borges, llegando a la conclusión de que es un tipo muy inteligente. Piropo que hago extensible a Esquivias.
La sucesión de frases geniales es ininterrumpida. ¡Qué de cuantos adjetivos apropiados encadena en cada exposición! ¡Qué bien escribe este tío! Ya lo dijo don Quijote "el que viaja mucho y lee mucho...." Y este chico se ve que cumple con el dicho de nuestro Sr. don Quijote.
Me pongo a escribir en mi revulsivo, a ver cómo sigue el SEXO
19 de Marzo de 2011 18:19
Práctica del onanismo (o, “¿nos hacemos unas pajillas?”, que dijera Torrente); en varias ocasiones se hace alusión a esta práctica, recogeré un par de citas. La primera impregnada de pena (la de Rodrigo), y la segunda de una alegría a la desesperada (la del padre Talí)
Pág 181 En el Burgos onírico-irracional en que se encuentran los personajes hace más frío que pelando rábanos –que dijera mi abuela-. Por ello, Rodrigo, “no se podía imaginar en otro lugar que no fuera bajo la montaña de mantas y sacos que había acumulado en el rincón donde estaba echado. Su única distracción era masturbarse. Lo había hecho tantas veces que le escocía el glande; aparte, cada nueva eyaculación sólo había servido para aumentar su aburrimiento. Pese a ser consciente de esto, en cuanto recuperaba fuerzas cerraba su puño y volvía a sacudirse el miembro, como si fuera esta la única manera de descargar su rabia".
Pág 381 El padre Talí se lamenta de que no encuentran a la persona adecuada, un enamorado, para girar la llave que abre la puerta por la que saldrían del purgatorio: “También yo amo el vino, la zarzuela y las malas mujeres, y sobre todo me amo a mí mismo, a mi pellejo, a mi vida miserable que va a acabar hoy (…). Si no hay enamorado no merece la pena que entremos ahí. Mejor es que dediquemos nuestras últimas horas a gozar de lo que más nos guste y nos conformemos con nuestra suerte. ¡Estamos muertos, señores! Ea, a divertirse. Yo voy a hacerme una paja" (jajaja. Nota: la risa es mía. En aquellas circunstancias, ¡no había otra!)
Homosexualidad. Pág 194 En ella encontramos el culmen del amor carnal entre dos varones; narrado con gran sutileza, agilidad y elegancia por lo que Esquivias sale bastante airoso del trance: “Rodrigo y Nadir apenas hablaron más, se desnudaron de forma somera, como si sólo necesitaran el concurso de los genitales y el vientre, y rodaron por el lecho de paja, con urgencia de acabar cuanto antes (…). Rodrigo en seguida supo que su compañero no le iba a permitir besarlo en la boca, pues no despegó los labios cuando quiso introducir en ellos su lengua, pero salvo tal inconveniente, todo se desarrolló con exaltada rapidez. Pronto de derramaron uno sobre el otro y permanecieron unos segundos abrazados, hasta recuperar el aliento”
Relatos intercalados: el libro está henchido de ellos. Soy de la opinión de que la calidad media de estos textos supera a la de la novela, cosa harto difícil, pero a mí me lo parece, ya que en “las distancias cortas” siempre se retiene más intensidad. Muestro uno de gran exaltación sensual y erótica (muy bueno, con mucha pasión): Pág 185 “Aquella muchacha, hija de la molinera del pueblo, descubrió las mieles del amor en el cuerpo de uno de los pastores del lugar, un joven moreno y oloroso que la poseyó bajo una encina una tarde de verano mientras los perros corrían a su alrededor, frenéticos y felices, como si celebraran el apareamiento de dos dioses. La chica nunca imaginó que su carne pudiera sentir tanta excitación. En el momento de mayor plenitud notó el pálpito de la tierra y así supo que la semilla del zagal había prendido en su entraña”
Revulsiva nota:
Quiero daros las gracias por vuestras visitas y palabras. Ya me encuentro más "desapocado", con más ganas de hacer cosas y dormir menos (con este libro me dormía a la segunda pág, aunque toda la culpa no es del libro jajaja, que no se entere Esquivias). De "Viene la noche" puedo leer 30 pág, escondido en el baño, de una sentada -y nunca mejor dicho-.
Hace varias semanas que tengo bajo mínimos la actividad boguera. Claro que "mi semana" bloguera se limita a tres horas del sábado tarde y alguna escapadilla en Domingo (Malo, pronto empezarán los caracoles; ahora que me acuerdo. AY querida Mildred!).
Bueno, que to este rollo es sólo para agradeceros vuestros buenos deseos y deciros que me duele no poder comentaros todas la semanas. Vale
Este comentario pertenece a la Red de Comentarios sobre la Trilogía Dantesca de Óscar Esquivias, que desde su blog La Acequia dirige el profesor Pedro Ojeda Escudero.
Antonio Aguilera dijo... en La Acequia, “ ase una mijilla”Bastante entretenido -y divertido- este libro que sí devoro con facilidad. Ya han caído bajo mis fauces las cien primeras páginas de "Viene la noche".
Continúa Esquivias con su refinado estilo (diáfano casi siempre, en este libro más), fina ironía y buen sentido del humor: eso también lo dicen de Borges, llegando a la conclusión de que es un tipo muy inteligente. Piropo que hago extensible a Esquivias.
La sucesión de frases geniales es ininterrumpida. ¡Qué de cuantos adjetivos apropiados encadena en cada exposición! ¡Qué bien escribe este tío! Ya lo dijo don Quijote "el que viaja mucho y lee mucho...." Y este chico se ve que cumple con el dicho de nuestro Sr. don Quijote.
Me pongo a escribir en mi revulsivo, a ver cómo sigue el SEXO
19 de Marzo de 2011 18:19
Práctica del onanismo (o, “¿nos hacemos unas pajillas?”, que dijera Torrente); en varias ocasiones se hace alusión a esta práctica, recogeré un par de citas. La primera impregnada de pena (la de Rodrigo), y la segunda de una alegría a la desesperada (la del padre Talí)
Pág 181 En el Burgos onírico-irracional en que se encuentran los personajes hace más frío que pelando rábanos –que dijera mi abuela-. Por ello, Rodrigo, “no se podía imaginar en otro lugar que no fuera bajo la montaña de mantas y sacos que había acumulado en el rincón donde estaba echado. Su única distracción era masturbarse. Lo había hecho tantas veces que le escocía el glande; aparte, cada nueva eyaculación sólo había servido para aumentar su aburrimiento. Pese a ser consciente de esto, en cuanto recuperaba fuerzas cerraba su puño y volvía a sacudirse el miembro, como si fuera esta la única manera de descargar su rabia".
Pág 381 El padre Talí se lamenta de que no encuentran a la persona adecuada, un enamorado, para girar la llave que abre la puerta por la que saldrían del purgatorio: “También yo amo el vino, la zarzuela y las malas mujeres, y sobre todo me amo a mí mismo, a mi pellejo, a mi vida miserable que va a acabar hoy (…). Si no hay enamorado no merece la pena que entremos ahí. Mejor es que dediquemos nuestras últimas horas a gozar de lo que más nos guste y nos conformemos con nuestra suerte. ¡Estamos muertos, señores! Ea, a divertirse. Yo voy a hacerme una paja" (jajaja. Nota: la risa es mía. En aquellas circunstancias, ¡no había otra!)
Homosexualidad. Pág 194 En ella encontramos el culmen del amor carnal entre dos varones; narrado con gran sutileza, agilidad y elegancia por lo que Esquivias sale bastante airoso del trance: “Rodrigo y Nadir apenas hablaron más, se desnudaron de forma somera, como si sólo necesitaran el concurso de los genitales y el vientre, y rodaron por el lecho de paja, con urgencia de acabar cuanto antes (…). Rodrigo en seguida supo que su compañero no le iba a permitir besarlo en la boca, pues no despegó los labios cuando quiso introducir en ellos su lengua, pero salvo tal inconveniente, todo se desarrolló con exaltada rapidez. Pronto de derramaron uno sobre el otro y permanecieron unos segundos abrazados, hasta recuperar el aliento”
Relatos intercalados: el libro está henchido de ellos. Soy de la opinión de que la calidad media de estos textos supera a la de la novela, cosa harto difícil, pero a mí me lo parece, ya que en “las distancias cortas” siempre se retiene más intensidad. Muestro uno de gran exaltación sensual y erótica (muy bueno, con mucha pasión): Pág 185 “Aquella muchacha, hija de la molinera del pueblo, descubrió las mieles del amor en el cuerpo de uno de los pastores del lugar, un joven moreno y oloroso que la poseyó bajo una encina una tarde de verano mientras los perros corrían a su alrededor, frenéticos y felices, como si celebraran el apareamiento de dos dioses. La chica nunca imaginó que su carne pudiera sentir tanta excitación. En el momento de mayor plenitud notó el pálpito de la tierra y así supo que la semilla del zagal había prendido en su entraña”
Revulsiva nota:
Quiero daros las gracias por vuestras visitas y palabras. Ya me encuentro más "desapocado", con más ganas de hacer cosas y dormir menos (con este libro me dormía a la segunda pág, aunque toda la culpa no es del libro jajaja, que no se entere Esquivias). De "Viene la noche" puedo leer 30 pág, escondido en el baño, de una sentada -y nunca mejor dicho-.
Hace varias semanas que tengo bajo mínimos la actividad boguera. Claro que "mi semana" bloguera se limita a tres horas del sábado tarde y alguna escapadilla en Domingo (Malo, pronto empezarán los caracoles; ahora que me acuerdo. AY querida Mildred!).
Bueno, que to este rollo es sólo para agradeceros vuestros buenos deseos y deciros que me duele no poder comentaros todas la semanas. Vale
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domingo, 6 de marzo de 2011
Sexo en La ciudad del Gran Rey (casi 1)
Me ha costado bastante cogerle el "tranquillo" a la novela. Y es que no estaba para tortugas que disparaban sus caparazones. Me han pesado las 200 páginas primeras bastante. He de releerlas cuando los efectos de Apocard hayan pasado. Ahora me quedan 70 y esto ya es otra cosa.
Poco a poco me voy "desapocando", aunque al final mi señora Mildred no me dejó ir a tomar la terapia con las "titis" imagen de la entrada anterior. Estoy convencido que por ese motivo estoy tardando más en recuperarme. Cuando llegue el tiempo de los caracoles me vengaré (ya falta poco).
He ido (lentamente) tomando nota de algunas citas del libro, unas de contenido sexual (como hice con "Inquietud en el paraíso") y otras no. Como no sé cuando podré volver a publicar (supongo que el sábado que viene), lo poquito que he escrito ahora, lo publico. Sé que es muy poquito, pero algo es algo.
Una frase no sexual que me ha llegado (“no sé hastaonde”)
Pág. 186 Rodrigo necesita del bálsamo que proporciona la lectura para sobrellevar la dura y desconcertante estancia en el purgatorio, por lo que decide salir en busca de una librería: “prefería dormir en la calle antes que estar un día más sin leer” (desesperanza común en los Letraheridos)
¡Ahora, vayamos en busca de SEXO!
Pág. 127 En un fragmento intercalado encontramos la siguiente cita de amor homosexual, avisando del peligro de las relaciones desordenadas y carentes de amor, tan frecuentes (antes nos era muy difícil, no era que no nos gustaran las otras) hoy en día –aquí te pillo aquí te mato-: “No se debe hacer el amor al aire libre si no se ama a la otra persona, porque donde dos hombres se aman así, nace un manantial de aguas empozoñadas y se extienden enfermedades terribles. Dios no castiga la promiscuidad sino el engaño…”
Pág. 132 Doña Beatriz “la Millonetis” va a cantar en el Gran Teatro acompañada al piano de Rodrigo. Él está muy nervioso esperando el momento de empezar. Ella para tranquilizarlo le dice (el resultado es el contrario por ella pretendido; distinto si se lo hubiese dicho Brad Pitt):”Si todo sale bien, muchacho, mi agradecimiento será eterno y te recompensaré con arreglo a los más exigentes capítulos del Kamasutra. –No se moleste, Doña Beatriz.”
Pag.136 Agustín Garrús y Julián Bayona están enzarzados en una polémica plática filológica. Don Agustín, para explicar la etimología de algunas palabras a su compañero piensa, incluso, en telefonear a Don Américo Castro. Veamos la original génesis de una de ellas, que nos incumbe muy mucho a los varones: “…recurriendo a su raíz etimológica, que también nos sirve para derribar tópicos, como aquel tan extendido que afecta al vello sexo, pues en contra de lo que se cree, las mujeres mienten mucho menos que los hombres. De hecho “falaz” viene de “falo”. ¿Qué me dice a esto?”
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sábado, 22 de enero de 2011
Sexualidad en”Inquietud en el Paraíso" (Y III)
La confirmación, desde dentro de la novela, del Rodrigo homosexual nos la da Conchitón: "Te gustan los chicos guapos…Ya, Ya, no me lo niegues: yo lo sé esas cosas se notan”. (Sirva asímismo la imagen para deleite de la platea femenina)
Me hubiera gustado, aunque fuera brevemente, haber abordado otras caras de este gran poliedro que es “Inquietud en el Paraíso”. Porque tan plagada (de plaga benigna y reconfortante) está la novela de sexo como de comicidad (con algunas pasajes te partes la mandíbula de risa); y no menos lo está también de esperpento y locura. Pero uno no puede estar al mismo tiempo en misa y replicando, o en el caldo y en las tajadas. El factor tiempo nos emascula la mayor parte de las iniciativas que ya nos gustaría abordar.
Pero sobre todo la novela es Historia, narrada de tal manera que si así se les explicara a los jóvenes estudiantes la asimilarían mucho mejor que con el libro puro y duro de dicha disciplina. Aunque, ojo, hay que gastar mucho cuidado con la “Novela Histórica”, pues no todas poseen el rigor de documentación que debe anteceder a su escritura. Pero esta parcela más científica tiene sus propios profesionales investigadores (llámense Fernández Álvarez o Manuel Tuccitano)
El resultado para mí, es una sabrosa cocción del mejor esperpento de Valle-Inclán, en guarnición con el último surrealismo de García Lorca (El Público), y todo ello adobado con la sana y omnipresente locura de don Quijote (El viaje de ascenso al Purgatorio cual descenso a la Cueva de Montesinos, u otras locuras)
Como yo me decanté por rastrear la pista erótica de la obra, tanto la empírea de Rodrigo, como la vulgar y a veces soez de los militares (para quienes, por cierto, obligaron por decreto a Conchitón, a reservar el lupanar de su propiedad) continuaré hoy con dicha faena:
Pág. 193 Donde dice Julián a su sobrino Román, cuando se entera que el sobrino no sabe leer ni escribir: “También hay macacos adiestrados que son capaces de escribir letras y aun de componer sonetos con rima perfecta, y caballos percherones que hacen cuentas y relinchan…”Quizás alguien no encuentre “senso-sexualidad” en el párrafo anterior. Lo más que puedo hacer es remitirle al siguiente enlace Aquí, donde Lorca utiliza el caballo como símbolo erótico, y es una de las obras donde con más intensidad vuelca el granadino su homosexualidad.
Pág. 196 El capitán Paisán se adentra en las caballerizas “se dirigió a su caballo favorito, Tormento, y le acarició el lomo y el costado para tranquilizarlo (…). Pensaba que era más sensual la cercanía de aquel caballo que la de muchas mujeres” Aquí encontramos de nuevo al caballo como símbolo erótico.
Pág. 234 “Sanjurjo era una bestia inculta, sin ningún criterio intelectual ni político. Eso sí, había demostrado ser valiente y honrado, y sus soldados le veneraban porque era como ellos: putero, tabernario, simpático, simple, patriotero, con un resentimiento feroz hacia cualquier oficial mínimamente pulcro e ilustrado”. Un gran fanfarrón sin duda.
Pág 235 “Tengo comprobado (…) que la forma, tamaño y grosor de los genitales masculinos está en proporción directa con la nariz que cada uno calza, de tal modo que conociendo la napia de alguien puede usted saber qué tamaño gasta de pene” (Lo siento por las mujeres de los chatos…). Esquivias no pierde ocasión de sacar a relucir el sexo, es una constante en la novela. Aunque me ha llamado atención el no haber encontrado nada erótico ni sexual en las últimas 50 páginas; seguramente porque hay más violencia, los efectos de la guerra se palpan con más crueldad (asesinatos de Román y Antonio José) y no sería del gusto del lector “frivolizar” rodeado de dolor.
Pág. 264 Rodrigo escucha ruido en las duchas del seminario, abre la puerta y se encuentra a un grupo de chicos “que mostraban su desnudez con la naturalidad de los dioses mitológicos del Salón de Recreo”. Uno de aquellos chicos le pregunta quién es a Rodrigo, él piensa la misma respuesta que en la segunda página del libro “Yo soy aquel que, cuando Amor me inspira…. Pero como de costumbre, no se atrevió a decirlo. El sólo pensar la palabra Amor ante un chico desnudo le llenaba de vergüenza “.
Pág. 326 Conchitón refiere a Rodrigo que su burdel ha quedado sólo al servicio de oficiales del ejército, algunos son jóvenes alféreces, de los cuales la madama dice a Rodrigo:”Tenías que ver qué chicos más guapos y más bien educaditos vienen, te gustarían”. En la página siguiente continúa afirmándole Conchitón a Rodrigo: “Te gustan los chicos guapos…Ya, Ya, no me lo niegues: yo lo sé esas cosas se notan”. Y no le vamos a llevar la contraria a Conchitón. ¿Quién va a saber mejor que ella quien es marica o no lo es? Ella ha tenido algunos en su prostíbulo, clientes ha tenido para todos los gustos. Según mi opinión la afirmación de Conchitón es el bautizo o confirmación (cualquiera de los dos sacramentos puede ser válido) desde dentro de la novela de la homosexualidad de Rodrigo. He de reconocer que el concienzudo comentario del Sr de la Vega en mi entrada anterior, me hizo pensar un tanto, pero no dudar, sobre la condición sexual de Rodrigo: Rodrigo es gay como el ser que lo creó (esta “característica” del creador la leí de Abejita en el blog de Merche Pallarés).
Hay otras connotaciones sexuales y sensuales en el libro, pero enumerarlas sería muy largo; pongo algunas referencias muy de pasada: Las grotescas y groseras alusiones al respecto de algunos militares. El rastro de estrógeno que va dejando Conchita Plaza alrededor de los hombres que se cruzan en su camino. El forzoso e histérico celibato que oprime a Pilar Dorronsoro. “El extraviado sexual Gregorio Marañón” elevado al cargo de “tocólogo de la República”
Nota Revulsiva:
Comentario que pertenece al Foro de Lectura de La Acequia, coordinado por el profesor Pedro Ojeda Escudero
Me hubiera gustado, aunque fuera brevemente, haber abordado otras caras de este gran poliedro que es “Inquietud en el Paraíso”. Porque tan plagada (de plaga benigna y reconfortante) está la novela de sexo como de comicidad (con algunas pasajes te partes la mandíbula de risa); y no menos lo está también de esperpento y locura. Pero uno no puede estar al mismo tiempo en misa y replicando, o en el caldo y en las tajadas. El factor tiempo nos emascula la mayor parte de las iniciativas que ya nos gustaría abordar.
Pero sobre todo la novela es Historia, narrada de tal manera que si así se les explicara a los jóvenes estudiantes la asimilarían mucho mejor que con el libro puro y duro de dicha disciplina. Aunque, ojo, hay que gastar mucho cuidado con la “Novela Histórica”, pues no todas poseen el rigor de documentación que debe anteceder a su escritura. Pero esta parcela más científica tiene sus propios profesionales investigadores (llámense Fernández Álvarez o Manuel Tuccitano)
El resultado para mí, es una sabrosa cocción del mejor esperpento de Valle-Inclán, en guarnición con el último surrealismo de García Lorca (El Público), y todo ello adobado con la sana y omnipresente locura de don Quijote (El viaje de ascenso al Purgatorio cual descenso a la Cueva de Montesinos, u otras locuras)
Como yo me decanté por rastrear la pista erótica de la obra, tanto la empírea de Rodrigo, como la vulgar y a veces soez de los militares (para quienes, por cierto, obligaron por decreto a Conchitón, a reservar el lupanar de su propiedad) continuaré hoy con dicha faena:
Pág. 193 Donde dice Julián a su sobrino Román, cuando se entera que el sobrino no sabe leer ni escribir: “También hay macacos adiestrados que son capaces de escribir letras y aun de componer sonetos con rima perfecta, y caballos percherones que hacen cuentas y relinchan…”Quizás alguien no encuentre “senso-sexualidad” en el párrafo anterior. Lo más que puedo hacer es remitirle al siguiente enlace Aquí, donde Lorca utiliza el caballo como símbolo erótico, y es una de las obras donde con más intensidad vuelca el granadino su homosexualidad.
Pág. 196 El capitán Paisán se adentra en las caballerizas “se dirigió a su caballo favorito, Tormento, y le acarició el lomo y el costado para tranquilizarlo (…). Pensaba que era más sensual la cercanía de aquel caballo que la de muchas mujeres” Aquí encontramos de nuevo al caballo como símbolo erótico.
Pág. 234 “Sanjurjo era una bestia inculta, sin ningún criterio intelectual ni político. Eso sí, había demostrado ser valiente y honrado, y sus soldados le veneraban porque era como ellos: putero, tabernario, simpático, simple, patriotero, con un resentimiento feroz hacia cualquier oficial mínimamente pulcro e ilustrado”. Un gran fanfarrón sin duda.
Pág 235 “Tengo comprobado (…) que la forma, tamaño y grosor de los genitales masculinos está en proporción directa con la nariz que cada uno calza, de tal modo que conociendo la napia de alguien puede usted saber qué tamaño gasta de pene” (Lo siento por las mujeres de los chatos…). Esquivias no pierde ocasión de sacar a relucir el sexo, es una constante en la novela. Aunque me ha llamado atención el no haber encontrado nada erótico ni sexual en las últimas 50 páginas; seguramente porque hay más violencia, los efectos de la guerra se palpan con más crueldad (asesinatos de Román y Antonio José) y no sería del gusto del lector “frivolizar” rodeado de dolor.
Pág. 264 Rodrigo escucha ruido en las duchas del seminario, abre la puerta y se encuentra a un grupo de chicos “que mostraban su desnudez con la naturalidad de los dioses mitológicos del Salón de Recreo”. Uno de aquellos chicos le pregunta quién es a Rodrigo, él piensa la misma respuesta que en la segunda página del libro “Yo soy aquel que, cuando Amor me inspira…. Pero como de costumbre, no se atrevió a decirlo. El sólo pensar la palabra Amor ante un chico desnudo le llenaba de vergüenza “.
Pág. 326 Conchitón refiere a Rodrigo que su burdel ha quedado sólo al servicio de oficiales del ejército, algunos son jóvenes alféreces, de los cuales la madama dice a Rodrigo:”Tenías que ver qué chicos más guapos y más bien educaditos vienen, te gustarían”. En la página siguiente continúa afirmándole Conchitón a Rodrigo: “Te gustan los chicos guapos…Ya, Ya, no me lo niegues: yo lo sé esas cosas se notan”. Y no le vamos a llevar la contraria a Conchitón. ¿Quién va a saber mejor que ella quien es marica o no lo es? Ella ha tenido algunos en su prostíbulo, clientes ha tenido para todos los gustos. Según mi opinión la afirmación de Conchitón es el bautizo o confirmación (cualquiera de los dos sacramentos puede ser válido) desde dentro de la novela de la homosexualidad de Rodrigo. He de reconocer que el concienzudo comentario del Sr de la Vega en mi entrada anterior, me hizo pensar un tanto, pero no dudar, sobre la condición sexual de Rodrigo: Rodrigo es gay como el ser que lo creó (esta “característica” del creador la leí de Abejita en el blog de Merche Pallarés).
Hay otras connotaciones sexuales y sensuales en el libro, pero enumerarlas sería muy largo; pongo algunas referencias muy de pasada: Las grotescas y groseras alusiones al respecto de algunos militares. El rastro de estrógeno que va dejando Conchita Plaza alrededor de los hombres que se cruzan en su camino. El forzoso e histérico celibato que oprime a Pilar Dorronsoro. “El extraviado sexual Gregorio Marañón” elevado al cargo de “tocólogo de la República”
Nota Revulsiva:
Comentario que pertenece al Foro de Lectura de La Acequia, coordinado por el profesor Pedro Ojeda Escudero
sábado, 15 de enero de 2011
Sexualidad en "Inquietud en el paraíso” (II)
Rodrigo es seminarsita en Burgos
En mi entrada anterior, algunos comentaristas han opinado que, con los datos que se ofrecen en la novela, es muy arriesgado asegurar que Rodrigo –cual alter ego de Esquivias- es homosexual. Para mí, aunque mi condición sea hetero, no me es ajeno el mundo, la sensibilidad y la creatividad gay. Y no sólo por el conocimiento de algunas de sus obras (de Lorca lo he leído casi todo); puedo también mencionar a Cernuda, Aleixandre, Oscar Wilde; algo de Proust. Sé que sería larga la lista de escritores homosexuales, pero a mí me bastan con los que conozco para “arriesgarme” a asegurar que, en la mayoría de los casos, el universo creado por el artista homosexual es fácilmente diferenciable al creado por el hetero, y que mi opinión personal es que el tanto por ciento mayor, dentro de las obras de arte, procede de creadores gays, extensible a otros que podemos denominar “diferentes”, o hay quien les dice “raros”.
Será casualidad, pero en mi ámbito local, dentro de mis allegados y amigos creadores, la mayoría son gays. Por todo ello puedo decir que su obra me es cercana y reconocible sin dudar mucho. Su sensibilidad es diferente (no son ni más ni menos sensibles) y su obra es fruto de su particular parto, es su descendencia: sus obras son sus hijos. Pero como cualquier humano puedo errar en lo más evidente y no acertar (tampoco importa tanto) en si el creador es de una u otra condición sexual. Sólo digo que es diferente y me es cercano.
Óscar Esquivias plaga toda la novela de referencias con contenido sexual. En otras ocasiones es menos explícito pero, cuando se lo propone, derrama abundante sensualidad.
Hablando de Rodrigo, nos dice el autor en la Pág. 108: Y, lo mismo que era capaz de admirar su cuerpo en el espejo como si fuera de otro y excitarse con él… (Si el varón que se excita observando otro cuerpo masculino no es homosexual, que venga dios y lo vea. La imagen que monté en mi entrada anterior, del hermafrodita que se excita mirándose en el espejo, pertenecería a este texto, pero con las prisas erré)
Pág. 111 En ella el autor dice sobre Rodrigo y su entrada en el seminario: Era feliz porque sabía que aquélla había sido su única oportunidad de escapar del pueblo, de estudiar, de poder dedicarse a la música, de estar cerca de la poesía y de Dios, de evitar el matrimonio y los negocios familiares. (Si para Rodrigo es un alivio evitar el matrimonio, tal vez por su condición antes descrita, no creo que todos los heteros piensen igual; aunque estos convencionalismos sociales…)
Pág. 161 Julián y su sobrino Román tocan a la puerta de la casa del fabricante de zapatillas Dorronsoro, la criada abre la puerta y va a avisar al industrial, mientras una bocanada de aire abre por completo la puerta de la casa “mostrando el inmenso zaguán repleto de muebles, espejos y la gran escultura de un zulú desnudo, con su lanza amenazante” (me abstengo de opinar, no quiero hacer un chiste fácil)
Pág. 162 Como continuación a la escena anterior, entra en escena Pilar, hermana de Perfecto Dorronsoro, pensando que Julián y su sobrino son lecheros, familiares de una querida con quien su hermano se las entiende. Don Perfecto defiende el amor entre personas de distinta clase social; pero su hermana Pilar estalla: “ –Yo no le recrimino nada a tu corazón . Me preocupan más las nobles pasiones de tu… de tu… de tu `polla. Aquello sonó como una explosión y todos quedaron paralizados. Que doña Pilar dijera “polla” era algo inaudito. (…) Costaba imaginar que hubiera visto nunca un hombre sin chaqueta y corbata y que supiera lo que escondían los varones debajo del calzoncillo. Pero doña Pilar dijo “polla” y entonces sólo cabía esperar que se rasgara el velo del templo y un terremoto destruyera Burgos. Sin embargo, no pasó nada” (¿cómo le contaría en confesión doña Pilar al cura que esta “escandalosa” palabra había salido de su boca? ¡Qué vergüenza!)
Pág 172 Rodrigo visita a Antonio José, maestro de música, para solicitarle clases particulares. El narrador nos ofrece unos fragmentos de inusitada sensualidad. Dice de Antonio José: “Tenía los labios muy finos y los humedecía de continuo con la punta de la lengua; a veces los fruncía de repente, como si le viniera la tentación de besar a la persona con la que hablaba y se reprimiera de hacerlo y dejara el beso en el aire (…) Había algo más que emanaba de su persona, una especie de sensualidad oscura que Rodrigo percibió en seguida. Sí, Antonio José olía también a sexo solitario y, más que eso, a sexo robado de las miradas y las caricias de los demás. (…) Había en él una disponibilidad casi absoluta, la de esas personas que parecen implorar continuamente con la mirada que las desnuden y las acaricien. (…) Estaba seguro de que si le pidiera que le besara, aquel hombre lo haría. Depositó el vaso en la bandeja y dijo: - ¿Cuándo podemos empezar entonces? - Empezar ¿a qué? -Las clases. - ¡Ah, las clases!
¿En qué otra cosa estaría Rodrigo pensando? ¿A qué sexualidad oscura de Antonio José se refiere Esquivias?. En el fragmento se vislumbra una magnífica sintonía entre Rodrigo y Antonio José; me atrevería a decir que se produjo un flechazo entre ellos. No se puede ir más allá en una sensualidad que merodea en busca de sexo.
Nota Revulsiva:
Voy algo retrasadillo, me quedan unas 100 páginas por leer. Espero completar esta serie el sábado próximo.
En mi entrada anterior, algunos comentaristas han opinado que, con los datos que se ofrecen en la novela, es muy arriesgado asegurar que Rodrigo –cual alter ego de Esquivias- es homosexual. Para mí, aunque mi condición sea hetero, no me es ajeno el mundo, la sensibilidad y la creatividad gay. Y no sólo por el conocimiento de algunas de sus obras (de Lorca lo he leído casi todo); puedo también mencionar a Cernuda, Aleixandre, Oscar Wilde; algo de Proust. Sé que sería larga la lista de escritores homosexuales, pero a mí me bastan con los que conozco para “arriesgarme” a asegurar que, en la mayoría de los casos, el universo creado por el artista homosexual es fácilmente diferenciable al creado por el hetero, y que mi opinión personal es que el tanto por ciento mayor, dentro de las obras de arte, procede de creadores gays, extensible a otros que podemos denominar “diferentes”, o hay quien les dice “raros”.
Será casualidad, pero en mi ámbito local, dentro de mis allegados y amigos creadores, la mayoría son gays. Por todo ello puedo decir que su obra me es cercana y reconocible sin dudar mucho. Su sensibilidad es diferente (no son ni más ni menos sensibles) y su obra es fruto de su particular parto, es su descendencia: sus obras son sus hijos. Pero como cualquier humano puedo errar en lo más evidente y no acertar (tampoco importa tanto) en si el creador es de una u otra condición sexual. Sólo digo que es diferente y me es cercano.
Óscar Esquivias plaga toda la novela de referencias con contenido sexual. En otras ocasiones es menos explícito pero, cuando se lo propone, derrama abundante sensualidad.
Hablando de Rodrigo, nos dice el autor en la Pág. 108: Y, lo mismo que era capaz de admirar su cuerpo en el espejo como si fuera de otro y excitarse con él… (Si el varón que se excita observando otro cuerpo masculino no es homosexual, que venga dios y lo vea. La imagen que monté en mi entrada anterior, del hermafrodita que se excita mirándose en el espejo, pertenecería a este texto, pero con las prisas erré)
Pág. 111 En ella el autor dice sobre Rodrigo y su entrada en el seminario: Era feliz porque sabía que aquélla había sido su única oportunidad de escapar del pueblo, de estudiar, de poder dedicarse a la música, de estar cerca de la poesía y de Dios, de evitar el matrimonio y los negocios familiares. (Si para Rodrigo es un alivio evitar el matrimonio, tal vez por su condición antes descrita, no creo que todos los heteros piensen igual; aunque estos convencionalismos sociales…)
Pág. 161 Julián y su sobrino Román tocan a la puerta de la casa del fabricante de zapatillas Dorronsoro, la criada abre la puerta y va a avisar al industrial, mientras una bocanada de aire abre por completo la puerta de la casa “mostrando el inmenso zaguán repleto de muebles, espejos y la gran escultura de un zulú desnudo, con su lanza amenazante” (me abstengo de opinar, no quiero hacer un chiste fácil)
Pág. 162 Como continuación a la escena anterior, entra en escena Pilar, hermana de Perfecto Dorronsoro, pensando que Julián y su sobrino son lecheros, familiares de una querida con quien su hermano se las entiende. Don Perfecto defiende el amor entre personas de distinta clase social; pero su hermana Pilar estalla: “ –Yo no le recrimino nada a tu corazón . Me preocupan más las nobles pasiones de tu… de tu… de tu `polla. Aquello sonó como una explosión y todos quedaron paralizados. Que doña Pilar dijera “polla” era algo inaudito. (…) Costaba imaginar que hubiera visto nunca un hombre sin chaqueta y corbata y que supiera lo que escondían los varones debajo del calzoncillo. Pero doña Pilar dijo “polla” y entonces sólo cabía esperar que se rasgara el velo del templo y un terremoto destruyera Burgos. Sin embargo, no pasó nada” (¿cómo le contaría en confesión doña Pilar al cura que esta “escandalosa” palabra había salido de su boca? ¡Qué vergüenza!)
Pág 172 Rodrigo visita a Antonio José, maestro de música, para solicitarle clases particulares. El narrador nos ofrece unos fragmentos de inusitada sensualidad. Dice de Antonio José: “Tenía los labios muy finos y los humedecía de continuo con la punta de la lengua; a veces los fruncía de repente, como si le viniera la tentación de besar a la persona con la que hablaba y se reprimiera de hacerlo y dejara el beso en el aire (…) Había algo más que emanaba de su persona, una especie de sensualidad oscura que Rodrigo percibió en seguida. Sí, Antonio José olía también a sexo solitario y, más que eso, a sexo robado de las miradas y las caricias de los demás. (…) Había en él una disponibilidad casi absoluta, la de esas personas que parecen implorar continuamente con la mirada que las desnuden y las acaricien. (…) Estaba seguro de que si le pidiera que le besara, aquel hombre lo haría. Depositó el vaso en la bandeja y dijo: - ¿Cuándo podemos empezar entonces? - Empezar ¿a qué? -Las clases. - ¡Ah, las clases!
¿En qué otra cosa estaría Rodrigo pensando? ¿A qué sexualidad oscura de Antonio José se refiere Esquivias?. En el fragmento se vislumbra una magnífica sintonía entre Rodrigo y Antonio José; me atrevería a decir que se produjo un flechazo entre ellos. No se puede ir más allá en una sensualidad que merodea en busca de sexo.
Nota Revulsiva:
Voy algo retrasadillo, me quedan unas 100 páginas por leer. Espero completar esta serie el sábado próximo.
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sábado, 8 de enero de 2011
Sexualidad e inquietud en el paraíso (I)
Dice la leyenda que hermafrodita, que tenía atributos tanto masculinos como femeninos, al contemplar la belleza de su cuerpo ante el espejo, se excitaba sexualmente y dichos atributos modificaban su estado de relajación estando prestos a entrar en acción.
No he leído aún medio libro del que nos ocupa estos días "Inquietud en el Paraíso", por lo que todavía no estoy en condiciones de emitir unas visiones más o menos definitivas o acertadas sobre él; para mí todo es relativo, y lo que hoy parece blanco mañana es de un gris nítido o de un verde pradera primaveral: sea inducido, o no, por el autor de la obra. Esta perspectiva me produce un tanto de pudor y por ello tengo mis reticencias a la hora de exteriorizar mis opiniones. Uno de mis recursos para que mi ignorancia no quede en evidencia es usar y, a veces, abusar del ¿buen? humor: el resultado a veces puede salir cómico y otras ridículo. Pero en cualquier caso se sale airoso. Además me consuela escuchar (sobre todo de nuestro querido Maese Pedro), que cada lector hace su propia lectura del libro; como cada persona, como las huellas dactilares, es un mundo.
Bueno, esta perorata introductoria viene a cuento porque, como he dicho más arriba, no sé de momento dar una opinión global de lo que llevo leído (tal vez nunca la dé).
Me voy a centrar en algunos detalles senso-sexuales que me han llamado la atención de lo, hasta ahora, leído.
Pág. 12.- Me llama la atención encontrar la siguiente expresión –que es respuesta para sí mismo- nada más leer la 2ª pag cuando el doctor Albiñana pregunta a Rodrigo por su nombre ( Rubén le da pistas) : ¡Yo soy aquel que, cuando Amor me inspira, escribo cuanto me dice y así lo canto! ¡Quien quiera conocer a Amor, puede mirar el temblor de mis ojos! –Pues ese soy yo-
Continúa con la siguiente respuesta interior cuando el doctor Albiñana le pregunta por sus progenitores: “Fue el Dios Apolo, bajo apariencia de pastor, quien fecundó a mi madre entre los laureles del Peloponeso” No me extraña que en la cuna del Cid a un hijo varón se le llame Rodrigo (nombre sonoro y significativo, que dijera don Quijote), símbolo de virilidad con fuerte aroma a testosterona. Al escuchar estas respuestas más bien me imagino a Oscar Wilde, a Rosalía o a Becquer, pero nunca pensaría en nadie llamado Rodrigo. Me produce una clara dicotomía mental. Aunque no somos responsables de nuestro nombre, no nos consultaron al elegirlo.
Pág. 59.- Aquí nos encontramos a Rodrigo acompañando hasta su casa a un beodo Eduardo Ontañón, quien aprovechando su estado de embriaguez, por las copas de más ingeridas tras la conferencia en el teatro, le va soltando algunas perlas al seminarista (es vox populis que sólo los niños y los borrachos dicen la verdad): El matrimonio es una filfa. Te da una hembra pero te quita todas la demás`, ¡ay qué tortura! ¡Qué suerte tienes tú Rodrigo con que no te gusten las mujeres! (….). Un sacerdote (siquiera en potencia) no tiene sexo. La batalla contra la carne era interior, sorda y cada cual se las apañaba como mejor podía. Era algo de lo que no se hablaba nunca, ni en el seminario ni fuera. Y menos cuando la tentación no tenía forma de hembra. Si en los pensamientos de Rodrigo la tentación no tenía forma de “Eva” (como a algunos nos trae por la calle de la amargura) es porque la tendría en forma de Adán. Más claro el agua. Esquivias es un gran profesional describiendo estas sensibilidades, con un muy logrado y sutil estilo poéticol.
Pág. 60 Pero Ontañón había asegurado hacía meses que el paseo de los Curas, por la noche era el “paseo de los Chicos”. Esa simple frase, dejada caer al azar en una charla le había llenado de pálpitos a Gorostiza (que éste es el apellido de Rodrigo), cuya fantasía prendía en cualquier alusión oscura y se arraigaba y crecía poderosa. Creo que queda más que de sobra demostrado la exquisita sensibilidad y habilidad de Esquivias al tratar el tema de la homosexualidad (¿con conocimiento de causa de primera mano?)
REVULSIVA NOTA:
Son las 8 de la tarde y he agotado el tiempo disponible para postear. Intentaré hacer una segunda entrada sobre la "senso-sexualidad" en cuanto pueda. Y leer la 180 páginas que me quedan..............
No he leído aún medio libro del que nos ocupa estos días "Inquietud en el Paraíso", por lo que todavía no estoy en condiciones de emitir unas visiones más o menos definitivas o acertadas sobre él; para mí todo es relativo, y lo que hoy parece blanco mañana es de un gris nítido o de un verde pradera primaveral: sea inducido, o no, por el autor de la obra. Esta perspectiva me produce un tanto de pudor y por ello tengo mis reticencias a la hora de exteriorizar mis opiniones. Uno de mis recursos para que mi ignorancia no quede en evidencia es usar y, a veces, abusar del ¿buen? humor: el resultado a veces puede salir cómico y otras ridículo. Pero en cualquier caso se sale airoso. Además me consuela escuchar (sobre todo de nuestro querido Maese Pedro), que cada lector hace su propia lectura del libro; como cada persona, como las huellas dactilares, es un mundo.
Bueno, esta perorata introductoria viene a cuento porque, como he dicho más arriba, no sé de momento dar una opinión global de lo que llevo leído (tal vez nunca la dé).
Me voy a centrar en algunos detalles senso-sexuales que me han llamado la atención de lo, hasta ahora, leído.
Pág. 12.- Me llama la atención encontrar la siguiente expresión –que es respuesta para sí mismo- nada más leer la 2ª pag cuando el doctor Albiñana pregunta a Rodrigo por su nombre ( Rubén le da pistas) : ¡Yo soy aquel que, cuando Amor me inspira, escribo cuanto me dice y así lo canto! ¡Quien quiera conocer a Amor, puede mirar el temblor de mis ojos! –Pues ese soy yo-
Continúa con la siguiente respuesta interior cuando el doctor Albiñana le pregunta por sus progenitores: “Fue el Dios Apolo, bajo apariencia de pastor, quien fecundó a mi madre entre los laureles del Peloponeso” No me extraña que en la cuna del Cid a un hijo varón se le llame Rodrigo (nombre sonoro y significativo, que dijera don Quijote), símbolo de virilidad con fuerte aroma a testosterona. Al escuchar estas respuestas más bien me imagino a Oscar Wilde, a Rosalía o a Becquer, pero nunca pensaría en nadie llamado Rodrigo. Me produce una clara dicotomía mental. Aunque no somos responsables de nuestro nombre, no nos consultaron al elegirlo.
Pág. 59.- Aquí nos encontramos a Rodrigo acompañando hasta su casa a un beodo Eduardo Ontañón, quien aprovechando su estado de embriaguez, por las copas de más ingeridas tras la conferencia en el teatro, le va soltando algunas perlas al seminarista (es vox populis que sólo los niños y los borrachos dicen la verdad): El matrimonio es una filfa. Te da una hembra pero te quita todas la demás`, ¡ay qué tortura! ¡Qué suerte tienes tú Rodrigo con que no te gusten las mujeres! (….). Un sacerdote (siquiera en potencia) no tiene sexo. La batalla contra la carne era interior, sorda y cada cual se las apañaba como mejor podía. Era algo de lo que no se hablaba nunca, ni en el seminario ni fuera. Y menos cuando la tentación no tenía forma de hembra. Si en los pensamientos de Rodrigo la tentación no tenía forma de “Eva” (como a algunos nos trae por la calle de la amargura) es porque la tendría en forma de Adán. Más claro el agua. Esquivias es un gran profesional describiendo estas sensibilidades, con un muy logrado y sutil estilo poéticol.
Pág. 60 Pero Ontañón había asegurado hacía meses que el paseo de los Curas, por la noche era el “paseo de los Chicos”. Esa simple frase, dejada caer al azar en una charla le había llenado de pálpitos a Gorostiza (que éste es el apellido de Rodrigo), cuya fantasía prendía en cualquier alusión oscura y se arraigaba y crecía poderosa. Creo que queda más que de sobra demostrado la exquisita sensibilidad y habilidad de Esquivias al tratar el tema de la homosexualidad (¿con conocimiento de causa de primera mano?)
REVULSIVA NOTA:
Son las 8 de la tarde y he agotado el tiempo disponible para postear. Intentaré hacer una segunda entrada sobre la "senso-sexualidad" en cuanto pueda. Y leer la 180 páginas que me quedan..............
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domingo, 12 de diciembre de 2010
Bibliografía quijotesca consultada: "Invitación al Quijote"
Como quiera que mientras he leído semanalmente un capítulo del Quijote de la mano de Pedro Ojeda y su Club de Lectura de la Acequia, no he tenido tiempo -o memoria- de mencionar algunas de las fuentes que me han ayudado a obtener información complementaria sobre el Gran Libro, ahora algo más relajado (pero no mucho), voy a dar cuenta de alguno de ellos.
Al incorporarme a la lectura colectiva en Noviembre del 2008, pregunté a Pedro que me recomendara algun libro de utilidad para una buena comprensión del Quijote. Como no podía ser de otra forma me indicó el mejor: "Aproximación al Quijote" de Martín de Riquer. En pocos días estaba en mis manos éste librito. Abejita de la Vega me recomendó una excelente, más que biografía sobre Cervantes, del historiador Manuel Fernández Álvarez. "Visiones del Quijote" es otro libro extrordinario. Ya iré dando cuenta de éstos y otros más "endebles" que tengo por ahí.
Pasadas un par de semanas de mi incorporación, un comentarista de La acequia de quien no recuerdo el nombre, mencionó "Invitación al Quijote" de Jaime Fernández. Mi menda, sin decir nada a nadie, lo compró en un periquete.
Me ha servido de guía, sobre todo en lo capítulos largos, para no perder el hilo argumental de mi comentario semanal (sí, confieso que he tenido ayuda: pero los chistes y bromas eran sólo míos; que yo me tomo muy en serio mis "informalidades").
Ahora trascribo una excelente cita que el amigo Fernández incluye al principio de este libro (las 22 páginas de introducción las he leído ayer, antes no había tiempo). La cita es de un autor ruso, santo de mi devoción, Fiodor Dostoyevski (él creo en "El Idiota" al príncipe Mishkin, otra suerte de don Quijote. A Jesucristo podríamos adjudicarle el mismo calificativo), quien dice así en su "Diario de un escritor".
"No puede hallarse una obra más profunda y poderosa que Don Quijote. Representa, hasta el momento, la más grandiosa y definitiva palabra de la mente humana; y también la más amarga ironía que puede formular el hombre . Y si el mundo se acabase y en el más allá -en algún lugar- alguien le preguntase al hombre : Bien ¿has comprendido tu vida?, ¿cuáles son tus conclusiones sobre ella?, el hombre entonces silenciosamente, podría entregarle el Quijote: Estas son mis conclusiones acerca de la vida, y tú ¿me puedes criticar por ello?"
sábado, 24 de julio de 2010
EL ARCABUZAZO: EL QUIJOTE DE AVELLANEDA
Escribí en La Acequia:
Antonio Aguilera dijo...
Avellaneda, e incluso algunos ilustres literatos y estudiosos en general -Ojeda dixit en alguna ocasión-, no alcanzan a comprender la profundidad de la Primera Parte del Quijote. De esta forma, el plagiario continuador, se limita a mostrar sólo la faceta de loco de don Quijote; sin darse cuenta que todos los caracteres de los habitantes de la España del XVII estan recogidos en la citada Primera Parte. Don Quijote es un conglomerado de personalidades y sabidurías: por ello es, casi siempre, el perfecto alter ego de Cervantes; quien ha viajado y leído mucho, y por eso mismo sabe mucho (más o menos, escribió él).
Gracias a la recomendación de Abejita de la Vega, compré el libro de Manuel Fernández Álvarez “Cervantes visto por un historiador”. Observo cómo Abejita, en la vista de perfil de su blog, destaca como sus libros favoritos todos los de Fernández Álvarez, además de los de Delibes y otros. Esta laboriosa Abejita sabe dónde están las flores-libros de más calidad para elaborar la mejor miel, que son las entradas sobre El Quijote en su blog: gracias Abejita
Como las canículas y el laboro me tienen la neurona bloqueada (sí, creo que sólo me queda una), me voy a limitar –después de haber leído y escuchado en mp3 un par de veces el capítulo- a copiar del libro de Fernández Álvarez lo que me dé tiempo hasta que mi Mildred me reclame a su lado (me daré prisa porque es la 20:49 ahora “mesmo”). He buscado por Internete este libro para copiar y pegar pero no está disponible en gratis.
“A finales del verano de 1614 ó principios del otoño de aquel año, Cervantes tiene ya muy avanzado su libro. Ha escrito ya 58 capítulos, seis más de los que había parido en la primera parte, de forma que en cualquier momento podía preparar su final.
Y de pronto recibe en pleno rostro el gran arcabuzazo: alguien que se hacía llamar Alonso Fernández de Avellaneda se le había adelantado, publicando a su gusto otro Don Quijote.
…que contiene su tercera salida y es la quinta parte de sus aventuras
Un arcabuzazo que Cervantes sintió terriblemente. Además del robo de su idea, del que se jactaría en el Prólogo de la obra, su autor ofendía sin pudor alguno a Cervantes.
Habían pasado diez años desde la aparición de la Primera Parte. Demasiado tiempo. ¿Acaso Cervantes había abandonado su promesa de sacar la segunda? ¿No ocurriría como con su Galatea? Se le veía entretenido en publicar novelas cortas, comedias y entremeses.
¡Qué ocasión para un desaprensivo! Y el tal de Avellaneda, o el que firmaba con ese nombre, decide aprovechar el gran filón.
CONTINUARÁ......
Para el Grupo de Lectura del Quijote coordinado por el Profesor Pedro Ojeda Escudero desde La Acequia
miércoles, 24 de marzo de 2010
¿Dónde se encuentra la sabiduría?. Cervantes y Shakespeare: un estudio de Harold Bloom.
Cervantes y Shakespeare comparten la supremacía entre todos los escritores occidentales desde el Renacinchonmiento hasta ahora. Ellos son los autores capitales de Occidente, al menos desde Dante, y ningún otro escritor los ha igualado, ni Tostoi, ni Goethe, Dickens, Proust o Joyce.
La diferencia fundamental entre Cervantes y Shakespeare queda ejemplificada en la comparación entre don Quijote y Hamlet.
El caballero y el príncipe van a la busca de algo, pero no saben muy bien qué, por mucho que digan lo contrario. Hamlet es el embajador de la muerte ante nosotros. Don Quijote dice que su fin es destruir la injusticia. La injusticia máxima es la muerte, la esclavitud última. Liberar a los prisioneros, socorrer a los menesterosos, son la manera práctica que tiene el Caballero de luchar contra la muerte.
En las obras de Shakespeare él no aparece, ni siquiera en sus sonetos. Cervantes habita su gran libro de manera tan omnipresente que necesitamos darnos cuenta de que posee tres personalidades excepcionales: el Caballero, Sancho y el propio Cervantes. Y sin embargo, ¡qué astuta y sutil es la presencia de Cervantes!.
Don Quijote, el libro, es a la vez tragedia y comedia. Aunque permanecerá siempre como el nacimiento de la novela, y sigue siendo la mejor de todas las novelas, encuentro que su tristeza aumenta cada vez que la releo, y la convierte en la “Biblia española”, como llamó Unamuno a la más grande de todas las narraciones.
Estamos dentro de ese libro inmenso y gozamos del privilegio de oír las soberbias conversaciones entre el caballero y su escudero, aunque más a menudo somos trotamundos invisibles que acompañan a esa sublime pareja en sus aventuras y debacles.
(Harold Bloom: ¿“Dónde se encuentra la sabiduría?”, Taurus -pensamiento- 2005)
Micronota Revulsiva:
Como una pequeña indisposición (¡ Y mira que tenía “güena pinta la chuleta!!) me ha dejado hoy en tierra, y tal vez mañana tampoco podré salir de viaje, he aprovechado para hojear con el ojo izquierdo (el derecho está más vizco), este libro del autor del famoso (no sé si con fortuna para la literatura) “Cánon Occidental”. La verdad es que a mí éste, sobre la sabiduría de los grandes escritores que en la humanidad han sido, me gusta bastante.
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jueves, 7 de enero de 2010
La lectura, los libros, son el más asombroso principio de libertad y fraternidad.
La lectura, los libros, son el más asombroso principio de libertad y fraternidad. Un horizonte de alegría, de luz reflejada y escudriñadora, nos deja presentir la salvación, la ilustración, frente al trivial espacio de lo ya sabido, de las aberraciones mentales a las que acoplamos el inmenso andamiaje de noticias siempre las mismas, porque es siempre el mismo nuestro apelmazado cerebro. Los libros nos dan más, y nos dan otra cosa. En el silencio de la escritura cuyas líneas nos hablan, suena otra voz distinta y renovadora. En las letras de la literatura entra en nosotros un mundo que, sin su compañía, jamás habríamos llegado a descubrir. Uno de los prodigios más asombrosos de la vida humana, de la vida de la cultura, lo constituye esa posibilidad de vivir otros mundos, de sentir otros sentimientos, de pensar otros pensares que los reiterados esquemas que nuestra mente se ha ido haciendo en la inmediata compañía de la triturada experiencia social y sus, tantas veces, pobres y desrazonados saberes .
La literatura no es sólo principio y origen de libertad intelectual, sino que ella misma es un universo de idealidad libre, un territorio de la infinita posibilidad. Los libros son puertas que nadie podría cerrarnos jamás, a pesar de todas las censuras. Sólo una censura sería realmente peligrosa: aquella que, inconscientemente, nos impusiéramos a nosotros mismos porque hubiéramos perdido, en la sociedad de los andamiajes y los grumos mentales, la pasión por entender, la felicidad hacia el saber.
Toda verdadera liberación, todo gozo de vivir y de sentir, empieza en nuestra mente. Y esa mente, parte ideal de nuestro cuerpo en la prodigiosa red de sus neuronas, requiere también alimen tac ión y sustento. Las palabras son la sustancia de las que la inteligencia se nutre. Y esas palabras vienen engarzadas en la original sintaxis de la literatura. Un mundo hecho lenguaje, argumentado y construido desde un infinito espacio donde todo el decir, todo el sentir, es posible. Pero un mundo, además, que, en su soledad, en su maravillosa inocencia y libertad, ya nadie manipula, nadie tergiversa, nadie puede ya falsear y alterar.
"Ser quien eres": Emilio Lledò 2009. Para leer màs clik aquí
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domingo, 3 de enero de 2010
CAP. 2.30 DEL QUIJOTE: LA CASA DE PLACER DE LOS DUQUES
Como Google no me ha mostrado ninguna casa de placer que me convenza, he vuelto la mirada hacia mi interior y he visto este libro: es una recopilación de escritos en torno al Quijote, donde podemos encontrarnos con las plumas más variopintas: Quevedo, Lope, Rubén, Unamuno, Gente del 27, Dalí, Muñoz Molina y un larguísimo etcétera.
CAPITULO 2.30 DE DON QUIJOTE
Con los ánimos por los suelos acabaron don Quijote y Sancho la aventura (más bien desventura) de la barca:"Asaz melancólicos y de mal talante...."
Aunque este aciago destino había de cambiar de rumbo, por lo que, al atardecer de otro día, recien salidos de una selva, "tendió don Quijote la vista por un verde prado..." (qué alegría, esta gente gozan de una primavera perpétua), con cuyo verdor se confundía el verde ajuar y verde vestido (al estilo del de verde gabán) de una aristocrática señora: "Venía asimismo vestida de verde tan bizarra y ricamente..." (el azul y el rojo se quejarán algún día).
Encomienda don Quijote a Sancho una embajada, consistente en presentarse ante la señora de verde, y una vez a su "vera" presentarle sus respetos; además, solicitarle un besamanos (extremidades que se suponen blancas y limpias, por estar mucho a la sombra y no entender de labrar habas).
Cumple con elegante diplomacia, Sancho, el recado de su amo a la señora, que para más categoría de su empresa, resulta ser Duquesa. Esposa de un Duque, con quien comparte lecho, pero no comparte nombre ni apellidos, ni nombre del Ducado, ni localización geográfica exacta. Sólo podemos afirmar, nosotros los lectores, que esta pareja de Duques deben de ser maños, pues veneran a la "Pilarica" y bailan "la j".
Con estos anónimos Duques nos hará pasar el "Ilustre Manco" 28 capítulos. ¿Pero qué mosca le habría picado para tomarla caliente con los Duques y la vida palaciega?. Si, de lo que él entiende es de pasar fatigas, rular por senderos pedregosos, convivir con personajes de sucio pelaje. Por ello le es tan fácil poner en boca de arrieros, venteros, rufianes, pastores etc, la jerga adecuada en cada momento; porque lo ha mamado, sufrido y sudado al lado de ellos. Pero en una nueva experiencia nos quiere meter don Cervantes: en la alta alcurnia, en la "beautiful people", en la vida de la "jet", del "glamour", y del pelo engominado (!si yo encontrara mi flequillo rubio de antaño¡). Ya Veremos cómo nuestra pareja de protagonistas se "aclimatan"rápidamente a la vida cortesana.
Sigamos con la historia. La de Verde dice a Sancho que llame a don Quijote, que ella y su marido le conocen desde hace más de 10 años, por un cómico libro que leían al unísono en los atardeceres "otrora" tediosos, y ahora desternillantes, donde el orinal y la palangana habían de estar siempre a mano.
Los Duques se deshacen en elogios y alabanzas hacia don Quijote, e invitan a caballero y escudero a pasar una temporada en una casa de placer que allí cerca tenían(Bueno, si a uno hoy en día le invitaran a una casa de placer tampoco se negaría: pero no me sean mal pensados).
Los planes de los Duques hacia nuestra "bonachona" pareja son perversos. Como ellos han leído las locuras y disparates en las que han incurrido en la 1ª parte y , tanto se han divertido, ahora pretenden burlarse en vivo y en directo de ellos. Don Quijote y Sancho son dos supuestos bufones que, como un regalo, el cielo les manda.
En el capítulo XXXI iremos viendo que tal lo pasan todos en la “casa de placer” de los Duques.
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viernes, 1 de enero de 2010
EMILIO LLEDÓ: "SER QUIEN ERES"
Mezclo estos días, a la lectura del Quijote, la lectura de este libro del filósofo Emilio Lledó.
Si se quieren hacer una idea del calibre moral y humano de este hombre, pulsen sobre el enlace que precede a estas palabras. Me ha llamado muchísimo y gratamente la atención como Lledó reinvindica la lectura del Juan de Mairena (Antonio Machado) en los institutos. Cómo reinvindica la vuelta a los principios que inspiraron la educación en la Institución Libre de Enseñanza, la vuelta al Krausismo, a la Instrucción pública de la Segunda República Española. Este libro ha sido mi mejor regalo de Navidad o Reyes, o como puñetas se quieran llamar estas fiestas. Lo que es una fiesta es leer este libro y escuchar al profesor Lledó.
NOTA REVULSIVA:
Estoy preparando el comentario al cap. del Q"uijote, pero me cuesta concentrarme con tanto de Rute
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